Después de casi nueve años al frente de Remedy Entertainment, Tero Virtala ha decidido dejar su puesto como director ejecutivo. 
La noticia marca el cierre de una etapa importante para el estudio finlandés, reconocido por títulos como Alan Wake y Control. Su salida llega poco después del fracaso comercial de FBC: Firebreak, el ambicioso intento de la compañía por entrar en el mercado de los juegos cooperativos, que terminó convirtiéndose en un dolor de cabeza financiero.
En un comunicado oficial, Remedy anunció que el cofundador y director de producto Markus Mäki asumirá el cargo de CEO interino mientras se busca un reemplazo permanente. Mäki, quien hasta ahora presidía el consejo de administración, cede ese puesto a Henri Österlund. En su declaración, agradeció a Virtala por su trabajo: “Tero ha sido una pieza clave para Remedy desde 2016. Bajo su liderazgo, ampliamos nuestras capacidades creativas y tecnológicas. Le deseo lo mejor en su futuro profesional”.
Aunque el comunicado no detalla las razones de la renuncia, la conexión con el fiasco de Firebreak es evidente. El título pretendía ser el primer gran paso de Remedy hacia los juegos multijugador con servicio continuo, pero no logró mantener a los jugadores interesados. Críticos y fans coincidieron en que el juego carecía de profundidad narrativa, uno de los sellos distintivos del estudio. Ni siquiera la gran actualización Breakpoint consiguió salvarlo.
Virtala ya había reconocido en agosto que Firebreak estaba muy por debajo de las expectativas. A principios de octubre, Remedy emitió una advertencia a los inversores sobre las bajas ventas a largo plazo y registró una pérdida contable de 14,9 millones de euros, correspondiente a los costos de desarrollo y distribución del juego. Este golpe financiero obligó al estudio a revisar sus proyecciones para 2025, pronosticando pérdidas operativas mayores que las de 2024. Analistas del sector señalan que la presión económica y los recientes tropiezos creativos fueron factores determinantes en la decisión de Virtala.
El futuro del estudio es incierto. Aunque Alan Wake 2 fue aclamado por la crítica, sus ventas fueron decepcionantes. Ahora, Remedy apuesta por Control 2 – con un presupuesto más reducido – y por los remakes de Max Payne en colaboración con Rockstar Games. Estos proyectos podrían ser clave para recuperar la confianza de los jugadores y estabilizar las finanzas del estudio.
El informe financiero completo del tercer trimestre de 2025 se publicará el 29 de octubre. Mientras tanto, los seguidores de Remedy esperan que la empresa logre superar esta etapa sin despidos y vuelva a enfocarse en lo que siempre hizo mejor: crear experiencias narrativas intensas y diferentes a todo lo demás en la industria.