
Hollow Knight: Silksong – el banco oculto de Bilewater que te salva la noche
Alto ahí, viajero de Pharloom. Antes de que sigas patinando por la bilis y las larvas, un pequeño aviso de servicio público: en Bilewater hay un banco que muchísima gente está ignorando. No hablo del que ves en la estación Bell Beast en el fondo del mapa. Y tampoco del cruel señuelo de la parte superior izquierda que parece un descanso y en realidad te dispara directo a la sopa. Existe un banco real, seguro, que reduce el trayecto de vuelta al jefe y, con él, tu nivel de rabia.
Van spoilers ligeros sobre la disposición de Bilewater y la ruta hacia Groal. Si prefieres descubrirlo a la antigua, guarda este artículo y vuelve cuando el lugar te haya hecho decir cosas que no repetirías frente a tu abuela.
Por qué Bilewater se siente como castigo
Es posible caer en Bilewater relativamente pronto, justo después del ya fastidioso Camino del Pecador. El diseño es una colección de cornisas finísimas, pasillos de emboscada y esquinas que te invitan a reaccionar mal. Los enemigos no sólo pegan duro: pegan listo. Hay quienes escupen veneno, otros que explotan al morir y unos que saltan desde ángulos imposibles para empujarte a los pinchos. La firma de la zona, no obstante, es la agua infestada de larvas: una gelatina verde que bloquea la curación y retrasa la regeneración de seda. Cada error cobra peaje y cada prisa se paga en cuotas.
Y luego está el drama de los bancos. El visible de Bell Beast funciona, sí, pero está lejos del tramo que de verdad te importa cuando quieras encarar al jefe. El otro, ese “banco” de arriba a la izquierda, es una broma pesada: te sientas, el suelo desaparece y terminas marinado. La primera vez te ríes con nervios; a la quinta, negocias con tu control.
El banco secreto (prometido: no es trampa)
Hay, sin embargo, una segunda banca auténtica, escondida detrás de paredes que no son lo que parecen. Para hallarla, sigue estos pasos:
- Llega al extremo derecho de una caverna amplia cuyo fondo es un gran estanque de larvas, al final de un pozo. Lo reconocerás: arriba, una caída tentadora; abajo, bilis con mala actitud.
- Inspecciona la pared de la derecha. El patrón se ve raro, con grietas mínimas y texturas que no encajan. Rómpela. No hay fanfarrias; sólo el chasquido honesto de piedra cediendo.
- Desciende por el hueco recién abierto.
- En la cámara inferior, gira a la izquierda. Hay otra pared sospechosa. Rómpe-la también.
- Avanza por el pasaje. Tu banco te espera. Sin trampillas, sin resbalones. Madera limpia en medio del hedor.
No te teletransporta al jefe, pero sí te coloca mucho más cerca de Groal. Esto cambia la economía mental del intento: menos tiempo repitiendo la travesía, más tiempo aprendiendo ritmos, ventanas y castigos del combate. El sufrimiento se convierte en práctica.
El runback hacia Groal: todavía duro, ahora justo
Incluso con el banco oculto, hay quien califica el trayecto hasta Groal como uno de los peores runbacks “con sabor a Souls” recientes. Es una comparación válida: la ruta nunca se vuelve trivial; pasa de absurda a exigente. Y ahí aparece la motivación sana. Empiezas a planear ruta: qué enemigos eliminas sí o sí, a cuáles les haces la finta; dónde guardar seda y dónde gastarla; qué saliente es tu mini-checkpoint mental y qué tramo te pide respiración y no ansiedad.
La banca secreta es el punto de apoyo que convierte el castigo repetido en un ciclo de aprendizaje. Acorta el mapa geográfico, pero sobre todo reduce el mapa emocional. Dejas de odiar el camino y empiezas a depurarlo.
Fricción vs. fatiga: la filosofía detrás del fango
Bilewater es el “Templo del Agua” de Silksong: una pieza que sube la fricción para comprobar cuán flexible eres. La banca falsa es humor negro; la banca secreta, el contrapeso que premia la curiosidad. Es muy Team Cherry: esconder generosidad detrás de la desconfianza. El área sigue siendo áspera y asquerosa, pero se vuelve legible. Pasas de excusas a decisiones.
Consejos prácticos sin entrar en techs
- Confía en tu ojo desconfiado: si una pared se ve rara, pégale. En el peor de los casos, perdiste un golpe; en el mejor, abriste un atajo.
- Piensa por tramos: marca mentalmente dos o tres anclas seguras (cornisa, escalera, farol) y mueve-te entre ellas.
- Cura oportunista: las ventanas perfectas son raras. “Suficientemente buena” suele ser la decisión correcta aquí.
- Correr también es estrategia: escupidores y suicidas no siempre merecen tu tiempo; guarda foco para los pasillos con pinchos.
- La seda es tu seguro: reserva un poco para corregir errores, no sólo para lucirte cuando todo sale perfecto.
En resumen
Con la banca de Bell Beast, cada muerte parecía una multa. Con el banco oculto, Bilewater encoge: en distancia y en la cabeza. Groal seguirá siendo un profesor severo, pero dedicarás más minutos a entender sus patrones y menos a atravesar pantanos. Si ya conocías esta banca, aplauso para tu instinto. Si no, considera levantado el castigo innecesario. Y recuerda: Bilewater guarda más secretos para quien golpea paredes con paciencia.
Lo que se comenta por ahí
Hay quien llama a Bilewater “brillantemente miserable”, ese lugar que odias y respetas a la vez; otros lo tachan simplemente de maldad. Ambas lecturas caben. Lo importante es que un hallazgo pequeño cambia el tono completo: encuentra el banco, acorta el runback y deja que lo largo sea el combate, no el paseo de penitencia.
Nos vemos en madera limpia, no en caldo de larvas.
5 comentarios
Gracias por el tip, dejé de vivir en la estación Bell Beast y por fin aprendí el patrón de Groal
Yo no lo pasé por alto… pero igual hice clic y aquí estoy, comentando. Punto para el autor
Bilewater es el Templo del Agua de Silksong: odioso e icónico a la vez
Ese banco falso me mandó a nadar en bilis. Quien lo puso me debe una terapia 😂
Crucé sin la banca y ahora lloro por las horas perdidas, jaja, qué dolor