
AOC lleva el QD-OLED al gran público: dos monitores de 27″ con hasta 360 Hz para su línea AOC Gaming
AOC quiere que la imagen “de gama alta” deje de ser sinónimo de precio prohibitivo. Tras estrenar paneles QD-OLED en la familia entusiasta AGON Pro, el fabricante desembarca ahora esa misma tecnología en la serie AOC Gaming con dos modelos de 27 pulgadas: Q27G4ZDR y Q27G4SDR. La promesa es clara: negros profundos de OLED, volumen de color de puntos cuánticos y tiempos de respuesta ultrabajos, a precios que no espantan al jugador medio.
El enfoque también es estético y práctico. El diseño G4 apuesta por líneas limpias, marcos finos y una base discreta que encaja igual de bien en un setup de streamer, una habitación pequeña o un escritorio de oficina híbrida. Nada de estridencias: la ergonomía manda y los ajustes son completos sin tener que pagar extras.
La base común: 1440p, 10 bits reales y color de sobra
Ambos monitores comparten la misma plataforma: panel QD-OLED de 27″ a 2560×1440 (1440p), el punto dulce entre nitidez y carga gráfica
. Hay profundidad de color real de 10 bits, capaz de mostrar 1,07 mil millones de tonos para eliminar banding en cielos, nieblas y degradados delicados. AOC declara una cobertura de hasta 147,6% sRGB y 99% DCI-P3, cifras que se traducen en saturación rica sin desmadres y tonos de piel creíbles junto a neones de ciencia ficción.
El contraste, como buen OLED, llega donde los LCD no pueden: cada píxel se ilumina por separado y la relación alcanza 1,5 millones:1. El tiempo de respuesta anunciado es de 0,03 ms, lo que hace que las estelas en shooters, carreras o desplazamientos rápidos de texto sean anecdóticas. 
Los ángulos de visión se mantienen amplios y consistentes para partidas compartidas en el sofá o mesas con varios usuarios.
En conectividad no hay renuncias: dos HDMI 2.1 pensando en consolas y PC actuales, un DisplayPort 1.4 para exprimir tasas altas en ordenador, y un hub USB para periféricos. Todo ello dentro de un chasis sobrio con gestión de cables y compatibilidad VESA por si prefieres brazo articulado.
Dónde se separan: 240 Hz versátil o 360 Hz para competir
El Q27G4ZDR es la opción más asequible y sube hasta 240 Hz a 1440p. Viene con HDR (soporte HDR10) y Adaptive Sync para acabar con el tearing y minimizar tirones a lo largo de un rango amplio de FPS. Para la mayoría, es el equilibrio ideal: más fluido que los habituales 144–165 Hz, sin pagar por margen que quizá nunca uses.
El Q27G4SDR apunta a quienes exprimen cada milisegundo. Eleva el techo hasta 360 Hz, lo que se traduce en seguimiento de mira más fino, respuesta más inmediata y una sensación de control “mantequillosa”. Este modelo sube el listón de HDR a HDR400 y añade compatibilidad G-Sync además del comportamiento de Adaptive Sync, ayudando a suavizar variaciones de frame time y a reducir latencia cuando el rendimiento no es constante
. Por lo demás, son gemelos: misma paleta y contraste, idénticos ángulos, puertos y ergonomía.
Confort para sesiones largas
La base G4 permite ajuste de altura, inclinación y giro, con un apoyo estable que no se come medio escritorio. El conjunto evita el “circo RGB” y prioriza la limpieza visual, algo de agradecer si compartes espacio o grabas contenido. Si ya usas brazo, la fijación VESA te facilita integrarlo en cuestión de minutos.
Precio y disponibilidad
AOC sitúa el lanzamiento para mediados de noviembre de 2025. Los precios oficiales: £399 para el Q27G4ZDR y £469 para el Q27G4SDR. La marca también facilitó referencias sin el 20% de IVA, en dólares: aproximadamente $419 y $508. En un mercado donde los OLED siguen siendo caros y los IPS rápidos han subido de precio, estas cifras resultan agresivas.
Por qué importa este movimiento
El interés del QD-OLED es su mezcla: negros perfectos y conmutación instantánea de OLED, con el volumen de color de los quantum dots para mantener saturación y brillo sin lavar la imagen. Llevar esa combinación a 1440p con 240–360 Hz, puertos actuales y una ergonomía seria, pero sin peaje “entusiasta”, es un guiño directo a quienes quieren una pantalla de largo recorrido. Si juegas a todo y valoras el equilibrio, el 240 Hz del ZDR te sobra. Si vives en clasificatorias y cada milisegundo cuenta, el 360 Hz del SDR es el camino. En ambos casos, sin compromisos de base.
1 comentario
¿Trae ajustes serios anti burn-in o toca cuidarlo mucho?