
Vampire: The Masquerade – Bloodlines 2 en PC: cuando los vampiros se congelan más que los mortales
Después de más de veinte años de espera y una producción llena de cancelaciones, cambios de estudio y rumores, Vampire: The Masquerade – Bloodlines 2 finalmente ha visto la luz… o, mejor dicho, la oscuridad. Los fans del universo World of Darkness soñaban con volver a recorrer las calles de Seattle desde una perspectiva vampírica moderna, pero lo que encontraron fue una experiencia técnica tan irregular que parece salida de una pesadilla informática.
El juego utiliza el motor Unreal Engine 5, una promesa de calidad visual y fluidez. Sin embargo, Bloodlines 2 apenas aprovecha su potencial. No hay ray tracing, ni HDR, ni efectos de iluminación espectaculares. Las texturas varían entre decentes y mediocres, y la ciudad de Seattle – que debería ser un personaje más del juego – se siente pequeña, vacía y estática. Por momentos parece más una maqueta que una urbe viva y palpitante.
Pero el verdadero horror no está en la ambientación, sino en el rendimiento. Los jugadores de PC se enfrentan a un festival de tartamudeos (stutters), caídas de frames y pausas inesperadas que rompen completamente la inmersión. Ya sabemos que muchos juegos hechos con Unreal suelen tener microcortes, pero aquí la situación es extrema: Bloodlines 2 se congela a cada paso, tanto al explorar la ciudad como al entrar en interiores. Es como si el motor gráfico estuviera luchando por mantenerse con vida.
Los análisis con NVIDIA FrameView y FLAT confirman lo que se siente a simple vista. En las pruebas de rendimiento se registraron picos de hasta 175 milisegundos en el tiempo de fotograma, con caídas frecuentes por encima de los 40ms. Eso significa que el juego llega a bajar a 25 FPS de forma aleatoria, incluso con un equipo de gama altísima – Ryzen 7 9800X3D, RTX 5090, ajustes en Ultra, DLAA activado y DLSS con multiplicador 4x – . En promedio, el juego puede correr a 220 FPS, pero las caídas constantes lo convierten en una montaña rusa digital.
Y no, desactivar la generación de cuadros no soluciona nada. A diferencia de Dying Light: The Beast, que tuvo un problema similar con DLSS y fue parcheado, en Bloodlines 2 el rendimiento sigue siendo terrible. Según FLAT, el 20,29% del tiempo total de juego presenta tartamudeos – un número escandaloso para un título de este calibre. Incluso los peores lanzamientos recientes rondaban el 10%.
Por si fuera poco, el juego llega sin soporte para HDR. En 2025 eso es casi un pecado. El HDR es una característica básica que mejora la profundidad de color y el contraste, y la Unreal Engine 5 lo permite fácilmente. Pero aquí, nada. El resultado: una imagen apagada, sin brillo, que destruye parte del encanto nocturno y la atmósfera vampírica que debería envolver al jugador. Un juego de vampiros sin verdadero juego de luces y sombras… ironías del destino.
Lo peor es que los desarrolladores ya habían sido advertidos durante las versiones previas. Y sin embargo, el lanzamiento oficial no muestra prácticamente mejoras. Es evidente que Bloodlines 2 necesitaba más tiempo o una optimización profunda antes de salir al mercado. Tal vez en los próximos meses lleguen parches que revivan esta experiencia, pero por ahora, es un caso clásico de cómo una gran idea puede quedar sepultada por problemas técnicos.
Eso sí, debajo del desastre se esconde algo de alma. Los diálogos, las decisiones morales y la atmósfera gótica siguen teniendo encanto, recordando por momentos al clásico original. Pero hasta que la optimización no esté a la altura, Bloodlines 2 será recordado como un juego que, en lugar de succionar sangre, succiona FPS. Quizás valga la pena esperar a que lo arreglen – porque incluso los vampiros saben cuándo es mejor dormir unas cuantas noches más.
2 comentarios
ojalá salga un parche, porque así no hay quien disfrute el juego 🧛
sin HDR en 2025, no me lo creo 😂