Apple se prepara para dar un paso decisivo en Europa con el lanzamiento del iPhone 17: todo indica que los nuevos modelos podrían llegar sin la clásica ranura para SIM física. Según filtraciones internas, los empleados de distribuidores autorizados en la Unión Europea deben completar antes de septiembre una formación obligatoria sobre eSIM. Lo curioso es la fecha límite: apenas unos días antes de la presentación oficial del iPhone 17, programada para el 9 de septiembre. 
Todo apunta a que Apple trasladará a Europa la misma estrategia que ya aplicó en Estados Unidos.
Desde el iPhone 14, los usuarios estadounidenses se acostumbraron a usar exclusivamente eSIM, y la decisión generó intensos debates. Ahora parece que la experiencia se repetirá en el mercado europeo. Los materiales de capacitación, distribuidos a través de la app interna SEED de Apple, explican cómo asistir a los clientes en la activación y gestión de eSIM. Se rumorea que el primer en perder la ranura será el ultradelgado iPhone 17 Air, aunque es muy probable que toda la gama adopte la medida, salvo en mercados especiales como China, donde la demanda por SIM físicas sigue siendo fuerte.
La noticia ya genera división. Los críticos señalan que quitar la bandeja limita la libertad de elección y complica a quienes suelen cambiar de teléfono, viajan seguido o dependen de operadores que aún no soportan eSIM. También podría ser un dolor de cabeza para personas mayores menos familiarizadas con la tecnología. Por el lado positivo, los defensores remarcan ventajas claras: activación remota, cambio de plan en segundos, posibilidad de tener varias líneas en un mismo equipo y más comodidad al viajar. Plataformas como Airalo demuestran cómo el eSIM puede hacer mucho más simple conectarse en el extranjero.
Lo que está claro es que Apple, una vez más, podría marcar el rumbo de la industria. Si el iPhone 17 llega sin ranura SIM en Europa, no tardaremos en ver a competidores como Samsung y Google siguiendo el mismo camino. La estrategia encaja con la visión de Apple de fabricar dispositivos más delgados y minimalistas, pero reabre un debate clásico: ¿hasta qué punto la innovación justifica restringir las opciones del usuario?
1 comentario
Esto huele más a ahorro y control que a verdadera innovación