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Xiaomi OpenWear Stereo Pro: análisis a fondo de unos open-ear que por fin suenan en serio

por ytools
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Xiaomi OpenWear Stereo Pro: análisis a fondo de unos open-ear que por fin suenan en serio

Xiaomi OpenWear Stereo Pro: análisis a fondo de unos open-ear que por fin suenan en serio

El mercado de los auriculares de oído abierto, conocidos como OWS por Open Wearable Stereo, ha pasado en apenas dos años de ser una rareza a convertirse en tendencia. La idea es sencilla, pero su impacto es grande: en lugar de sellar el canal auditivo como unos in-ear tradicionales, los OWS apoyan el driver justo a la entrada del oído sin taponarlo. El resultado es una experiencia más aireada, mayor conciencia del entorno y menos fatiga. A cambio, se pierde aislamiento pasivo y el control de las fugas de sonido se vuelve un reto. Con los OpenWear Stereo Pro, Xiaomi promete atacar precisamente esas debilidades con mejor construcción, ajustes de sonido ambiciosos y una batería que, sobre el papel, parece inagotable: hasta 8,5 horas por carga y hasta 45 horas totales con el estuche.

¿Merecen la pena por su precio de €150/£140 o es mejor seguir con unos in-ear de toda la vida? Tras semanas de uso entre oficina, gimnasio, transporte y sofá, este es un análisis honesto y, sobre todo, útil para decidir si son para ti.

OWS en pocas palabras: ventajas, límites y el usuario tipo

Un in-ear clásico funciona gracias a un sellado firme del canal: eso potencia graves, permite ANC y cria una burbuja silenciosa. Pero también provoca sensación de presión, calor y desconexión social. Los OWS, en cambio, dejan pasar la vida: escuchas el tráfico cuando corres, no te pierdes una llamada de la cafetería ni el comentario del compañero en la oficina. Son ideales para deportistas urbanos, para quienes pasan de la sensación de tapón o para quienes priorizan comodidad durante muchas horas. ¿El precio a pagar? Menos aislamiento y, si el fabricante no afina, graves tímidos o agudos estridentes.

La propuesta de Xiaomi es clara: dar el confort y la seguridad del formato abierto sin resignarse a un sonido deslavado, y hacerlo con un acabado premium que no parezca un simple accesorio deportivo. Además, quieren alejar la ansiedad de la batería: si la cifra de 8,5 horas reales por carga se sostiene, hablamos de una autonomía que cambia rutinas.

Diseño y construcción: detalle de gama alta, ergonomía de maratón

Por nombre podrían haberse ahorrado una palabra, pero el hardware habla mejor que el marketing. Cada auricular combina una carcasa metálica brillante en la zona del driver con un cuello de TPU flexible que se ancla en un bulbo posterior. La silueta del gancho abraza la parte superior de la oreja y coloca el driver sobre la entrada del canal sin tocarlo. El reparto de peso en tres puntos evita presión puntual y, aunque en báscula marcan 9,8 g por auricular, en la oreja se sienten ligeros y bien equilibrados.

El acabado pulido recoge huellas con facilidad: es el peaje de verse elegante. Aun así, la sensación es de producto cuidado, no de gadget de gimnasio. El estuche refuerza esa impresión: redondeado, suave, tipo piedra «skipping», con tapa de falso cuero y base mate. No es diminuto – los OWS rara vez lo son – , pero a cambio da empaque y se maneja con gusto. Al abrir, otra sorpresa: un forro interior tipo ante que mima las superficies brillantes y añade ese guiño de lujo discreto que rara vez se ve en esta categoría.

El conjunto pesa poco más de 73 g entre auriculares y estuche. Los buds cuentan con resistencia IP54 contra polvo y salpicaduras, suficiente para sudor y llovizna. El estuche no está protegido, así que mejor lejos de charcos. En la caja, lo justo: auriculares colocados en el estuche, cable USB-C y manual.

Comodidad y sujeción: se quedan donde deben, sin apretar

La clave de unos open-ear es que olvides que los llevas puestos. Aquí, Xiaomi acierta: el gancho estabiliza sin morder la oreja y la cápsula no genera calor ni sensación de vacío. En carrera, series o pesas, el anclaje es sólido; en situaciones de sacudidas rápidas, la sujeción está a la altura de modelos deportivos, con el extra de que no tienes que recolocar tips. Si usas gafas o casco, el diseño apenas interfiere: no hay presión contra las patillas y el perfil no choca con la calota del casco.

Controles y app: gestos bien calibrados y ajustes útiles

La superficie táctil vive en la cara externa del driver. Responde a toques simples, dobles y triples, además del gesto de mantener pulsado, y puedes reasignar funciones comunes como reproducir/pausa, saltar pista, subir/bajar volumen, cambiar modo espacial o invocar el asistente del teléfono. Lo importante es que no hay falsos toques al ajustar el gancho, algo que en otros modelos arruina la experiencia. La curva de aprendizaje es nula: en cinco minutos dominas la gramática gestual.

Conectividad y funciones: Bluetooth 5.4, doble emparejamiento y audio espacial

Los OpenWear Stereo Pro llegan con Bluetooth 5.4 y emparejamiento simultáneo con dos dispositivos. En la práctica, eso significa pasar de la videollamada del portátil al aviso del móvil sin menús ni rituales. La conexión fue estable con Android, iOS y macOS: sin cortes, sin latencias raras en vídeo, sin esos microcuelgues que te sacan de una película.

También incluyen seguimiento de cabeza de 360° con sonido envolvente. En cine y conciertos en vivo añade presencia y una escena más creíble; en música convencional, es más un extra curioso que imprescindible. Lo positivo: no estorba ni enturbia el perfil de sonido cuando no lo usas.

Sin ANC por diseño, pero con truco anti-fugas

El formato abierto no casa con cancelación activa de ruido y Xiaomi no intenta forzarla. En su lugar, se centra en reducir cuánto escapa hacia fuera. Para ello, añade un driver dedicado a emitir ondas en contrafase que atenúan la fuga. La promesa es que a 25 cm nadie debería oír nada. La realidad es menos hollywoodense: en silencio y a volumen alto, el de al lado captará voces y platillos. No hay milagros contra la física, pero sí una mejora tangible frente a open-ear que parecen mini altavoces colgantes. La «burbuja audible» se encoge y eso te permite escuchar un clic por debajo de lo habitual.

Volumen adaptativo y grabadora integrada: ideas útiles, ejecución desigual

El volumen adaptativo intenta subir y bajar automáticamente según el ruido ambiente. En entornos tranquilos acierta, en caos urbano reacciona con un pelín de retraso y a veces duda. Es útil, pero no mágico; seguirás tocando el control en estaciones y avenidas. Más interesante aún es la grabación directa desde los auriculares: 120 minutos por bud, 240 en total. Perfecto para notas de voz, ideas de guion, listas de la compra o recordar una melodía. No sustituye a una grabadora profesional, pero te salva cuando la inspiración aparece caminando.

Arquitectura acústica y códecs: cuando un open-ear suena con pegada

Sin sello, los graves se escapan y los agudos pueden volverse delgados si no se compensa con diseño y afinación. Xiaomi intenta resolverlo con un sistema multivía poco común en esta categoría: drivers dinámicos personalizados de 18 × 13 mm, tweeters cerámicos piezoeléctricos y doble armadura balanceada. En códecs, cubren lo básico (SBC y AAC) y ofrecen LDAC para bitrates altos en equipos compatibles. El afinado está inspirado en la curva Harman e incluye cuatro presets: Harman Master, Harman AudioEFX, realce de agudos y realce de voz.

¿Qué hay del resultado? Sorprende para un open-ear. Los graves tienen cuerpo y contorno: los bombos marcan pulso, los bajos articulan líneas y la electrónica no suena hueca. Las voces se presentan limpias, centradas, sin sibilancias agresivas. Los agudos brillan sin volverse cortantes. Y, lo crucial, al subir volumen el perfil mantiene su forma: no se descompone en dureza ni en ese brillo calcáreo que cansa. En metro o bus seguirás girando el dial porque la calle cuela, pero el timbre no se desmorona.

Frente a rivales abiertos como Nothing Ear (open), los Xiaomi resultan más vivos, con bajos percibidos más profundos y una escena que respira más ancho. En los presets, Harman Master es el más completo: abre escena y extrae textura de cuerdas, pianos y platillos, sin empalagar. No hay ecualizador paramétrico, y se echa de menos para perfilar al milímetro, pero las opciones incluidas están bien pensadas para escenarios reales.

Llamadas y micrófonos: bien en interiores, justos ante el tráfico

En salas y oficinas, la voz llega clara y natural a la otra parte. En exterior ruidoso, viento y tráfico ponen en apuros a los micrófonos: tu timbre se adelgaza y se cuela ambiente. Nada dramático – es el comportamiento típico de un diseño abierto – , pero conviene saberlo si haces muchas llamadas caminando entre coches.

Batería y carga: números que cambian la rutina

Los datos oficiales hablan de 8,5 horas por carga de auriculares y hasta 45 horas sumando el estuche de 700 mAh (cada bud tiene 56 mAh). En uso real, las cifras no se caen del papel: superar las ocho horas en una jornada mixta de música, podcasts y algún meeting es habitual, y el estuche entrega unas cinco recargas completas antes de pedir cable. Traducido: para mucha gente, una semana de trabajo sin enchufe.

La carga es por USB-C, sin carga inalámbrica. De 0 a 100% del estuche pasan un poco más de dos horas. Un chute de 10 minutos rinde unas 2 horas de escucha, ideal para salir a correr o cubrir una reunión improvisada. ¿Se echa de menos la carga Qi? Sería redondo, pero con esta autonomía no es un deal breaker.

Fugas y etiqueta: sentido común ante todo

Con auriculares abiertos compartes un hilo de tu música con el mundo. La reducción de fugas de Xiaomi ayuda, pero no es una pared. En oficina silenciosa, mantén la rueda en niveles prudentes y no molestarás a nadie. En transporte, al subir volumen también sube lo que se escapa. La regla de oro es la del altavoz pequeño: consideración con quien está a 30 cm y ajustes rápidos cuando cambia el entorno.

Deporte y uso prolongado: cero taponamiento, cero peleas con las tips

Al no sellar el canal, desaparecen la succión y la presión, y baja el calor en la zona. Tras varias horas no hay fatiga ni esa necesidad de «descansar» las orejas que sí aparece con algunos in-ear. Corriendo y haciendo pesas, el gancho mantiene todo en su sitio; sudor y llovizna no asustan con el IP54. Un paño al terminar y listo.

Software, gestos y experiencia diaria

La personalización cubre lo que uno de verdad usa: volumen, control de pistas, modos y asistente. Los gestos largos resultan especialmente prácticos para ajustes de volumen sin sacar el móvil. La zona táctil está donde debe, en la placa del driver, lejos de la banda del gancho: ajustar la colocación no dispara acciones, algo que marca diferencia cuando te mueves.

Comparativas y contexto de compra

Si tu prioridad es aislar en un avión o machacar con graves de discoteca, un in-ear con ANC sigue siendo mejor herramienta. Si buscas comodidad sostenida, conciencia del entorno y un sonido aireado que no te aísle de la vida, el formato OWS tiene todo el sentido. Y, dentro de ese formato, los OpenWear Stereo Pro destacan donde otros flojean: sonido con pegada y autonomía que de verdad cambia tu día. Frente a Nothing Ear (open), Xiaomi suena más pleno y el estuche aguanta bastante más. Frente a OWS básicos, el salto en construcción y afinado es evidente. ¿Que por el mismo dinero hay in-ear con ANC y mejores micros? Sí, pero son otra categoría y otro uso.

Pros y contras (resumen rápido)

  • Construcción y acabados de nivel, con detalles poco habituales (forro interior tipo ante)
  • Ajuste seguro y cómodo durante horas; el gancho funciona incluso en deporte
  • Sonido sorprendentemente completo para un open-ear, con LDAC y presets Harman
  • Autonomía real excelente: más de 8 horas por carga y ~5 cargas extra en el estuche
  • Conexión sólida y emparejamiento doble que facilita el día a día
  • Grabadora integrada útil para notas rápidas
  • Sin ANC por filosofía del producto
  • Volumen adaptativo mejorable en entornos caóticos
  • Micrófonos justos en exterior con tráfico y viento
  • Estuche sin resistencia al agua ni carga inalámbrica
  • Superficies brillantes propensas a huellas

Especificaciones clave de un vistazo

  • Formato: OWS con gancho sobre la oreja
  • Peso: 9,8 g por auricular; estuche 53 g; total algo más de 73 g
  • Resistencia: IP54 en auriculares; estuche sin certificación
  • Conectividad: Bluetooth 5.4 con emparejamiento dual
  • Arquitectura: driver dinámico 18 × 13 mm + tweeter cerámico piezoeléctrico + doble armadura balanceada
  • Códecs: SBC, AAC, LDAC
  • Afinación: presets Harman (Harman Master, Harman AudioEFX), modos de realce
  • Batería: 56 mAh por bud; estuche 700 mAh; hasta 8,5 h + 45 h total
  • Carga: USB-C; ~2 h al 100%; 10 min ≈ 2 h de escucha
  • Extras: audio espacial con 360° head-tracking, volumen adaptativo, controles táctiles, grabación hasta 240 min

Veredicto: un open-ear que apetece usar incluso cuando no lo necesitas

Los Xiaomi OpenWear Stereo Pro entienden el espíritu del formato: naturalidad, seguridad y comodidad, pero sin resignarse a un sonido de relleno. Su diseño se siente especial, la afinación tiene chispa y la autonomía libera del enchufe. Siguen existiendo fugas – propias del concepto – y los micrófonos no sustituyen a los mejores in-ear para llamadas complicadas, pero el balance global es de los más redondos que hemos probado en OWS. A su precio, y más aún si los encuentras en pack con el Xiaomi 15T Pro en tu región, son una recomendación fácil para cualquiera que quiera descubrir el formato abierto o dar un salto de calidad respecto a un modelo básico.

Conclusión práctica

Si quieres escuchar tu entorno sin renunciar a un audio con cuerpo, si te cansan las almohadillas dentro del canal y si odias vivir pendiente del cargador, los OpenWear Stereo Pro deberían estar en tu lista corta. No compiten contra los in-ear con ANC; juegan otro partido. Y en ese partido, hoy por hoy, van ganando por consistencia, por diseño y por batería.

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