
Vivo X300 Pro: el zoom que por fin importa y una cámara pensada como sistema
Si te gusta acercarte sin convertir la foto en acuarela digital, el Vivo X300 Pro es ese teléfono que cambia hábitos. En Estados Unidos, lo fácil sigue siendo comprar el Samsung Galaxy S25 Ultra en la operadora: es un gran todoterreno y está en todas partes. Pero en el mercado global la competencia es más abierta, y ahí la propuesta de Vivo – otra vez de la mano de Zeiss – brilla por una mezcla poco común de óptica seria, sensores grandes y un procesamiento que no grita. En vez de presumir números, el X300 Pro busca que tus fotos salgan coherentes y que el zoom deje de ser un truco para convertirse en una herramienta.
El enfoque es sencillo y efectivo: sensores bien elegidos, lentes luminosas, colorimetría sobria y una app de cámara rápida que te da controles útiles sin estorbar. Sí, el titular es el teleobjetivo periscópico de 200 MP; sin embargo, lo realmente importante es que principal, ultra gran angular y selfie hablan el mismo idioma en color, exposición y contraste, de día y de noche, en foto y en vídeo. Eso convierte a este móvil en algo más que una hoja de especificaciones.
Hardware con criterio: luz, superficie y color en equilibrio
La cámara principal monta el Sony LYT-828 de 50 MP, con formato de 1/1,28″ y una óptica equivalente a 24 mm con apertura f/2.0. Estrena el flujo HF HDR (High Frequency HDR), que promete hasta 17 pasos de rango dinámico manteniendo a raya el ruido. Traducido: escaparates con neón, cielo duro y sombras profundas se controlan mejor, sin “planchar” la escena. Si el nombre te suena, es el mismo sensor que hemos visto en rivales ambiciosos; aquí, el toque de Zeiss y el gusto de Vivo entregan un look más templado y con buena textura fina.
El ultra gran angular apuesta por la sensatez: 50 MP Samsung ISOCELL JN1 (1/2,76″, f/2.0, unos 15 mm equiv.). No presume tamaño, pero sí consistencia: su color, balance de blancos y exposición están alineados con la cámara principal, de modo que una serie de 0,6×, 1× y 3,5× no parece tres teléfonos distintos. Delante, la selfie de 50 MP mantiene esa filosofía: nada de belleza agresiva por defecto, tonos de piel creíbles y fondo controlado.
La estrella, claro, es el periscopio: un sensor Samsung HPB de 200 MP diseñado a medida para Vivo, grande – 1/1,4″ – y acompañado por una óptica f/2.7 que ofrece 3,5× de zoom óptico nativo (alrededor de 85 mm equivalentes). Aquí la física marca la diferencia: más superficie capta más luz; una lente menos oscura sostiene velocidades de obturación razonables; el ISO no se dispara; y el resultado es detalle y microcontraste que sobreviven al recorte, justo donde otros móviles se vuelven acuarela.
| Módulo | Sensor | Óptica y focal | Tamaño |
|---|---|---|---|
| Principal | Sony LYT-828, 50 MP | f/2.0, 24 mm equiv. | 1/1,28″ |
| Tele periscopio | Samsung HPB, 200 MP | f/2.7, 85 mm equiv., 3,5× | 1/1,4″ |
| Ultra gran angular | Samsung JN1, 50 MP | f/2.0, 15 mm equiv. | 1/2,76″ |
| Frontal | 50 MP | – | – |
Sobre las puntuaciones: útiles, pero tus ojos mandan
En pruebas estructuradas, el X300 Pro se sitúa ligeramente por encima de los 150 puntos en el total, un nivel de auténtico tope de gama. En promedio compite de tú a tú con los grandes nombres del año. La diferencia se hace evidente en el perfil: en zoom, especialmente entre 3,5× y 10×, saca ventaja por nitidez, estabilidad de color y ausencia de artefactos. Incluso el famoso 100× – ese “modo fiesta” – deja imágenes más aprovechables a plena luz que lo habitual.
Aun así, conviene recordarlo: los números orientan, no deciden. Hay quien prefiere el contraste y el “toque” computacional de los Pixel; otros se quedan con la saturación vistosa de Samsung o la previsibilidad de vídeo del iPhone. La nota es brújula; el destino lo eligen tus ojos. Con esa idea, pasemos al comportamiento de cada cámara.
Principal: madurez y textura, día y noche
Con el LYT-828, el X300 Pro se siente adulto. De día, los tonos son fieles y el microcontraste sutil: la vegetación parece vegetación, el cielo conserva la gradación y la piel evita el naranja exagerado. Si te gusta más “punch”, el modo Vivid está, pero el perfil estándar apuesta por el realismo. Cuando cae la noche, resiste la tentación de convertir medianoche en mediodía: las sombras siguen siendo sombras (legibles), las luces no revientan y la escena mantiene atmósfera. El HF HDR ayuda a estirar extremos sin aplanar todo.
Zoom: aquí el Vivo se convierte en protagonista
Si tu carrete está lleno de “ojalá un poco más cerca”, el 3,5× nativo es oro. Sirve para conciertos, carteles al otro lado de la calle, detalles de fachadas, retratos desde una distancia cómoda. El colchón de 200 MP le da margen para ir a 5× y 10× sin romper texturas finas – tejas, hojas a contraluz, tipografías – y con menos acuarela digital de la que solemos ver en sensores más pequeños. ¿Y el 100×? Sigue siendo un truco, sí; pero con buena luz, el X300 Pro mantiene color y contorno mejor de lo esperado.
Además, dos extras realmente útiles. Primero, el tele-macro: el periscopio enfoca lo bastante cerca como para aislar flores, comida o mecanismos sin la distorsión típica de los macro basados en ultra gran angular. Segundo, la luminosidad: f/2.7 y ese sensor grande sostienen velocidades e ISO contenidos al caer la tarde. Resultado: menos fotos movidas y más aciertos.
Ultra gran angular: disciplina y coherencia
No busca titulares, y se agradece. El color y la tonalidad calcan a la cámara principal, la geometría está controlada y las esquinas retienen detalle. A veces, en texturas hiper finas, el centro muestra un pelín de sobreenfoque, pero es preferible al “algodón” que vemos en algunos rivales. Para interiores, paisajes urbanos y grupos, el módulo cumple y, sobre todo, no rompe la coherencia del conjunto.
Selfie: piel real, rango dinámico sensato
La frontal de 50 MP es honesta de fábrica. Mantiene poros y pelillos a raya sin borrar la cara a plancha; clava el balance de blancos cuando se mezcla luz de ventana fría con lámparas cálidas; y el rango dinámico cuida el cielo y el fondo sin dejar el rostro plano.
Vídeo: sólido en todo, sobresaliente cuando acercas
En vídeo, el X300 Pro transmite seguridad: estabilización limpia, exposición predecible y color que no sobrecocina. La sorpresa agradable está en el tele: entre 3,5× y 10× ofrece una definición que no esperarías de un bolsillo. Marcadores de estadio, solistas desde el lateral, aves sobre un poste… ahí el tele hace la diferencia. En contraluces extremos puede “respirar” un poco la exposición, pero no arruina la toma.
Comparativas con cabeza: dónde brilla cada uno
- Galaxy S25 Ultra: en EE. UU. es el rey de la disponibilidad y un paquete muy completo. Su estética satura más y luce en redes. Si tu prioridad, sin embargo, es detalle óptico en medios y largos, el X300 Pro saca ventaja – y aumenta a medida que giras la rueda del zoom.
- Oppo Find X9 Pro: comparte el LYT-828 en la principal, de ahí la similitud en luz y color. La diferencia llega con el tele: el 200 MP grande del Vivo conserva mejor la textura a 5×–10×.
- iPhone 17 Pro Max: sigue siendo referencia en consistencia, tonos de piel y ergonomía de vídeo “sacar y grabar”. Para largo alcance, el periscopio del Vivo juega en otra liga.
- Vivo X200 Pro/Ultra: el X300 Pro madura la idea de “menos procesado, más autenticidad”. Colores más calmados, noches más creíbles y un tele-macro que pasa de truco a herramienta.
- Google Pixel: si te encanta su contraste característico y su balance de blancos casi telepático, seguirás feliz. Pero pasado 5×, el músculo de hardware del Vivo marca techo.
Retrato, calle y el gusto de no invadir la escena
Los retratos a 3,5× tienen profundidad sin ese filo artificial del recorte digital. El paso del foco al bokeh es suave y creíble; los cabellos mantienen borde; no hay orejas “cortadas”. En la calle, la misma combinación de alcance, textura y color sobrio rinde en rótulos, ladrillos, ventanas y expresiones sin tener que acercarte más de lo cómodo. El patrón general es el de una cámara que no intenta impresionar con filtros: respeta tus decisiones y te entrega archivos que gradúan bien.
Limitaciones y avisos
Nadie es perfecto. En el ultra gran angular, ese toque de sobreenfoque en el centro puede asomar en superficies muy finas. En contraluces extremos, la exposición a veces ajusta por pasos. Y la disponibilidad depende de la región: si en tu país manda la venta por operadora, quizá sea más simple y barato optar por Samsung con garantía directa. Pero si eso no te frena, el X300 Pro ofrece algo escaso: zoom que crea hábito, no solo un efecto llamativo.
Veredicto: más que la suma de piezas, con un tele que cambia la rutina
El Vivo X300 Pro es uno de esos móviles que cumplen lo que insinúa la ficha y, en zoom, van más allá. La principal es equilibrada y confiable; el ultra gran angular mantiene la identidad; la selfie respeta la piel; el vídeo es sólido de principio a fin, con un plus real de nitidez al acercar. El corazón, sin embargo, sigue siendo el periscopio: 200 MP, 1/1,4″, f/2.7 y 3,5× en una combinación que convierte “qué pena, estaba lejos” en “ya lo tengo”.
Si en tu álbum abundan las escenas que habrían sido mejores con dos pasos más, el X300 Pro te da una respuesta simple: quédate donde estás, acerca y confía. Retratos a distancia cómoda, tele-macro que sí sirve, noches con atmósfera y, sobre todo, una coherencia rara entre módulos y situaciones. En 2025, menos aderezo sintético y más óptica sigue siendo la receta que mejor envejece.
1 comentario
Me gusta que de noche no convierte la ciudad en ‘día falso’. Mantiene el ambiente y no quema letreros