
La paradoja de Motorola: por qué en EE.UU. los Moto G llegan recortados mientras fuera brillan con verdadera “Power”
Motorola vive un momento dulce en muchos mercados, pero en casa sigue tropezando con la misma piedra. En apenas siete días la marca ha presentado cuatro integrantes de la familia G – Moto G67 Power, Moto G (2026), Moto G Play (2026) y Moto G57 Power – , un aluvión que debería ilusionar a cualquiera que busque un buen equilibrio entre precio y prestaciones. Sin embargo, la película cambia según el país: Europa e India reciben paquetes redondos y ambiciosos; en Estados Unidos, la propuesta llega con tijeretazo.
Cuatro anuncios en una semana: el mismo apellido, dos realidades
Empecemos por lo que seduce fuera de EE.UU. El Moto G57 Power sale en Europa por unos €279 y presume de batería de 7.000 mAh, resistencia con sello de tipo militar y un combo de 8 GB de RAM + 256 GB de almacenamiento sin coste adicional. En India, el Moto G67 Power ronda el equivalente a US$180 y repite fórmula: misma batería enorme y un chasis robusto y, para sorpresa de muchos, bastante elegante. No es postureo de ficha técnica: es libertad de uso. Con 7.000 mAh puedes dejar el power bank en casa, usar mapas y datos a lo grande, compartir Internet en trayectos largos y aún llegar a la noche con margen.
Ahora, miremos a EE.UU. El Moto G (2026) mantiene el precio de US$199,99 pero también conserva una pantalla HD+ (por debajo de Full HD) y suma una ligera mejora de batería hasta 5.200 mAh. El Moto G Play (2026) aprieta aún más la austeridad: por US$169,99 ofrece una sola cámara trasera, 64 GB de almacenamiento interno y 4 GB de RAM. ¿Sirven? Sí, para tareas básicas y poco más. ¿Resultan competitivos frente a lo que la propia Motorola vende fuera? Claramente, no.
¿Por qué los modelos de EE.UU. llegan “capados”?
No hay un único culpable, sino un cóctel de decisiones y costes que empujan el producto hacia abajo:
- Economía de operadoras: El segmento medio estadounidense se construye alrededor de promociones, subsidios y cuotas. Para cuadrar números, se recorta donde duele menos a la factura: pantalla, RAM/almacenamiento y cámaras.
- Certificaciones y bandas: Adaptarse a la maraña de bandas, VoLTE/5G y requisitos de cada operador sube el coste; a menudo se compensa recortando hardware.
- Menos SKU, más logística: Un modelo “para todos” simplifica distribución y listado con múltiples carriers, pero suele fijar el mínimo común denominador.
- Cadena de márgenes: Minorista, operadora y marketing reclaman su parte. El resultado: se aprieta el Bill of Materials y lo nota el usuario.
Entenderlo no implica aplaudirlo. Cuando en Europa te dan 8/256 y una batería maratoniana por un precio ajustado, y en EE.UU. te quedas con 4/64 y HD+, la percepción de valor se erosiona. Y la competencia huele esa sangre en el agua.
La presión competitiva que Motorola debería desear
En torno a US$199,99, el Moto G (2026) se cruza con la Galaxy A de Samsung – Galaxy A16 5G y, previsiblemente, Galaxy A17 5G. Si Motorola replicara en EE.UU. la filosofía de los G57/G67 – baterías grandes, memoria generosa de base y paneles a la altura – , el debate de compra cambiaría al instante. Hoy, en cambio, los Moto G estadounidenses parecen diseñados para folletos de oferta, no para ganar fidelidad.
Cuando “Power” sí es poder
Una etiqueta “Power” tiene sentido cuando el apellido se nota. 7.000 mAh no es un número bonito: es tranquilidad. Significa usar el brillo sin culpa, hacer navegación continua, escuchar música y abrir la cámara sin mirar el porcentaje cada media hora. Si lo combinas con 8 GB de RAM y 256 GB, el teléfono deja de sentirse “medio” y se acerca a lo que uno entiende por experiencia sólida: multitarea que no tartamudea, apps en segundo plano que no se pierden y espacio para fotos, descargas y juegos sin limpiar todo el tiempo.
La excepción que confirma la regla: Razr
Paradójicamente, Motorola ya ha demostrado en EE.UU. que la paridad global funciona: Razr (2025), Razr Plus (2025) y Razr Ultra (2025) están a la altura de la serie Razr 60 internacional. Y eso les permite medirse de tú a tú con los Galaxy Z Fold 7 y Z Flip 7. Cuando Motorola ofrece el mismo producto aquí y fuera, el mercado responde. La lección es simple: coherencia genera confianza.
Lo que viene: Moto G Power (2026) y Moto G Stylus (2026)
Las miradas en EE.UU. se posan ahora en Moto G Power (2026) y Moto G Stylus (2026). Prudencia, porque la historia reciente no ayuda: el Moto G Power (2025) montaba 5.000 mAh, correcto pero conservador. Tras ver tres G con 7.000 mAh en distintas regiones en cuestión de semanas, lanzar un “Power” por debajo de 6.500 mAh sería ir a contracorriente. La autonomía es el atajo de Motorola para enamorar al público de la gama media; renunciar a esa bandera en su propio mercado sería un error evitable.
Qué debería cambiar Motorola ya mismo
- Basta de HD+ por encima de US$150: Un buen panel vende el teléfono cada día. Que FHD sea el suelo, no el techo.
- Memoria con sentido: En la franja de US$200, base de 6/128; si lleva el apellido “Power”, 8/256 sin sobreprecio.
- Volver a liderar en batería: Fijar 6.500 mAh o más para los “Power” de EE.UU. y recuperar identidad.
- Cámaras útiles, no contabilidad: Mejor dos buenas (principal + ultra gran angular) que tres mediocres.
- Calendario de actualizaciones público: Compromiso claro de Android y parches de seguridad, y cumplirlo.
- Resistencia transparente: Certificación IP clara y vidrio que aguante. Menos eslóganes, más hechos.
¿Compro, espero o importo?
Si necesitas algo económico ya, el Moto G (2026) cumple con mensajería, navegación, redes y streaming moderado. El Moto G Play (2026) queda para usos mínimos: llamadas, WhatsApp, música. Si te importa la longevidad – margen de memoria, cámaras consistentes y fines de semana sin cargar – , quizá te convenga esperar al Moto G Power (2026) o mirar rivales con ofertas de operadora que empaten el precio ofreciendo más.
¿Y si importo un Moto G67 Power? Puede salir bien, pero con deberes: comprueba bandas LTE/5G compatibles en tu zona, condiciones de garantía y posibles diferencias en actualizaciones de software. Un chollo que no agarra señal donde vives deja de ser chollo.
Conclusión: dos estrategias, dos imágenes de marca
Motorola ha demostrado que sabe construir una gama media que la gente recomienda. Los G57/G67 Power internacionales son la prueba: paquetes coherentes, baterías que cambian hábitos y memoria que respeta al usuario. En EE.UU., en cambio, la marca insiste en concesiones dictadas por la cadena comercial. La solución no es un misterio: llevar la misma ambición de Europa e India a las estanterías estadounidenses. Si lo hace, no solo protegerá su cuota, sino que obligará a Samsung y compañía a elevar el listón en un segmento que lleva demasiado tiempo plano y – seamos sinceros – aburrido.
2 comentarios
Tentado de importar el G67 Power, pero miedo por las bandas…
Solo pido FHD y batería grande, no es tanto 😅