Samsung Display ha puesto en marcha la producción en masa de micro-OLED sobre silicio (OLEDoS) para el Galaxy XR, situándose como segundo gran proveedor junto a Sony. 
El movimiento aumenta la capacidad disponible, reparte mejor el riesgo en la cadena de suministro y, sobre todo, añade presión competitiva a una de las piezas más caras de cualquier visor XR.
El Galaxy XR integra dos paneles OLEDoS de 1,3 pulgadas, uno por ojo, con resolución nativa de 3552 × 3840 píxeles. En esta generación se depositan emisores OLED blancos sobre una oblea de silicio y el color se consigue mediante filtros RGB. Al construirse sobre un backplane de silicio, la matriz alcanza densidades de píxel extremas en un volumen óptico muy contenido: ópticas pancake más compactas, mayor PPD, texto más nítido y menor persistencia de movimiento, algo clave para jugar, trabajar y leer durante largos periodos.
Sony sigue siendo referente en OLEDoS y suministra los paneles del Apple Vision Pro. Apple llegó a explorar paneles OLEDoS de Samsung para abaratar una versión más económica de Vision, proyecto finalmente cancelado. Aun así, el dual-sourcing suele acelerar hojas de ruta, diversificar riesgos y empujar los precios a la baja, impulsando un mercado que está pasando de LCD y OLED convencionales al micro-OLED sobre silicio.
La dinámica de precios ayuda a entender el impacto. Estimaciones de Omdia situaban los OLEDoS de 0,49″ en torno a 25 dólares en 2024, con previsión de ~20 dólares en 2025 y ~17 dólares en 2026. Los paneles mayores, como los de 1,3″, cuestan bastante más por el escalado de área, tolerancias estrictas y requisitos de brillo y uniformidad. Hoy el OLEDoS representa una fracción del negocio OLED, pero si los precios siguen bajando, veremos una adopción más amplia: XR de gama media, formación inmersiva, herramientas creativas y wearables especializados.
La versatilidad de OLEDoS ya se ve en el mercado. Las DJI Goggles 2, populares entre pilotos FPV, emplean paneles OLEDoS a 1080p (no 4K), prueba de que la tecnología escala por segmentos. Meta valora migrar a OLEDoS para un Quest previsto para 2026 (el Quest 3 aún usa LCD). A medida que más plataformas adopten micro-OLED sobre silicio, los desarrolladores podrán diseñar interfaces con mayor resolución angular y tipografías más consistentes sin sacrificar tamaño ni claridad.
En paralelo, Samsung ha mostrado el siguiente paso: OLEDoS de 1,3″ con emisores RGB reales, sin filtros de color. Al eliminar el filtro, se reducen pérdidas ópticas y aumenta la eficiencia luminosa, elevando la luminancia de pico y aliviando exigencias de batería y óptica. La compañía también enseñó variantes de 0,62″, en configuraciones “white-only” y RGB, apuntando a una familia que cubre desde visores premium hasta visores ultracompactos.
Persisten retos de ingeniería: rendimiento de fabricación (yield), mura (no uniformidad), gestión térmica y envejecimiento de emisores a altas luminancias. No obstante, la escala tiende a suavizar curvas: líneas maduras reducen defectos, materiales mejorados elevan la eficiencia y arquitecturas de subpíxel más refinadas alargan la vida útil.
Para el usuario final, la consecuencia es tangible: visores más ligeros y cómodos, texto con aspecto de “monitor”, menos fatiga visual y mejor autonomía. Para la industria, la decisión de Samsung marca el paso del OLEDoS de la fase boutique a la escala. Con dos proveedores fuertes y una hoja de ruta clara hacia emisores RGB, es probable que el salto de calidad llegue no solo al tope de gama, sino también a la gama media sin ceder en peso, precio ni fidelidad visual.
Conclusión: OLEDoS está madurando, y la producción masiva de Samsung acerca la idea del “monitor virtual” realmente utilizable en el día a día.