
La jugada financiera de Samsung: tarjeta con Barclays, cashback directo al Samsung Wallet y un ecosistema más pegajoso
Durante años, la rivalidad Apple–Samsung se midió en pantallas más brillantes, sensores fotográficos más grandes y chips más rápidos. Ahora, el pulso se mueve a otro terreno: el de tu billetera. Según adelantos del sector, Samsung ultima una tarjeta de crédito para Estados Unidos en alianza con Barclays, operando sobre la red de Visa. La clave no es el plástico en sí, sino el circuito que crea: el dinero de vuelta se depositaría automáticamente en Samsung Wallet, convirtiendo cada compra cotidiana en combustible para la siguiente dentro del universo Galaxy.
Es, en esencia, estrategia de ecosistema. Si el cashback vive dentro del Wallet, su mayor valor surge cuando se gasta en canales de Samsung y socios preferentes. Esa recirculación incentiva quedarse: el saldo reduce el precio de un nuevo Galaxy, de unos Galaxy Buds o de un accesorio, y también puede inclinar la balanza en compras mayores. La tarjeta no llegaría sola. En paralelo, se habla de cuentas prepago, depósitos de alto rendimiento y un programa más robusto de «compra ahora, paga después» (BNPL). Juntas, estas piezas colocan a Samsung no solo como fabricante de dispositivos, sino como nodo de pagos y financiamiento del día a día.
Por qué esto puede cambiar el juego
Apple ya demostró el potencial en 2019: Apple Card (con Mastercard y Goldman Sachs) prometió condiciones simples, una app clara y recompensas diarias – habitualmente 2% con Apple Pay y 3% en comercios asociados – que caen en Apple Cash. El mecanismo es conocido: la recompensa empuja nuevas compras dentro del mismo ecosistema. Samsung tiene la opción de replicar la fórmula, pero con una carta extra sobre la mesa: su catálogo es más amplio.
La compañía coreana vende mucho más que móviles y relojes. Hablamos de televisores, barras de sonido, refrigeradores inteligentes, lavadoras, secadoras, lavavajillas, hornos y microondas. En ese contexto, un saldo de cashback no solo suaviza el precio de un smartphone; también puede subvencionar la renovación de la TV del salón o ayudar con un combo de línea blanca durante una campaña. El efecto volante cruza movilidad, entretenimiento en casa y hogar conectado.
Lecciones del caso Apple (y sus matices)
El éxito de Apple Card entre usuarios vino acompañado de retos bancarios: carteras que crecen rápido implican fuertes reservas regulatorias y una operación de riesgo y soporte exigente. No es casual que circularan informes sobre un eventual traspaso del portafolio hacia JPMorgan. Para Samsung, el aviso es claro: transparencia en tarifas, experiencia impecable en la app, resolución ágil de disputas y un socio financiero con músculo son condiciones básicas si quiere competir codo a codo.
No empiezan desde cero
Samsung ya ha experimentado con productos financieros en Corea del Sur e India. Esa tracción previa abrevia la curva de aprendizaje: afinar categorías de cashback, integrar BNPL en el checkout online y en tiendas, y acoplar promociones a los lanzamientos Galaxy o a eventos de electrodomésticos. Con una hoja de ruta probada, la entrada a EE. UU. puede ser más rápida y ordenada.
Cómo operaría el «lock-in» en la práctica
- Recirculación de valor: el cashback aterriza en Samsung Wallet y vale más cuando se reinvierte en el ecosistema.
- Financiación sin fricciones: BNPL y cuotas reducen la barrera de entrada en compras de ticket alto, del flagship al frigorífico.
- Ganchos cruzados: quien compra un televisor recibe ofertas de soundbar; quien estrena Galaxy, descuentos en wearables o línea blanca.
- Datos con respeto a la privacidad: insights agregados permiten promos más relevantes sin sacrificar confianza.
Las preguntas que faltan por responder
Los detalles decidirán la adopción. ¿Cuál será el cashback base y qué categorías tendrán extra? ¿Qué rendimiento ofrecerá la cuenta de ahorro y con qué límites? ¿Habrá comisiones escondidas o condiciones confusas? ¿Qué tan profundo estará BNPL en el proceso de pago de Samsung.com y en retail? ¿Cómo se gestionarán scoring, disputas y soporte para estar a la altura de la vara que puso Apple en experiencia de usuario? Y, clave para reguladores y consumidores, ¿qué garantías de transparencia y protección de datos se asentarán por contrato?
La conclusión
Apple probó que una tarjeta bien diseñada vuelve más «pegajoso» su ecosistema. Samsung quiere aplicar la misma tesis con un giro propio: un portafolio de productos que va del bolsillo a la cocina. Si el tándem con Barclays entrega recompensas atractivas, procesos claros y una integración pulida en Samsung Wallet, la rivalidad subirá de temperatura justo donde más se nota: en la forma en que pagamos, acumulamos valor y renovamos nuestro hogar conectado pieza a pieza.