En los últimos años, muchos usuarios de iPhone tienen la misma sensación al ver una keynote de Apple: otro modelo más que se parece demasiado al anterior, con un marco un poco distinto y cámaras ligeramente recolocadas. El iPhone 17 Pro intentó romper esa rutina con un cambio de diseño más agresivo, pero el tiro salió a medias. Una parte de la comunidad llevaba tiempo diciendo que no veía un iPhone realmente atractivo desde la época del XS, y el 17 Pro no logró reconciliar a todo el mundo. 
Por eso los rumores sobre el iPhone 18 Pro suenan menos a revolución y más a un ajuste fino de todo lo que chirrió en esta generación.
El punto más polémico del 17 Pro está en la parte trasera. Apple combinó un cuerpo de aluminio con un panel de cristal pensado para permitir la carga inalámbrica, pero el resultado visual no convence a todos. Dependiendo del color, se nota bastante que el tono del chasis y el del vidrio no son el mismo. A veces parece que la placa de cristal se haya pegado encima de un teléfono que, tradicionalmente, presumía de ser un bloque perfectamente uniforme de metal y cristal. Para una marca que vive de los detalles, esa diferencia de tono rompe la magia.
Según las primeras filtraciones, el iPhone 18 Pro atacará justo ese detalle. La idea sería reducir al mínimo el contraste entre el color del marco y el de la trasera de vidrio, hasta conseguir que toda la espalda del dispositivo se vea como una superficie de un solo tono. Sobre el papel parece un cambio menor, pero visualmente puede marcar la diferencia: el módulo de cámaras se integra mejor, el teléfono se percibe más limpio y recupera esa sensación de producto sólido y caro que uno espera cuando paga precio de gama alta.
Para una compañía del tamaño de Apple, igualar colores y recubrimientos entre metal y cristal no es precisamente un reto técnico imposible. Lo interesante es preguntarse por qué no lo hizo ya con el 17 Pro. Una explicación bastante lógica es que la marca quiso experimentar. Esa trasera con contraste fuerte habría sido una prueba para ver cuánto se puede estirar el lenguaje de diseño de la gama Pro antes de que los usuarios empiecen a decir “basta”. Y, a juzgar por muchas reacciones en redes, foros y comentarios, el mensaje ha llegado claro: el experimento gustó a algunos, pero a demasiados les resultó extraño.
Si el 18 Pro acaba saliendo con una trasera de un solo color, el 17 Pro corre el riesgo de convertirse en ese modelo raro que los coleccionistas buscarán dentro de unos años. Entre generaciones más coherentes, quedaría como la oveja negra de la familia: el iPhone que intentó cambiar el equilibrio visual y se quedó a medio camino. Para la mayoría de usuarios, sin embargo, la lectura será más sencilla: el nuevo modelo “arregla” lo que en el anterior no terminaba de encajar.
A esta sensación se suma un cansancio general con el enfoque tan conservador de Apple en diseño. Mientras varios fabricantes Android se atreven con acabados texturizados, módulos de cámara enormes o formatos plegables, el iPhone sigue apostando por el bloque minimalista y seguro. El 17 Pro, con su trasera discutida, se sintió para muchos como cambio por cambiar. Los rumores del 18 Pro, en cambio, apuntan a una evolución más madura: mantener la silueta y la ergonomía que funcionan, pero corregir los detalles que transmiten la idea de prototipo en vez de producto pulido.
Por delante también se esperan movimientos importantes, aunque no sean tan llamativos a simple vista. La familia iPhone 18 se perfila como un paso clave hacia el famoso concepto de “solo pantalla”. Distintas fuentes apuntan a que Apple empezará a ocultar parte del sistema de Face ID bajo el panel, preparando el terreno para un futuro iPhone Pro sin ningún recorte visible. Muchas apuestas señalan a 2027, año del vigésimo aniversario del iPhone, como el momento en el que podríamos ver un modelo con cámara frontal y sensores totalmente escondidos bajo el cristal.
Más a corto plazo, hay otro cambio que puede notarse aún más en el día a día: se habla de que el iPhone 18 Pro será ligeramente más grueso. En marketing suena a paso atrás, pero en uso real suele ser una gran noticia. Un cuerpo un poco más gordo significa casi siempre más espacio para batería. Después de varias generaciones en las que la autonomía crecía sobre todo gracias a la eficiencia del chip, una batería físicamente más grande podría suponer ese salto de horas de pantalla que los usuarios intensivos llevan años pidiendo.
En el interior también se estaría gestando un giro muy importante. Diversos analistas señalan que Apple quiere despedirse de los módems de Qualcomm y equipar toda la gama iPhone 18 con un módem propio. No es un detalle cualquiera: la empresa pasaría a controlar no solo el procesador, sino también el corazón de la conectividad móvil. En el mejor de los casos, esto se traduciría en cobertura más estable, menos consumo de energía con datos móviles y una integración aún más fina entre hardware y iOS. Por supuesto, será una de las decisiones más vigiladas de la generación: si el rendimiento cae, la crítica será inmediata.
Visto en conjunto, el iPhone 18 Pro encaja en una estrategia de dos niveles. Hacia fuera, será el “hermano más pulido” del 17 Pro: mismo espíritu minimalista, pero con una trasera uniforme, un módulo de cámaras mejor integrado y, ojalá, el regreso de opciones de color más atrevidas, incluido ese negro profundo que tantos echan de menos en la gama Pro. Hacia dentro, prepara la siguiente década de iPhone con pasos hacia el frontal totalmente limpio, más batería a costa de unos milímetros extra y un módem Apple que reduce la dependencia de terceros. En comparación con todo eso, alinear el color de la parte trasera puede parecer un detalle menor, pero es justo el tipo de detalle que ves cada vez que sacas el móvil del bolsillo y que hace que un diseño te enamore… o te canse.