El esperado lanzamiento del iPhone 17 terminó quedando en segundo plano por un escándalo laboral que sacude a Apple y a su principal socio de fabricación en China. 
Según un informe de la organización China Labor Watch, entre marzo y septiembre de este año los empleados de la planta de Foxconn en Zhengzhou fueron sometidos a turnos nocturnos, retrasos salariales y condiciones abusivas para asegurar que los nuevos modelos estuvieran listos a tiempo.
El reporte denuncia que más del 50% de la plantilla eran trabajadores temporales, una proporción cinco veces superior al límite legal en China. Estos empleados, sin la protección de los contratos fijos, se vieron obligados a realizar interminables horas extras y turnos nocturnos. Además, los pagos se retenían durante semanas, lo que hacía imposible renunciar sin perder todo el dinero acumulado. Para muchos, la situación era una trampa: seguir trabajando o quedarse sin nada.
Lo más grave es que representantes de Apple habrían estado presentes en las instalaciones y conocían las irregularidades, pero optaron por no intervenir. Quienes se atrevieron a quejarse recibieron amenazas, incluyendo la posible difusión de información personal, y fueron vigilados de manera constante. El ambiente descrito fue de miedo y control absoluto, lo que contrasta con el discurso oficial de Apple sobre responsabilidad social y ética empresarial.
Apple respondió asegurando que está “firmemente comprometida” con los derechos laborales y que ya inició una investigación interna en la planta. Sin embargo, analistas y activistas señalan que esta no es la primera vez que surgen denuncias similares en la cadena de producción de la compañía, y que en muchos casos las promesas de cambios se quedaron en palabras.
A estos problemas se suman las críticas de los consumidores hacia los propios dispositivos. Los iPhone 17 Pro y Pro Max, con su nuevo diseño en aluminio, han sido calificados como demasiado frágiles: se rayan y abollan con facilidad. A esto se añade el regreso de un viejo fantasma, el llamado “Antennagate”, ya que muchos usuarios reportan fallos en la recepción de señal. Lo que debía ser el lanzamiento más ambicioso de Apple en años se ha convertido para muchos en una fuente de frustración.
El iPhone 17 ya no se percibe solo como un producto tecnológico de vanguardia, sino también como un símbolo de las sombras de la globalización: condiciones laborales abusivas y dispositivos con problemas de calidad. La gran incógnita es si Apple tomará medidas reales o si el ciclo de promesas y polémicas volverá a repetirse.
1 comentario
Apple otra vez en lo mismo, ya cansa