X, la plataforma que muchos siguen llamando por inercia Twitter, ha decidido tomarse en serio el tema de los mensajes privados y convertir sus DMs cifrados en algo más ambicioso. 
El resultado se llama simplemente Chat: un servicio de mensajería integrado en X que la compañía vende como su gran apuesta por las conversaciones seguras y la privacidad dentro de su propio ecosistema.
La promesa central es clara: cifrado de extremo a extremo para mensajes y archivos, de modo que solo emisor y receptor puedan leer el contenido. Sobre esa base se suman funciones muy de moda en el mundo de la mensajería: mensajes que desaparecen, opción de editar o borrar textos ya enviados y un modo que intenta bloquear capturas de pantalla e incluso avisar si alguien intenta hacer un pantallazo de la conversación. El eslogan de la casa suena contundente: "sin anuncios. sin rastreo. privacidad total."
En cuanto a funcionalidades, Chat quiere jugar en la misma liga que los grandes del sector. Permite chats individuales y grupales, ofrece llamadas de voz y de video y tendrá pronto notas de voz para quienes prefieren hablar antes que escribir. Para los usuarios que ya pasan buena parte del día metidos en la app de X, la propuesta es cómoda: no hay que instalar nada nuevo ni crear otra cuenta, porque el mismo perfil que se usa para publicar en la red social sirve como identidad en el nuevo Chat.
Sin embargo, cuando uno mira más allá del marketing aparecen matices importantes. En su propia página de ayuda, X admite que por ahora Chat no está protegido frente a ataques de tipo "man-in-the-middle", aquellos en los que un atacante – o incluso alguien dentro de la infraestructura, obligado por un proceso legal – se sitúa entre ambos extremos de la conversación y es capaz de interceptar el tráfico. En ese escenario, ni quien escribe ni quien recibe tendrían por qué notar que su charla supuestamente privada ha sido comprometida.
Para una aplicación que se construye sobre la idea de cifrado fuerte, esta ausencia no es un detalle menor. Servicios más consolidados centrados en la seguridad, como Signal o el modo más avanzado de WhatsApp, incorporan mecanismos de verificación de claves y códigos de seguridad precisamente para hacer extremadamente difíciles estos ataques y avisar al usuario cuando algo cambia en el cifrado. X asegura que está trabajando en un sistema similar, que debería hacer que ese tipo de ataque sea "difícil, si no imposible" y que alertará tanto al emisor como al receptor. Pero por ahora se trata de una promesa en la hoja de ruta, no de una realidad en la app.
La otra gran pregunta es si los usuarios están dispuestos a confiar en una plataforma cuyo modelo de negocio ha girado históricamente en torno a los datos. Que Chat no muestre anuncios no significa automáticamente que X renuncie a extraer valor de la información sobre quién habla con quién, a qué hora, durante cuánto tiempo o desde qué dispositivos. Ese tipo de metadatos es oro para perfilar hábitos y relaciones, aunque el contenido del mensaje siga cifrado. No sorprende, por tanto, que entre las primeras reacciones se lean comentarios del estilo "justo lo que faltaba, otra app de chat o de IA" o dudas sobre si "sin anuncios" implica realmente "sin negocio con nuestros datos".
También juega en contra el cansancio general del público: la mayoría ya se mueve a diario entre varios mensajeros – WhatsApp, Telegram, Signal, Instagram y compañía – , y la idea de sumar otro icono a la carpeta de apps no seduce a todo el mundo. El único argumento diferente de Chat es estar pegado a la experiencia de X, algo que puede resultar atractivo para creadores de contenido, periodistas o comunidades que ya viven en esa plataforma. Pero para que eso se traduzca en uso real, la empresa tendrá que demostrar con hechos que su apuesta por la privacidad va más allá del eslogan.
En cuanto a disponibilidad, Chat ya funciona dentro de la app de X en iOS y en la versión web, mientras que la aplicación para Android está "en camino" según la compañía. Si X consigue reforzar su cifrado frente a ataques de intermediarios, ofrecer herramientas claras para verificar claves, mantener la simplicidad de uso y aportar algo de transparencia sobre el manejo de metadatos, Chat podría convertirse en una alternativa interesante para quienes quieren centralizar más cosas en X. De momento, sin embargo, el servicio se parece más a un experimento prometedor – y todavía imperfecto – de mensajería privada lanzado por una plataforma que aún tiene que ganarse de nuevo la confianza de muchos de sus usuarios.
1 comentario
muy bonito eso de “sin anuncios”, pero nadie dijo “sin vender datos”, ojo ahí