El iPhone Air nació para ser el gran golpe de efecto de Apple: el iPhone más delgado de la historia, solo con eSIM, pensado como pieza de escaparate y como señal de que la compañía todavía se atreve a experimentar. En los primeros días, sobre todo desde China, la historia sonaba redonda. Desde Pekín y Shanghái llegaban anécdotas de unidades agotadas, gente haciendo cola para probar el modelo ultrafino y muchos videos en redes mostrando lo “imposible” que se veía de perfil. 
Era fácil concluir que el mercado chino se había enamorado del nuevo juguete premium. Pero el informe más reciente de Counterpoint Research rompe esa ilusión: sí, el iPhone vuelve a crecer con fuerza en China, pero el iPhone Air prácticamente se ha borrado del mapa.
El mercado chino despierta y el iPhone 17 se lleva el protagonismo
Según los datos de Counterpoint para octubre de 2025, las ventas de smartphones en China aumentaron alrededor de un 8 % interanual. Después de años de parón, pandemia y renovaciones retrasadas, es una señal clara de que el ciclo de actualización vuelve a moverse. Apple está en el centro de ese rebote: las ventas de iPhone en el país subieron en torno a un 37 % frente al mismo mes del año anterior, y aproximadamente el 80 % de ese volumen corresponde a la nueva familia iPhone 17. Es, en palabras de la propia consultora, el mejor arranque de un trimestre de diciembre que Apple ha tenido nunca en China, con cifras que superan el máximo previo de octubre de 2021. En términos de cuota, uno de cada cuatro smartphones vendidos en China durante octubre fue un iPhone, un hito que solo se había alcanzado antes en 2022, cuando el segmento premium estaba menos saturado de rivales locales.
Al mismo tiempo, Xiaomi logró recuperar el segundo puesto en el ranking de marcas en China por primera vez en más de una década, un recordatorio de que la competencia doméstica sigue siendo feroz. En las tiendas físicas y online, los usuarios se encuentran con una marea de modelos de gama alta: cámaras gigantes, carga ultra rápida, pantallas OLED con tasas de refresco altísimas y precios agresivos. Que Apple, en medio de este contexto, logre remontar apoyándose en el iPhone 17, 17 Pro y 17 Pro Max, demuestra que la marca, el ecosistema y la experiencia global siguen pesando mucho. Y precisamente por eso llama tanto la atención el gran ausente del informe: el iPhone Air.
Un hueco muy sonoro: el iPhone Air desaparece del informe
En su último análisis, Counterpoint desglosa el impulso del iPhone 17 estándar, destaca el buen ritmo de los modelos Pro y remarca el salto en cuota de Apple. Sin embargo, no menciona ni una sola vez al iPhone Air. Esto contrasta con comentarios previos de la misma firma, que estimaban que el Air representaba alrededor del 3 % del mix de ventas de Apple en China y Estados Unidos, frente al 4 % del iPhone 16 Plus. Ya entonces quedaba claro que el Air no estaba tirando del carro como un gran éxito de diseño. Su ausencia total ahora se lee casi como confirmación: si estuviera brillando en ventas, tendría su propio párrafo y sus propias gráficas.
Lo que se escucha desde el terreno encaja con esa lectura. Vendedores en tiendas y creadores de contenido locales coinciden en la misma escena: el Air genera curiosidad, la gente lo coge, comenta lo fino y ligero que es, hace un vídeo para compartir… y luego termina pagando por un iPhone 17 normal o por un Pro. En el momento de decidir, el debate cambia de “qué tan delgado es” a “cuánto aguanta la batería”, “cómo rinde la cámara”, “qué tal se comporta en juegos” o “qué pasa si quiero cambiar de operador”. En ese tipo de lista de prioridades, el factor forma extremo deja de ser protagonista.
Ultrafino y solo eSIM: un concepto que choca con el uso real en China
El iPhone Air es, ante todo, un producto de diseño: chasis muy delgado, peso contenido, estética minimalista y una apuesta radical por el eSIM-only, sin bandeja para tarjeta física. Sobre el papel, suena perfecto para un usuario urbano que vive pegado al móvil, cuida la estética y quiere diferenciarse enseñando “el iPhone distinto”. Pero la realidad de uso en China va por otro lado. El teléfono es billetera, tarjeta de metro, oficina móvil, consola, tele y ventanilla de trámites, todo a la vez. El día a día se come la batería a un ritmo que obliga a priorizar autonomía y estabilidad por encima de casi cualquier cosa.
A esto se suma el estado actual del eSIM. Los grandes operadores chinos han avanzado, sí, pero la implementación dista de ser perfecta. Hay planes bien resueltos, otros con restricciones raras, aplicaciones oficiales poco pulidas y procesos de alta que no siempre son sencillos. Además, la cultura del dual SIM físico está profundamente instalada: una línea personal, otra para trabajo, tarjetas locales para viajes, promociones de datos… Pasar de ese modelo flexible a un dispositivo que solo funciona con eSIM implica confiar en una infraestructura que muchos usuarios aún perciben como incompleta.
El resultado es un mensaje que, para muchos compradores, suena así: paga precio de flagship por un móvil más delicado a simple vista, con menos opciones de conectividad y la sensación de que la batería rinde peor que en un iPhone 17 estándar. Si amigos, compañeros y referentes tech están diciendo “no te compliques, vete al 17 o al Pro”, la delgadez deja de ser aspiracional y se convierte en sinónimo de renunciar a cosas que importan en el día a día.
iPhone Air 2, retraso estratégico y la gran apuesta por el A20
En paralelo a esta acogida tibia, Apple ya ha movido ficha con la siguiente generación. El iPhone Air 2, que se esperaba originalmente para otoño de 2026, ahora apunta a primavera de 2027, acompañado de la familia iPhone 18 y de un iPhone 18e más económico. Al principio se habló de un retraso motivado por cambios de hardware, sobre todo por el intento de encajar un sistema de doble cámara en un cuerpo igual de fino. Pero las filtraciones más recientes, incluyendo los informes del periodista Mark Gurman, apuntan a algo más de fondo: Apple querría usar el Air 2 como escaparate del nuevo chip A20.
Ese A20 estaría fabricado en el nodo de 2 nm de TSMC y utilizaría empaquetado tipo Wafer-Level Multi-Chip Module (WMCM), integrando el SoC y la memoria directamente a nivel de oblea. Traducido: más rendimiento por vatio, menos espacio ocupado por el conjunto chip+RAM y más margen interno para batería y óptica. Para un teléfono que vive al límite de la delgadez, eso puede marcar la diferencia entre un experimento simpático y un producto capaz de competir sin tantos sacrificios.
El problema, claro, es que la capacidad de producción a 2 nm será limitada durante años. Incluso con prioridad en TSMC, Apple tendrá que gestionar cada oblea como si fuera oro. Encajar el lanzamiento del Air 2 en primavera y alinearlo con otros modelos A20 parece una forma de repartir ese recurso escaso en vez de concentrarlo todo en un gran evento de otoño y generar frustración por falta de stock. Internamente, el Air nunca estuvo pensado como superventas; la propia Apple lo situaba en torno a un 6–8 % del total de iPhones al año. Es justo ese volumen moderado lo que lo convierte en un buen laboratorio para experimentar con nuevas tecnologías sin poner en riesgo la gama principal.
La estrategia de Apple en China: el negocio lo hace el iPhone 17, no el experimento
Vistos los datos, el mensaje es contundente: el regreso de Apple al centro del escenario en China lo está firmando la línea iPhone 17. El modelo base vive el mejor momento de un iPhone no Pro en mucho tiempo, mientras que el 17 Pro y el 17 Pro Max siguen siendo la opción aspiracional para quienes quieren cámara al máximo, pantallas top y el factor “status” que la marca todavía genera. Esa combinación es la que le permite a Apple pelear de tú a tú con los buques insignia de Xiaomi y el resto de fabricantes chinos.
El iPhone Air, en cambio, se comporta como lo que en realidad es: un experimento caro. Puede servir como escaparate de diseño y como banco de pruebas para empaquetado avanzado y nuevos chips, pero, de momento, no parece ser la pieza clave de la historia de Apple en China. La comparación con el iPhone mini es inevitable: excelente idea sobre el papel, pero un nicho demasiado pequeño como para sostener varias generaciones si las ventas no acompañan.
Un fantasma en las tablas de ventas
Que el iPhone Air no aparezca en el último informe de Counterpoint no significa automáticamente que Apple vaya a cancelar la familia. Pero en un mercado donde cada éxito se amplifica al máximo, el silencio también habla. Cuando un modelo va bien, se gana mención explícita, gráfico dedicado y frase de marketing. Cuando sus hermanos reciben todos los elogios y él desaparece, el mensaje es claro: no está cumpliendo el papel que se esperaba. Hoy, la narrativa de Apple en China se escribe con iPhone 17, 17 Pro y 17 Pro Max. El iPhone Air, por ahora, es más un concepto que un actor principal, un fantasma que se intuye entre los datos, pero que no termina de materializarse en la realidad de venta.
Si Apple quiere que su iPhone más delgado signifique algo en el mercado de smartphones más grande del mundo, tendrá que demostrar que combinar un diseño extremo con la futura plataforma A20 no es sinónimo de más renuncias, sino de una experiencia diferente que aporte valor real. Y eso, en un país donde batería, cámara y flexibilidad pesan más que nunca, es un reto mucho más complicado que hacer un teléfono bonito para la foto.