
Galaxy S26: 6,9 mm de grosor, imanes Qi2 de serie y un salto práctico en cámara, software y autonomía
El próximo buque insignia de Samsung no pretende deslumbrar con trucos efímeros, sino afinar lo que usamos a diario. Según filtraciones consistentes, el Galaxy S26 adelgaza hasta los 6,9 mm – unos 0,3 mm menos que el S25 – sin renunciar a mejoras en rendimiento, fotografía y experiencia de uso. También se despeja el ruido de nombres: nada de Pro ni Edge; la marca apostaría de nuevo por la terna clásica Base, Plus y Ultra, una estrategia más clara para el comprador.
Diseño más limpio: triple cámara en un módulo tipo “cápsula”
Los esquemas filtrados describen un teléfono ordenado visualmente con tres cámaras alojadas en un islo vertical con forma de píldora, una estética que recuerda al Z Fold 7. La simetría ayuda a que el terminal se vea aún más fino y minimiza el “bailoteo” sobre la mesa. Reducir grosor suele tensar dos frentes – batería y disipación – , así que cabe esperar una cámara de vapor más grande, mejores materiales térmicos y gestión inteligente de potencia para sostener frecuencias sin estrangulamiento térmico.
Qi2 bien hecho: imanes integrados y adiós al ajuste a ciegas
La novedad más tangible es un anillo magnético en la trasera para Qi2. A diferencia del mero sello Qi2 Ready de modelos previos (que obligaba a usar una funda específica con imanes), aquí el S26 alinearía el teléfono automáticamente sobre bases y soportes compatibles. ¿Resultado? Inicio de carga más rápido, menos microcortes al mover el móvil, y todo un ecosistema abierto de accesorios – baterías magnéticas, soportes de coche, docks de escritorio y carteras – sin ataduras propietarias.
Pantalla y biometría: brillo extremo y desbloqueo fiable
El S26 base apostaría por un panel Dynamic AMOLED 2X de 6,3″ con pico de 3.000 nits para HDR y lectura bajo sol. El lector ultrasónico de huellas en pantalla se mantiene por su precisión en manos húmedas o con luz directa. Como es tradición en Samsung, esperamos alta tasa de refresco, control fino del brillo y perfiles de color ajustables sin sacrificar naturalidad.
Cámaras con cabeza: sensores sensatos y más fotografía computacional
La receta se aleja del marketing de megapíxeles y se centra en resultados: 50 MP principal, 50 MP ultra gran angular y 10 MP telefoto. El énfasis estaría en sensores más capaces, óptica cuidada y un procesado más agresivo. De confirmarse, veremos retratos con mejor recorte, tonos de piel más naturales, nocturnas con menos ruido y un HDR más veloz para domar contraluces, además de una colorimetría menos “estridente”. El módulo, más lineal, también protege mejor las lentes y reduce reflejos parásitos.
Rendimiento sostenido: 2 nm para más potencia por vatio
En el interior se repetiría la estrategia regional: Exynos 2600 (2 nm) en muchos mercados y Snapdragon 8 Elite Gen 5 en otros. La litografía de 2 nm promete mayor eficiencia y menos calor, clave en un chasis tan delgado. De base, 12 GB de RAM y opciones de 256/512 GB. La ganancia real se nota en multitarea prolongada, sesiones largas de cámara, gaming estable y funciones de IA en el dispositivo sin devorar la batería.
Software pulido: Android 16 y One UI 8.5
El S26 llegaría con Android 16 bajo One UI 8.5. No se trata de una revolución, sino de cientos de decisiones pequeñas: widgets de bloqueo útiles, controles de idioma por app, avisos de privacidad más claros y flujos de cámara/galería con menos toques. La política de actualizaciones de la serie S es cada vez más ambiciosa, por lo que cabe esperar soporte a largo plazo.
Conectividad, resistencia y batería: todo el paquete de un flagship
En conectividad no faltará nada: 5G, Wi-Fi 7, Bluetooth 6.0, NFC, GPS y USB 3.2 Type-C para transferencia rápida. Certificación IP68 contra agua y polvo. La batería de 4.300 mAh admite 25 W por cable y 15 W inalámbricos. Con el salto en eficiencia y el nuevo alineado magnético, cargar en el coche o en el escritorio será casi automático, y la autonomía debería cubrir sin dramas una jornada intensa.
Gama simple, elección fácil
Con Base, Plus y Ultra como tríada, la compra se simplifica: el modelo base es el equilibrio entre tamaño, precio y funciones; el Plus añade pantalla y batería; el Ultra sigue siendo el “todo a tope” fotográfico. Si las especificaciones filtradas se confirman, el Galaxy S26 pinta como la revisión más sensata de Samsung en años: más fino, más inteligente y mejor integrado con el ecosistema que ya usamos cada día.
Aviso: hablamos de información previa al lanzamiento; algunos detalles podrían variar en el producto final. Aun así, el panorama actual es muy prometedor para quienes quieren un flagship sin concesiones innecesarias.