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Apple Vision Air en el aire: Samsung congela el panel G-VR y se aleja el visor barato

por ytools
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La gran apuesta de Apple por la llamada computación espacial se ha topado con un viejo enemigo: el precio. El Vision Pro ya nació como un dispositivo caro y muy de nicho, y todo apunta a que el nuevo M5 Vision Pro repetirá jugada con un precio en torno a los 3.499 dólares. En ese contexto, el rumoreado Apple Vision Air se había convertido en la gran esperanza de muchos usuarios: un visor más ligero, recortado en extras, pero lo bastante potente como para acercar la plataforma al gran público.
Apple Vision Air en el aire: Samsung congela el panel G-VR y se aleja el visor barato
Ahora, sin embargo, los rumores desde la cadena de suministro señalan que ese plan podría haberse enfriado justo después de que Samsung frenara el desarrollo de un componente clave de pantalla.

Conviene dejarlo claro desde el principio: no hay comunicados oficiales ni confirmaciones públicas. Lo que tenemos son piezas sueltas de proveedores, informes de bastidores y analistas que intentan encajar el puzle. No estamos ante un titular de “Apple cancela Vision Air” grabado en piedra, sino ante un termómetro que marca una tendencia. Si hubiera que ponerle nota de credibilidad, esta historia se situaría en la zona de lo plausible: encaja con otros movimientos de la industria, pero aún está lejos de ser un hecho consumado.

Para entender por qué el Vision Air generaba tanta expectativa, basta con mirar la situación actual del Vision Pro. La primera versión llegó en formato “gafas de esquí futuristas”, con peso claramente notable y un precio que compite más con un MacBook Pro que con un iPhone. Incluso con mejoras de software, más aplicaciones y pequeños ajustes de comodidad, sigue siendo un producto para early adopters, creadores profesionales y empresas, no para quien simplemente quiere un dispositivo nuevo para ver contenido y jugar de forma ocasional.

En ese escenario, el Vision Air se dibujaba como el hermano pequeño del Vision Pro: menos cámaras, menos sensores, óptica ligeramente más modesta, materiales menos exóticos y un conjunto de concesiones pensadas para rebajar el coste. La visión era clara: un visor de Apple que se acercara a la franja de precio de un iPhone de gama alta, no a la de un portátil de gama profesional. Algo similar al papel que el iPhone SE juega dentro de la familia de móviles de la compañía, pero aplicado a la realidad mixta.

La pieza central de esa estrategia era la pantalla. Según las filtraciones, Samsung estaba trabajando junto a Apple en un microdisplay basado en vidrio para dispositivos de realidad mixta, conocido internamente como G-VR. En lugar del clásico micro-OLED sobre un caro sustrato de silicio, la idea era montar micro-OLED sobre un sustrato de vidrio. El vidrio es más barato, más fácil de producir a gran escala y, con una óptica bien diseñada, puede mantener un nivel alto de nitidez y brillo. En teoría, este panel G-VR era el componente que podía hacer viable un Vision Air sensiblemente más económico sin que la experiencia visual se desplomara.

Según las últimas informaciones, es precisamente este proyecto el que se ha quedado en pausa. Fuentes de la industria afirman que Samsung habría reducido o detenido el trabajo en el panel G-VR después de que la propia Apple pidiera frenar el desarrollo. Nadie da una explicación oficial, así que las hipótesis se multiplican: quizás el ahorro por unidad no era tan agresivo como prometían las hojas de cálculo, tal vez los prototipos no cumplían los estándares internos de eficiencia, brillo o fiabilidad, o simplemente la hoja de ruta de productos de Apple ha cambiado lo suficiente como para que este componente ya no sea prioritario.

Lo realmente interesante es hacia dónde se podría estar moviendo ahora esa inversión de tiempo y talento. Cada vez más analistas coinciden en la misma dirección: en vez de dedicar tantos recursos a un visor más barato, Apple estaría acelerando otro proyecto que ve como más estratégico a largo plazo, las gafas inteligentes. Llevamos años oyendo hablar de ellas: un dispositivo que, a simple vista, se parece mucho a unas gafas corrientes, pero que está permanentemente conectado al iPhone y añade una capa de información sobre el mundo real sin llenar el campo de visión de interfaces estridentes.

Las descripciones de una primera generación de estas gafas apuntan a algo bastante discreto: comodidad, autonomía y funciones sutiles, como notificaciones en un rincón de la vista, navegación paso a paso, controles por voz y quizá audio espacial. No sería una fiesta de hologramas en el salón, sino un compañero silencioso del iPhone. Más adelante, alrededor de 2027, los rumores hablan de una versión más ambiciosa, con pantallas más avanzadas en las lentes y una experiencia de realidad aumentada mucho más rica y menos dependiente del teléfono.

Visto así, el Vision Air empieza a parecer un producto puente. Si Apple cree que el futuro masivo está en unas gafas ligeras que se puedan llevar todo el día sin dar vergüenza, tiene lógica priorizar ese camino antes que invertir años en un casco voluminoso “low cost”. El Vision Pro seguiría funcionando como escaparate tecnológico, perfecto para mostrar todo lo que puede hacer la plataforma de realidad mixta; las gafas inteligentes serían ese equivalente a los AirPods, siempre encima, siempre conectadas, pero casi invisibles.

Desde el lado del usuario, sin embargo, la sensación es mucho menos estratégica y mucho más terrenal: decepción. Muchos veían el Vision Air como la oportunidad de probar el «nuevo juguete» de Apple sin tener que hipotecar medio año de sueldo. Un visor oficial, con soporte de software y actualizaciones a largo plazo, aunque hiciera concesiones en especificaciones. Si ese tren no llega a salir, la alternativa pasa a ser esperar a modelos reacondicionados, a generaciones anteriores o a descuentos puntuales de tiendas, algo muy distinto a un producto diseñado desde cero para ser más asequible.

En los foros no han faltado dardos hacia Samsung. Más de un usuario ha bromeado con la idea de un «cartel de los paneles», donde ningún gran fabricante quiere inundar el mercado con soluciones baratas porque se vive mejor vendiendo solo lo más caro. La realidad, como casi siempre, es más gris: tanto Samsung como Apple adoran las gamas premium mientras el mercado las aguante. Pero la percepción cuenta. Si Apple no consigue asegurarse un panel de nueva generación realmente asequible, resultará difícil lanzar un dispositivo llamado Vision Air con un precio que no suene irónico.

Por ahora, lo único seguro es la incertidumbre. El Vision Air pasa de ser un rumor ilusionante a un proyecto envuelto en signos de interrogación, mientras que las supuestas gafas inteligentes ganan protagonismo en cada nuevo informe. Hasta que Apple no suba al escenario y dibuje su propia hoja de ruta, seguiremos sin saber si el futuro de su computación espacial pasa por un casco caro en el escritorio o por unas gafas que se confunden con cualquier montura de la óptica del barrio. Lo que decida en los próximos años marcará si la próxima gran revolución cotidiana llega de nuevo desde el bolsillo o esta vez se coloca directamente delante de nuestros ojos.

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1 comentario

Anonymous January 3, 2026 - 11:50 pm

Yo firmo unas gafas discretas antes que otro trasto gigante en la cabeza. El miedo es que luego te pidan precio de MacBook por una montura con chips dentro

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