
Abxylute 3D ONE: el handheld con 3D sin gafas que quiere llamar la atención de todos
El mercado de consolas portátiles para jugar en PC vive una especie de fiebre: Steam Deck, ROG Ally, Legion Go y una lista cada vez más larga de máquinas con Windows compiten por convertirse en el «PC de bolsillo» definitivo. Sin embargo, la mayoría apuesta por la misma receta: una APU potente, una pantalla tradicional en 2D y algo de diseño gamer. Abxylute, una marca poco conocida fuera de los círculos más frikis de hardware, ha decidido romper el molde con el 3D ONE, un dispositivo que se vende como el primer gran handheld con Windows y pantalla 3D sin gafas.
La propuesta es clara: en lugar de intentar ganar solo por fuerza bruta, el 3D ONE promete una experiencia distinta. Con un panel de casi 11 pulgadas, resolución alta, un sistema de renderizado 3D propio y un Intel Core Ultra 7 como cerebro, este aparato quiere transformar tus juegos y películas en una especie de minicine portátil en 3D. Todo ello sobre Windows 11 y con especificaciones que, sobre el papel, no tienen nada de juguete.
El proyecto se lanzará en Kickstarter el 19 de noviembre de 2025, y Abxylute lo dirige sobre todo a entusiastas: gente que recuerda con cariño el efecto 3D de la Nintendo 3DS, pero ahora busca algo más grande, más nítido y mucho más potente.
Pantalla de 10,95″ con 3D sin gafas: el centro de la experiencia
La pieza clave del Abxylute 3D ONE es su pantalla de 10,95 pulgadas en formato 16:10, que la propia marca redondea a 11 pulgadas en la comunicación comercial. La resolución de 2560 x 1600 ofrece una nitidez muy superior a la de muchos portátiles de juego, y la tasa de refresco puede trabajar a 60 o 120 Hz. A esto se suman unos 480 nits de brillo máximo y una cobertura del 100 % del espacio de color sRGB, suficiente para que tanto los juegos como el contenido multimedia se vean vivos y bien definidos.
Cuando activamos el modo 3D, entra en juego la parte más arriesgada del invento. Abxylute habla de una tecnología de próxima generación de 3D sin gafas que combina óptica especial sobre el panel y una capa de software que calcula dos imágenes ligeramente diferentes para cada ojo. El objetivo es crear profundidad real, con interfaces que parecen flotar por delante de la escena y objetos que se hunden en el fondo, evitando al mismo tiempo el molesto ghosting y la fatiga visual que arruinaron muchas experiencias 3D en el pasado.
Según la compañía, más de 50 juegos de PC ya han sido optimizados de forma individual: se retocan HUD, menús y elementos críticos para que sigan siendo legibles incluso cuando se juegue con distintos planos de profundidad. Además, el 3D ONE está pensado también para reproducir películas y vídeos en formato estereoscópico side-by-side, lo que lo convierte en una pequeña sala de cine 3D personal cuando no estás jugando.
Intel Core Ultra 7 258V y 32 GB de RAM: mucha potencia para un portátil
Por dentro, el Abxylute 3D ONE es un PC de bolsillo bastante serio. Monta un procesador Intel Core Ultra 7 258V con gráficos integrados Intel Arc 140V, una plataforma diseñada precisamente para máquinas compactas que necesitan potencia gráfica sin una GPU dedicada. A esto se suman 32 GB de memoria LPDDR5X a 8533 MT/s y un SSD PCIe 4.0 de 1 TB en formato 2280, de modo que hay margen de sobra para juegos pesados, bibliotecas de emuladores y colecciones de películas.
La otra cara de la moneda es que la resolución QHD+ del panel, la opción de 120 Hz y el propio 3D suponen un esfuerzo enorme para la GPU integrada. En los vídeos de demostración de Abxylute se ve claramente que títulos muy exigentes como Cyberpunk 2077 hacen sudar al sistema cuando se intenta usar todo al máximo. Es poco realista esperar siempre resolución nativa, altas tasas de refresco y 3D activo sin tocar los ajustes.
Lo más sensato será combinar gráficos medios o bajos, 60 Hz y alguna forma de resolución dinámica para mantener un framerate estable. En cambio, para juegos indie, producciones AA menos pesadas, catálogos retro y emulación, la configuración del 3D ONE debería ir sobrada. Y si aun así un título se resiste, siempre queda la opción de hacer streaming desde un PC de sobremesa más potente o desde la nube, aprovechando que se trata de un Windows 11 completo.
Diseño grande, peso de 1,11 kg y enfoque de consola de salón
En cuestión de formato, el 3D ONE está lejos de ser un dispositivo «de bolsillo». Sus dimensiones de 365 x 171 x 47 mm y un peso en torno a 1,11 kg con mandos incluidos lo colocan más cerca de un pequeño monitor con controles acoplados que de una consola portátil clásica. Es un aparato pensado para jugar en el sofá, en la cama o en un escritorio con soporte, más que para sacarlo en el metro todos los días.
La carcasa llega, al menos por ahora, en color blanco. En el frontal encontramos un sistema de doble cámara: una RGB de 5 MP para vídeo e imágenes y una cámara infrarroja de 1 MP. Más allá de las videollamadas, estas cámaras podrían servir para funciones de seguimiento de cabeza o de ojos, algo que encajaría muy bien con una pantalla 3D que intenta colocar cada imagen justo donde la necesitas.
En el apartado de sonido, el Abxylute 3D ONE incorpora dos altavoces de 2 W colocados en la parte frontal, y un conector de 3,5 mm para quienes prefieran jugar con cascos. No va a sustituir a un equipo de cine en casa, pero debería ser suficiente para sesiones casuales sin necesidad de accesorios extra.
Conectividad moderna y puertos de portátil serio
Si nos fijamos en la conectividad, el dispositivo cumple con casi todo lo que le pediríamos a un mini PC moderno. A nivel inalámbrico cuenta con WiFi 6E, ideal para streaming local o descargas rápidas, y Bluetooth 5.3 para mandos, auriculares y otros periféricos. En la práctica, esto significa que es sencillo integrarlo en un ecosistema de juegos ya montado en casa.
En cuanto a puertos físicos, encontramos una USB A 3.2 Gen 1, un USB C estándar y un puerto Thunderbolt 4 que abre la puerta a docks, monitores externos y almacenamiento muy rápido, e incluso a configuraciones con GPU externa si alguien quiere experimentar. También incluye un lector de tarjetas microSD compatible con UHS-II, útil para ampliar la capacidad de almacenamiento con juegos menos prioritarios o colecciones de vídeo.
Batería de 50 Wh, cargador de 100 W y garantía de un año
La energía corre a cargo de una batería de 50 Wh, una cifra razonable pero no espectacular si tenemos en cuenta el tamaño de la pantalla, el Core Ultra y el modo 3D. Abxylute no ha dado todavía números concretos, pero cabe imaginar que una sesión larga con juegos exigentes, brillo alto y 3D activado va a devorar la batería con bastante rapidez. En modos más ligeros, con 2D y títulos menos pesados, la autonomía debería alargarse de forma notable.
El cargador incluido es un adaptador GaN de 100 W, más compacto y eficiente que las fuentes tradicionales, capaz de recuperar la carga del 3D ONE en un tiempo razonable entre partida y partida. En cuanto a cobertura, el dispositivo llega con un año de garantía, lo típico en productos de electrónica de consumo, pero con el añadido de la incertidumbre propia de cualquier proyecto de Kickstarter.
Kickstarter, precios y a quién le puede interesar
Abxylute abrirá la campaña de financiación con un precio de early bird de 1499 dólares estadounidenses. Una vez agotado ese tramo, el precio previsto de venta al público subirá hasta los 1799 dólares. La compañía afirma que las primeras 80 unidades se enviarán en diciembre de 2025 y que el resto de pedidos se despachará en febrero de 2026, siempre y cuando no haya retrasos típicos de este tipo de campañas.
Con esas cifras, el Abxylute 3D ONE se sitúa directamente en la gama alta del universo de handhelds con Windows. Hay alternativas con potencia similar a un precio más bajo, pero sin pantalla 3D ni este factor «wow» tan marcado. En otras palabras, es un producto claramente pensado para un público pequeño pero apasionado: gente dispuesta a pagar un extra por algo diferente, aunque implique aceptar compromisos en autonomía y rendimiento máximo.
En definitiva, el Abxylute 3D ONE parece menos una máquina diseñada para vender millones y más un experimento ambicioso. Si el 3D sin gafas funciona bien, la lista de juegos optimizados crece y el rendimiento se mantiene estable, podríamos estar ante el nacimiento de una pequeña nueva categoría dentro del gaming portátil. Si no, al menos quedará como uno de los intentos más curiosos de darle una vuelta a un mercado que, últimamente, empezaba a parecerse demasiado entre sí.