En una ciudad donde casi todo compite por llamar la atención con neones, pantallas gigantes y espectáculos interminables, no es habitual que una de las historias más interesantes del Strip se cuente dentro de una boutique de relojes. Pero del 1 al 24 de noviembre de 2025, eso es exactamente lo que ocurre en Las Vegas: Jaeger-LeCoultre instala en su espacio del Forum Shops at Caesars Palace la Adventure Spirit Travelling Collection, una exposición itinerante con aire de museo que repasa casi un siglo de relojes deportivos de la Maison.
No se trata de una vitrina con cuatro piezas antiguas y un texto de marketing. 
La muestra está planteada como un recorrido argumentado: desde relojes militares creados para sobrevivir a la cabina de un avión en plena guerra, pasando por los primeros instrumentos de buceo con alarma mecánica, hasta los diseños audaces de los años 70 y la relojería de alta tecnología de la serie Master Compressor. Al final del viaje espera la línea Polaris actual, que sirve como puente entre todo ese legado y la manera en que hoy entendemos el lujo deportivo en la muñeca.
Del instrumento de cabina al icono de estilo
El recorrido arranca en los años cuarenta, cuando llevar un reloj en la muñeca estaba mucho más cerca de manejar una herramienta que de lucir un accesorio
. Jaeger-LeCoultre suministraba entonces piezas a la Royal Air Force y a la Fleet Air Arm británica, con especificaciones que sonaban poco románticas pero muy claras: máxima legibilidad, robustez extrema y precisión suficiente para no estorbar la navegación.
Las piezas que se exhiben de esa época son casi brutales en su honestidad: esferas negras mates, números luminiscentes de gran tamaño, tipografías sencillas, cajas contenidas en diámetro y coronas sobredimensionadas para poder manipularlas con guantes. Paneles con fotografías de cabinas, pilotos y documentos técnicos ayudan a entender que estos relojes convivían con altímetros, brújulas y otros instrumentos de vuelo. Resulta curioso comprobar cómo ese lenguaje tan funcional terminó convertiéndose, décadas más tarde, en el “look militar” que hoy muchos coleccionistas persiguen por puro gusto estético.
Cuando la relojería se sumerge
Desde el cielo, la historia se hunde literalmente bajo la superficie. A finales de los años cincuenta y durante los sesenta crece el buceo deportivo, los documentales submarinos se ponen de moda y empiezan las grandes exploraciones bajo el mar. De repente se necesitan relojes capaces de soportar profundidad, golpes y cambios de presión. La respuesta de Jaeger-LeCoultre es el Memovox Deep Sea, considerado el primer reloj de buceo dotado de una alarma mecánica.
En una época sin ordenadores de buceo ni avisos digitales, ese zumbido mecánico y ese sonido en la muñeca no eran un capricho, sino un recordatorio muy serio de que tocaba iniciar el ascenso y respetar las paradas de descompresión. En la boutique de Las Vegas pueden verse diferentes versiones del Memovox Deep Sea junto a esquemas de calibres y explicaciones sobre cómo se adaptó el mecanismo de alarma al interior de una caja hermética. Para quien solo asocia la familia Memovox a relojes de ciudad, elegantes y de oficina, descubrir este origen rudo y utilitario es casi un pequeño shock.
Años 70: color, diseño y ganas de romper moldes
El siguiente salto temporal nos lleva a los años setenta, una década poco tímida en todos los sentidos. 
Coches, muebles, ropa, tipografías… todo se llenó de formas más atrevidas y colores más vivos, y los relojes no se quedaron fuera. En este capítulo de Adventure Spirit, Jaeger-LeCoultre muestra sus referencias deportivas setenteras: cajas tipo cojín, brazaletes integrados, arreglos de esfera poco convencionales y detalles cromáticos que hoy muchos describirían como retro futuristas.
Vistas con ojos de 2025, algunas de estas piezas pueden parecer excesivas, casi un guiño de película vintage. Sin embargo, ahí reside gran parte de su encanto. Marcan el momento en que el reloj deportivo deja de ser simplemente “el reloj que aguanta todo” y empieza a funcionar también como declaración de carácter. Lo que en su día pudo parecer demasiado arriesgado es lo que hoy convierte estos modelos en objetivos de caza para coleccionistas que buscan algo con personalidad propia, muy alejado del gris corporativo que domina parte del mercado actual.
Alta tecnología en la muñeca: la era Master Compressor
Desde la estética setentera la exposición salta a los primeros años 2000, cuando palabras como titanio, cerámica, laboratorio o arquitectura de movimiento empiezan a colarse con naturalidad en las fichas técnicas. Es el contexto en el que nace la familia Master Compressor, con la que Jaeger-LeCoultre decide trasladar su experiencia en complicaciones a relojes pensados para acompañar aventuras modernas: nieve, montaña, viajes largos, cambios horarios constantes.
Las coronas con sistema de compresión, las soluciones de estanqueidad mejorada, la protección frente a impactos y las funciones adicionales –desde cronógrafos elaborados hasta indicaciones de segundo huso horario– definen esta etapa. La pieza que más miradas atrae es el Master Compressor Extreme LAB 2, concebido como un “laboratorio de muñeca”: cientos de componentes, indicación de reserva de marcha, GMT, cronógrafo y una caja con diseño técnico, casi arquitectónico, que parece sacada de un estudio de ingeniería.
Colocado en vitrina junto a relojes militares de los cuarenta y a los primeros divers de la marca, el Extreme LAB 2 deja muy clara la evolución en materiales y soluciones técnicas. Aun así, el mensaje de fondo es similar: se trata de relojes que, al menos en espíritu, siguen hechos para algo más que posar en la sala de reuniones.
Hitos y piezas puente reunidos en un mismo lugar
Además de los modelos más conocidos, la Adventure Spirit Travelling Collection dedica espacio a relojes que funcionan como piezas puente en esta historia. Uno de los protagonistas es el Geophysic, desarrollado en los años cincuenta para científicos y especialistas que trabajaban en entornos exigentes y expuestos a campos magnéticos. Uno de estos Geophysic históricos fue entregado al comandante del Nautilus, el primer submarino de propulsión nuclear que alcanzó el Polo Norte en 1958, y la exposición recupera ese episodio con fotografías y notas de contexto.
Cerca de él se agrupan distintas versiones del Memovox Deep Sea y varios Master Compressor que marcan el paso hacia una idea de reloj deportivo cada vez más técnica. En medio, como hilo conductor hacia el presente, aparecen los Polaris contemporáneos. Verlos al lado de sus antepasados espirituales permite trazar a simple vista cómo han ido cambiando las lunetas, los perfiles de caja, las texturas de esfera y las proporciones, y al mismo tiempo identificar qué rasgos se han conservado para que el ADN siga reconociéndose.
Una boutique que se comporta como museo
Más allá de las piezas, parte del encanto de la muestra está en el ambiente. Durante unas semanas, la boutique de Jaeger-LeCoultre en el Forum Shops se comporta menos como un punto de venta y más como una pequeña exposición temporal. La iluminación, los textos, el recorrido sugerido y la presencia de personal especializado hacen que quien entra pueda olvidarse un rato de la lógica de “entrar, elegir y pagar” para simplemente disfrutar de la historia.
Quien reserve puede optar por una visita guiada gratuita y dejar que le vayan hilando la evolución de los calibres y los diseños; quien prefiera ir a su aire puede seguir la narrativa a través de las cartelas y gráficos sin sentirse presionado a comprar nada. Y, como suele ocurrir cuando se mezclan relojes y memoria, también hay un componente emocional evidente: muchos visitantes saldrán pensando que los modelos antiguos, más pequeños y sencillos, transmiten un encanto que a veces se echa de menos en las piezas actuales, más grandes, más complejas y claramente más caras.
Fechas, detalles prácticos y un legado en movimiento
La Adventure Spirit Travelling Collection estará abierta del 1 al 24 de noviembre de 2025 en la boutique de Jaeger-LeCoultre del Forum Shops at Caesars Palace, en el 3500 Las Vegas Boulevard S. Los horarios siguen el ritmo del centro comercial, con apertura habitual de 10:00 a 21:00 horas, y un horario algo más corto los domingos. La entrada es gratuita mediante reserva previa, y se ofrecen recorridos guiados para quienes quieran profundizar en la parte técnica e histórica.
Para quienes no estén en Las Vegas en esas fechas, siempre quedará la posibilidad de explorar la línea Polaris y el resto del catálogo a través de los canales oficiales de la Maison o de contactar con la boutique de Las Vegas en el número +1 702 854 6386. En cualquier caso, la idea que deja la exposición es bastante clara: en casi 192 años de historia, con más de 1.400 calibres desarrollados y cientos de patentes registradas, Jaeger-LeCoultre ha ayudado a definir lo que hoy entendemos por reloj deportivo moderno. Adventure Spirit condensa ese camino en unas cuantas vitrinas en pleno Strip y recuerda, de paso, que la relojería deportiva es mucho más que bisel giratorio y correa de caucho: es una mezcla de función, diseño, memoria y emociones que no deja de evolucionar.
1 comentario
Se agradece que JLC monte una expo histórica de verdad y no solo otra supuesta edición limitada cambiando el color de la esfera