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Los Simpson dicen adiós definitivo a la organista Alice Glick

por ytools
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En Springfield vuelve a haber luto, pero esta vez sin truco de dibujos animados ni reseteo en el próximo episodio. En la nueva entrega de Los Simpson, titulada Sashes to Sashes, la veterana organista de la iglesia, Alice Glick, se desploma frente al teclado durante el servicio y muere allí mismo. Y los responsables de la serie han sido tajantes: no es un sueño, no es un especial de Halloween, no es un futuro alternativo.
Los Simpson dicen adiós definitivo a la organista Alice Glick
Alice se ha ido para siempre.

La señora del órgano que llevaba allí toda la vida

Para muchos espectadores su nombre no dice gran cosa, pero su cara es tan familiar como la de cualquier secundario de Springfield. Alice Glick es esa anciana encorvada, de pelo blanco, que lleva décadas tocando el órgano en la Primera Iglesia de Springfield y asomando en segundo plano en bodas, funerales y misas caóticas. Debutó ya en la segunda temporada, en 1991, y desde entonces ha ido apareciendo en docenas de escenas breves que daban la sensación de que la ciudad tiene parroquianos de toda la vida.

Es justo el tipo de personaje que casi nunca protagoniza un capítulo, pero que sostiene el mundo de la serie desde la sombra. No tiene grandes monólogos ni giros dramáticos, pero su presencia constante recuerda que Springfield no está hecho solo de la familia Simpson, sino también de esa fauna de vecinos, jubilados y clientes habituales que convierten el decorado en un lugar reconocible.

Una muerte rara: definitiva en un mundo que todo lo resetea

Por eso sorprendió que el co-productor ejecutivo Tim Long saliera a confirmar que la muerte de Alice es permanente. En sus palabras, la organista vivirá para siempre en la música que dejó en la serie, pero en el sentido importante está tan muerta como un clavo de ataúd. Dicho así, suena casi más duro que muchas de las muertes de personajes principales. Para una ficción que se ha acostumbrado a deshacer explosiones nucleares, divorcios y catástrofes entre una semana y otra, es una decisión inusualmente firme.

La cosa se complica porque no es la primera vez que la anciana muere en pantalla. En el episodio de 2011 Replaceable You, Alice era atacada por una mascota robótica y terminaba en el cielo para rematar el chiste. Aun así, siguió apareciendo en muchas temporadas posteriores como si nada. La wiki de fans ya cataloga aquel desenlace como no canónico, y el equipo creativo, con este nuevo episodio, parece estar diciendo: esta es la versión oficial, la que cuenta de verdad.

El eterno lío del canon en Los Simpson

El caso Glick encaja de lleno en uno de los debates favoritos del fandom: qué es canon en Los Simpson y qué no. Algunos seguidores llevan años confeccionando listas de muertes definitivas, donde figuran nombres como Maude Flanders, la profesora Edna Krabappel o Larry, el parroquiano silencioso del bar de Moe. Al mismo tiempo, están las historias de Halloween, los futuros posibles, las realidades alternativas y los episodios experimentales en los que muere medio reparto y al capítulo siguiente todo vuelve a la normalidad.

Hace apenas unos meses, un episodio ambientado en el futuro mostraba la muerte de Marge, y la discusión sobre qué entra o no en la continuidad oficial se volvió a incendiar. El co-showrunner Matt Selman ya ha admitido que intentar imponer un canon rígido a una serie tan longeva es poco menos que un absurdo: la prioridad siempre será el chiste más gracioso o la idea más potente, aunque eso destroce la cronología. El canon, dice, es un paradoja constante… y el público, aún así, lo acepta y sigue viendo la serie.

Memes, clickbait y la marcha hacia la temporada 40

La muerte de Alice Glick ha provocado justo la mezcla de reacciones que cabía esperar. En redes sociales hay quien se burla de los titulares tipo «Última hora: una comedia animada mata a un personaje minúsculo que casi nadie recordaba», mientras otros suben capturas de la anciana al órgano y sueltan chistes de que llevaba tantos años tocando el jardín del Edén que era cuestión de tiempo que se mudara allí definitivamente. No faltan los comentarios que hablan de «marcha de la muerte hacia la temporada 40» y piden que la serie termine de una vez, aunque casi siempre escritos por gente que reconoce que seguirá viéndola el domingo.

También hay quien acusa a la producción de vivir de titulares: en lugar de centrarse en guiones brillantes, dicen, Los Simpson se apoyan en anuncios como «esta vez el personaje X muere de verdad» para generar clics y conversación. Y, aun así, muchos de esos críticos terminan agradeciendo que el episodio se haya tomado en serio a una secundaria tan discreta, en lugar de reservar el dramatismo solo para los grandes nombres.

Un detalle que casi todos destacan es que no se trata de un especial de Halloween ni de un salto en el tiempo. La muerte ocurre en la línea temporal «normal» de la serie, lo que reduce al mínimo el margen para una resurrección por la puerta de atrás. Dentro de Springfield, la iglesia ha perdido a su organista; si la serie quiere ser coherente, ese hueco quedará ahí, aunque sea solo como pequeño vacío visual en las escenas de misa.

Mientras alguien se va, alguien nuevo entra en la familia

Fiel a su estilo, el episodio no solo se ocupa de la muerte, sino que también amplía el árbol genealógico. En Sashes to Sashes, Marge presenta por fin a una tía secreta, Beatrice Bouvier, doblada por Carrie Coon. Una vieja pariente se marcha, otra pariente desconocida llega, creando nuevas posibilidades de chistes y conflictos familiares para futuras temporadas. Es un equilibrio muy propio de Los Simpson: hablar de finitud y, al mismo tiempo, abrir puertas a nuevas historias.

Un adiós silencioso en una serie que se niega a envejecer

A estas alturas, en la temporada 37, Los Simpson funciona casi como un archivo vivo de la televisión moderna. Hay espectadores que llevan viendo la serie desde pequeños y ya la comparten con sus hijos. En todo ese tiempo, personajes como Alice Glick han formado parte del paisaje sin reclamar protagonismo, aportando continuidad y una sensación de tiempo que pasa. Que la serie elija jubilarla de forma definitiva es un recordatorio de que incluso en un mundo donde nadie envejece del todo, a veces hay que aceptar que algunas figuras se despiden.

Se puede leer esta muerte como puro ruido promocional o como un gesto honesto hacia una secundaria que llevaba más de treinta años sosteniendo la atmósfera de Springfield. Pero el resultado es innegable: el adiós de una organista que muchos ni siquiera sabían nombrar ha desencadenado debates sobre canon, nostalgia, Biblia y hasta sobre el estado actual de la serie. Tres décadas después de su primera aparición, Los Simpson sigue encontrando maneras de convertir un detalle de fondo en una conversación enorme… y en un adiós que, ahora sí, parece definitivo.

1 comentario

Anonymous January 15, 2026 - 7:20 pm

Yo juraría que ya la habían matado hace tiempo, así que se agradece que por fin aclaren qué muerte es la que cuenta de verdad

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