Pete Parsons se despide de Bungie después de 23 años en la compañía y casi una década como CEO. 
Su salida llega en un momento delicado: Destiny 2 atraviesa dificultades, Marathon sigue retrasado y la presión de Sony es cada vez más evidente.
Parsons asumió en 2016, liderando primero la separación de Activision y luego la millonaria venta a Sony por 3.700 millones de dólares. Pero su gestión estuvo marcada también por denuncias sobre la cultura interna, falta de acción ante problemas graves, y una serie de despidos masivos que golpearon duramente al equipo. Pese al éxito de la expansión The Final Shape, Bungie no logró recuperar la confianza de su comunidad.
En 2023 y 2024 se despidió a más de 300 empleados, dejando un estudio más pequeño y desgastado. Muchos fans creen que la “edad de oro” de Bungie quedó atrás con Halo, y que desde entonces todo ha sido un declive lento e inevitable.
El relevo cae ahora en Justin Truman, un veterano con 15 años en el estudio, que empezó en Destiny 1 y más recientemente fue director de desarrollo. Su reto es enorme: levantar un equipo golpeado y convencer a una comunidad que duda del futuro del estudio bajo el ala de Sony.
Parsons se va con la billetera llena y un legado polémico, mientras Bungie enfrenta la incertidumbre más grande de su historia. El estudio que alguna vez definió el género de los shooters en consola hoy lucha por no perder su identidad.
4 comentarios
Parsons paseando en autos de lujo mientras los devs ni pagan la renta, industria basura 🤡
mejor que se vaya, capaz lo sacaron a patadas
con Halo eran dioses, ahora da pena ver lo que son
jajaja dejaron Microsoft por ‘libertad’ y ahora encadenados a Sony 🤦