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Sharknado Origins regresa al primer tornado de tiburones en una precuela prevista para 2026

por ytools
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Cuando pensabas que la era de los tiburones voladores había quedado enterrada en los memes de 2013, vuelve a rugir el cielo. El estudio de serie B The Asylum está preparando Sharknado Origins, un nuevo capítulo que funciona como precuela y, en la práctica, como Sharknado 7. El plan es estrenarla en verano de 2026, demostrando que este fenómeno trash todavía tiene mucha vida para maratones nocturnas, palomitas baratas y risas culpables.

Al frente repite Anthony Ferrante, el director que convirtió una idea que sonaba a chiste interno –un tornado lleno de tiburones hambrientos– en una de las sagas televisivas más comentadas de la última década.
Sharknado Origins regresa al primer tornado de tiburones en una precuela prevista para 2026
Con títulos como Sharknado 3: Oh Hell No!, Sharknado: The 4th Awakens o Sharknado 5: Global Swarming, la franquicia se fue alejando de cualquier seriedad para abrazar el exceso, el guiño meta y el cachondeo absoluto. Ahora Ferrante mira hacia atrás y promete contar cómo empezó el primer gran desastre con escualos volando por los aires.

Sharknado Origins retrocede a los años previos a la película original de 2013. La historia se centra en versiones adolescentes de Fin y April, mucho antes de que fueran iconos del cine basura con motosierra en mano. Los veremos como dos chavales que empiezan a enamorarse, sueñan con su futuro y viven dramas típicos de instituto… hasta que la naturaleza, o algo parecido, decide tirar tiburones desde el cielo. El primer sharknado de la historia irrumpe justo cuando su romance empieza a florecer, mezclando melodrama juvenil con catástrofe absurda.

La sinopsis ya tira de ironía con frases del tipo “nada dice amor joven como depredadores aéreos”. Con eso queda claro que el tono no cambia: seguimos en territorio de humor autoconsciente, CGI descaradamente cutre y diálogos que suenan a grupo de WhatsApp a las tres de la madrugada. Quien haya sobrevivido a un maratón de la saga sabe de qué hablamos: hacia la tercera entrega el cerebro entra en piloto automático, y hacia la sexta uno termina llorando de risa ante cada giro más disparatado que el anterior. Esa mezcla rara entre “¿por qué estoy viendo esto?” y “no puedo dejar de mirarlo” es precisamente el gancho de Sharknado.

La gran incógnita entre los fans es si Ian Ziering y Tara Reid, rostros inseparables de Fin y April en las seis películas anteriores, aparecerán aunque sea de refilón. The Last Sharknado: It’s About Time, estrenada en 2018, se vendió como el capítulo final, lleno de viajes en el tiempo, fanservice y locura acumulada. La precuela se centrará en actores más jóvenes, pero con una franquicia que nunca ha tenido miedo a los cameos imposibles, a los bucles temporales ni a las excusas más disparatadas para recuperar personajes, nadie descarta que el dúo original se cuele en forma de narradores, flashforwards o alguna otra pirueta de guion.

El regreso también encaja de lleno en la fase actual de Hollywood, obsesionada con exprimir cada franquicia hasta la última gota. En el horizonte asoman Toy Story 5, Shrek 5, otra posible secuela de Ice Age y más resurrecciones de marcas conocidas. Meter Sharknado 7 en esa lista suena casi a broma, pero es una broma muy real: en redes abundan los comentarios de “nadie pidió esto”, seguidos de un inevitable “bueno, la veré igual para reírme un rato”. Es la contradicción perfecta de la cultura del sequel infinito.

Si algo se le puede reconocer a The Asylum, es la honestidad: nunca han fingido hacer cine prestigioso. Su receta es trash puro y duro, orgulloso de sus decorados cutres, de su lógica imposible y de sus chistes malos. Frente a superproducciones de desastres que aspiran a ser intensas y realistas –como el reciente regreso de Twister–, Sharknado representa el extremo opuesto: lo importante no es que tenga sentido, sino que sea el clip perfecto para compartir, el fotograma que se vuelve meme y la película que uno deja puesta en segundo plano… hasta que sin darse cuenta se queda enganchado.

Por ahora, Sharknado Origins solo tiene fijada una ventana de estreno: antes de que termine el verano de 2026. Falta saber si seguirá el camino clásico de telefilme o si probará suerte con un pase limitado en cines, aprovechando el reestreno del original por su décimo aniversario. Lo que sí parece garantizado es un marketing basado en nostalgia, chistes internos, pósters con eslóganes tipo “A STORM IS COMING” y trailers hechos para viralizarse. Al final, Sharknado ya no es solo una saga, es un ritual compartido: una prueba más de hasta dónde estamos dispuestos a ir por una buena sesión de cine tan malo que termina siendo irresistible.

1 comentario

BenchBro December 10, 2025 - 4:35 pm

Me quejo cada vez que anuncian otra, y luego termino con pizza, amigos y Sharknado de fondo en el salón. No hay cura para esto

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