Si miras solo la ficha técnica, el iPhone 17 Pro y el iPhone 17 Pro Max parecen prácticamente el mismo móvil: mismo chip Apple A19 Pro en 3 nm, mismo trío de cámaras de 48 MP, mismo chasis unibody de aluminio con resistencia IP68, mismas funciones de Apple Intelligence. Pero cualquiera que haya vivido un tiempo con un móvil grande y otro más contenido sabe que el tamaño y el peso cambian por completo la experiencia. 
No se trata solo de potencia, se trata de cómo se siente el teléfono cuando lo metes en el bolsillo, cuando escribes con una mano o cuando lo tienes media hora agarrado viendo TikTok o Netflix.
Cada temporada de lanzamientos se repite el meme de siempre: que si otro año igual, que si todos los iPhone son lo mismo, que para qué tanta review si las diferencias son mínimas. Y sí, la familia iPhone 17 no intenta revolucionar nada. Lo interesante está en otra parte: Apple por fin ha igualado de verdad la experiencia Pro en los dos tamaños. Ya no hay un modelo grande con las cámaras buenas y un modelo pequeño con recortes sutiles. Ahora los dos son Pro completos, y la pregunta clave en 2025 no es cuál es más potente, sino qué formato encaja mejor en tu día a día.
En este análisis vamos a comparar el iPhone 17 Pro con el iPhone 17 Pro Max y, sobre todo, vamos a bajar los números a la vida real: comodidad, autonomía, pantalla, sonido, rendimiento, cámaras y vídeo. Si estás dudando entre un móvil más cómodo y uno tipo mini tablet que lo hace todo, este repaso te ayudará a ver con qué modelo tienes más química.
Diseño y ergonomía: compacto Pro vs. ladrillo premium
Empezamos por lo que primero notas al sacarlo de la caja: tamaño y peso. El iPhone 17 Pro ronda los 150,0 × 71,9 × 8,8 mm y pesa 206 g. El iPhone 17 Pro Max se va a unos 163,4 × 78,0 × 8,8 mm y 233 g. Sobre el papel son unos milímetros y unas cuantas decenas de gramos, nada dramático. Pero prueba a llevar el Max todo el día en un vaquero ajustado y verás cómo de repente esos gramos importan.
El 17 Pro es el punto más cercano que tiene Apple a un Pro compacto en estos años. No es un mini, pero comparado con lo que hay en la gama alta, se siente bastante manejable. La parte trasera ligeramente curvada ayuda a que parezca más pequeño de lo que es y se clava menos en la mano. Es el típico móvil con el que todavía puedes desbloquear, responder un par de mensajes y hacer scroll con una sola mano sin que el pulgar te pida vacaciones.
El 17 Pro Max, en cambio, es un dispositivo que no disimula su tamaño. Es grande y se nota. En mano ocupa mucho ancho, y el peso se deja notar sobre todo si le pones una funda gruesa. Cuando pasas de los 230 g, cada minuto extra leyendo un artículo largo o viendo una serie se nota en la muñeca. En el bolsillo delantero puede resultar incómodo, y muchos usuarios terminan llevándolo en una mochila o en el bolsillo de la chaqueta. Es el precio de tener un panel enorme y una batería sobrada.
Eso sí, en materiales y acabados Apple no hace distinciones. Ambos teléfonos comparten el mismo unibody de aluminio, el mismo cristal por delante y por detrás, los mismos colores, la misma certificación IP68 contra agua y polvo. El pequeño no se siente menos premium, ni el grande se siente especialmente más lujoso. La idea es clara: eliges el tamaño, no el nivel de gama.
También hay un tema de percepción. El borde curvado en la parte trasera hace que tanto el Pro como el Pro Max parezcan algo más finos y estilizados, pero la magia tiene límites. En el Pro esa ilusión funciona mejor; en el Max, por muy redondeados que estén los bordes, sigue siendo un señor ladrillo. Si vienes de un modelo Plus o Max anterior ya estás acostumbrado, pero si llevas años usando móviles más contenidos el salto impresiona.
Pantalla: dos muy buenas OLED, dos formas distintas de usarlas
El tamaño del cuerpo afecta directamente al panel. El iPhone 17 Pro monta una pantalla LTPO OLED de 6,3 pulgadas, mientras que el iPhone 17 Pro Max sube a 6,9 pulgadas. Ambos llegan hasta 120 Hz con ProMotion, ajustando de forma dinámica la tasa de refresco según lo que estés haciendo, y ambos son compatibles con Dolby Vision. La densidad de píxeles es prácticamente calcada, en torno a 460 ppp, con 1206 × 2622 píxeles en el Pro y 1320 × 2868 en el Pro Max. Resultado: mires el que mires, lo vas a ver nítido.
En brillo tampoco hay drama. En manual se mueven alrededor de 800 nits, más que suficiente para interiores y exteriores con luz normal. Bajo sol fuerte, con gran parte de la pantalla en blanco, suben hasta cerca de 1000 nits. Cuando solo se ilumina una parte pequeña del panel, en torno a un diez por ciento, los dos son capaces de alcanzar picos bastante altos, que hacen que el contenido HDR salte a la vista y que el móvil siga siendo legible aunque te dé el sol de frente. No hay un modelo que se vea notoriamente peor.
La diferencia real está en la superficie útil. La pantalla del 17 Pro Max ofrece aproximadamente un veinte por ciento más de área que la del 17 Pro. Eso se traduce en que en el Max ves más texto de una página sin tener que deslizar, las miniaturas se ven algo más grandes, los controles en juegos estorban menos porque sobra espacio, las barras de herramientas en apps de edición no se sienten tan apretadas.
Para consumo de vídeo, el Max es una delicia. Series, películas, directos: todo se siente un poco más cine. No es que el 17 Pro se vea mal, ni mucho menos, pero si tu móvil es tu pantalla principal para ver contenido, el extra de tamaño se aprecia. Eso sí, también te obliga a sujetarlo con más firmeza; el brazo se cansa antes y es más complicado encontrar una posición cómoda con una sola mano.
El 17 Pro, por su parte, juega a favor de la comodidad. Es más fácil de utilizar con una mano, más estable cuando lo sostienes en el aire y menos cansado cuando pasas rato leyendo noticias o contestando mensajes. Para gente que vive entre WhatsApp, Telegram, correo y apps de productividad, y que de vez en cuando ve algún vídeo pero no se pasa la noche maratonando, la pantalla de 6,3 pulgadas es un equilibrio muy razonable.
Batería: el clásico plus del modelo Max
Pasamos a la autonomía, uno de los puntos donde el tamaño sí marca diferencias claras. El iPhone 17 Pro integra una batería cercana a los 3998 mAh, mientras que el iPhone 17 Pro Max se acerca a los 4832 mAh. No son cifras astronómicas si las comparas con ciertos Android de batería gigante, pero el combo de chip en 3 nm y pantallas LTPO hace su trabajo.
En pruebas de uso continuado, el 17 Pro Max aguanta claramente más: unas tres horas extra de reproducción de vídeo local o en streaming, alrededor de tres horas más de navegación web y redes sociales, y en juegos intensivos aproximadamente dos horas de diferencia a favor del modelo grande. Para quien vive pegado a la pantalla, esto no es un detalle menor.
El iPhone 17 Pro no se queda cojo. Para un día completo de uso mixto (mensajería, redes, cámara, algo de mapas, algo de vídeo) responde sin drama. A no ser que vivas en TikTok, juegues varias horas y además grabes mucho vídeo en alta resolución, llegarás a la noche con porcentaje de sobra o, como mínimo, sin sufrir. El Max, eso sí, te da un colchón extra para días especialmente largos o viajes en los que no ves un enchufe en horas.
En foros y redes es habitual ver comentarios del estilo de que un móvil Android de hace cinco o siete años aguanta más que un iPhone moderno. Puede pasar en ciertas condiciones, sobre todo con terminales que apostaban por baterías enormes, pantallas menos brillantes y chips mucho menos potentes que los actuales. Pero también es cierto que el salto en brillo, rendimiento, conectividad y capacidades de cámara ha sido enorme. Hoy no solo cuenta cuántas horas puede sobrevivir el móvil, sino qué tipo de experiencia te da durante esas horas.
Carga: más rápida que antes, sin volverse loca
Otro punto en el que la generación 17 mejora respecto a la anterior es la velocidad de carga. El iPhone 17 Pro admite hasta unos 35 W por cable, mientras que el iPhone 17 Pro Max puede aprovechar hasta unos 42 W. Con cargadores USB C de buena calidad, el 17 Pro alcanza alrededor del 40 por ciento en 15 minutos y cerca del 70 por ciento en media hora. El Max se planta en unos 38 por ciento a los 15 minutos y alrededor del 65 por ciento a los 30, pero termina al cien por cien unos minutos antes que el pequeño.
No son las cifras de vértigo de algunos Android que parecen repostar en lo que te atas los zapatos, pero es una mejora clara respecto a los Pro del año anterior. En términos prácticos, un ratito de carga mientras desayunas o cenas te devuelve suficiente batería como para sobrevivir el resto del día. Y Apple mantiene su filosofía de no entrar en la guerra de los vatios extremos, buscando un balance entre rapidez y salud del batería a largo plazo.
En carga inalámbrica, ambos ofrecen prácticamente lo mismo: compatibilidad con MagSafe, sujeción magnética en bases compatibles y soporte para la carga Qi tradicional. Aquí no hay ventaja para uno u otro modelo. La diferencia vuelve a estar en el uso: la batería más grande del Max se beneficia un poco más de cada “siesta” de carga, pero el Pro es más cómodo de manejar con una mano incluso mientras está enchufado a un power bank.
Sonido: el Pro Max suena con más cuerpo
A nivel de audio, Apple mantiene el esquema de altavoces estéreo: uno principal en el borde inferior y otro en la parte superior, aprovechando el auricular. En esta generación los módulos son ligeramente más pequeños que en la anterior, y en las mediciones el resultado es un pelín menos de volumen máximo en ambos modelos.
Entre los dos, el iPhone 17 Pro Max lleva ventaja. No solo alcanza un volumen algo mayor, sino que también proyecta un sonido con más sensación de amplitud y algo más de pegada en las frecuencias graves. Para ver series sin auriculares, jugar o poner música en una habitación pequeña, el Max se nota más contundente y con un escenario sonoro más amplio.
El iPhone 17 Pro sigue sonando muy bien. Las voces son nítidas, las altas frecuencias no llegan a ser estridentes y la separación estéreo en horizontal es más que correcta. Si usas auriculares la mayor parte del tiempo, la diferencia en altavoces no debería ser factor decisivo. Pero si te gusta aprovechar los altavoces integrados para casi todo, el Pro Max tiene ese punto extra de presencia que se agradece.
Rendimiento y almacenamiento: mismo motor para los dos
Por dentro, la cosa está mucho más igualada. El iPhone 17 Pro y el iPhone 17 Pro Max montan el mismo chip Apple A19 Pro fabricado en 3 nm, con una CPU de seis núcleos (dos de alto rendimiento y cuatro de alta eficiencia), una GPU de seis núcleos y un Neural Engine de 16 núcleos dedicado a tareas de inteligencia artificial y a todas las funciones nuevas de Apple Intelligence.
Ambos vienen con 12 GB de memoria RAM LPDDR5X, un salto importante frente a generaciones anteriores donde los iPhone Pro iban más justos. Esto se nota cuando mantienes muchas apps abiertas, cargas juegos pesados, saltas de la cámara a la edición y luego al navegador sin que el sistema tenga que reabrirlo todo desde cero. A eso se suma el almacenamiento interno: los dos empiezan en 256 GB y ofrecen versiones de 512 GB y 1 TB.
La única diferencia real está en el techo máximo. Si quieres un iPhone con 2 TB de almacenamiento interno, solo el iPhone 17 Pro Max tiene esa configuración. Es un nicho muy concreto, normalmente gente que graba toneladas de vídeo en formato ProRes, trabaja con proyectos creativos directamente en el móvil o simplemente quiere olvidarse de gestionar espacio durante varios años.
En benchmarks sintéticos, el Pro Max suele rascar un par de puntos más que el Pro, sobre todo en pruebas prolongadas donde ayuda tener más volumen interno para disipar calor. Pero en el día a día la experiencia es idéntica: ambos son extremadamente rápidos, las animaciones vuelan, los juegos van fluidos y el sistema responde sin titubeos. Venir de un móvil de hace tres o cuatro años y pasar a cualquiera de estos dos es un salto evidente, elijas el tamaño que elijas.
Cámaras: mismo set de sensores, misma calidad
Durante varias generaciones, el modelo más grande tuvo pequeños privilegios fotográficos, sobre todo en el teleobjetivo. Esa fase ya se ha terminado. El iPhone 17 Pro y el 17 Pro Max comparten exactamente el mismo hardware de cámara, tanto detrás como delante, y procesan las imágenes con los mismos algoritmos.
En la parte trasera encontramos tres sensores de 48 MP: un gran angular principal con sensor de 1/1,28 pulgadas, un ultra gran angular con sensor más pequeño de 1/2,55 pulgadas y un teleobjetivo con zoom óptico de 4x, también de 48 MP. El tele se apoya en recorte inteligente y multi frame para ofrecer buena calidad tanto en 4x como en ampliaciones intermedias; a 2x se combina mucha información del sensor principal para simular una lente dedicada con resultados muy creíbles.
La cámara frontal es de 18 MP con una distancia equivalente a unos 20 mm, lo que da un ángulo algo más amplio de lo habitual. El sensor multi formato permite recortar sin destrozar la nitidez, algo útil para selfies de grupo, videollamadas o vlogs con la cámara frontal. En ambos modelos verás la misma calidad en selfies y vídeo frontal.
En condiciones de buena luz, las fotos de los dos teléfonos son prácticamente indistinguibles. El nivel de detalle es alto, el rango dinámico es amplio, los colores tienen ese punto de saturación típico de Apple sin llegar al modo caricatura de algunos rivales, y las transiciones entre luces y sombras se manejan con bastante suavidad. Donde más se nota la mejora generacional es en 2x, donde el uso del sensor de alta resolución se nota en texturas, pelo, ropa y pequeños elementos.
El teleobjetivo 4x aporta un zoom útil para recortar escenas sin tener que acercarte físicamente, ideal para conciertos, arquitectura o retratos más comprimidos. A 4x la calidad es muy buena en exteriores y en interiores con luz decente. A 8x ya se empieza a notar más intervención del procesado, con algo de ruido y detalle algo más pastoso, pero sigue siendo usable para redes sociales. Lo importante es que no hay diferencia entre Pro y Pro Max: el resultado es el mismo.
El ultra gran angular mantiene bastante bien el color y la exposición respecto al sensor principal. Es perfecto para paisajes, fotos de habitaciones, edificios y fotos creativas donde necesitas meter mucho en el encuadre. En nocturnas se resiente más que el sensor principal, pero el modo Noche hace un trabajo digno siempre que no te muevas demasiado durante la exposición.
De noche, los dos iPhone 17 Pro se comportan de forma muy similar. El modo Noche se activa de forma automática, alarga un poco la exposición y mezcla varias capturas para mantener detalle sin reventar luces ni generar demasiado ruido. La cámara principal es la que ofrece los mejores resultados, seguida del tele en distancias moderadas. El ultra gran angular aguanta el tipo dentro de lo que se puede esperar de un sensor pequeño tan abierto.
Vídeo: calidad top, elijas el que elijas
En vídeo, la historia se repite: el iPhone 17 Pro y el 17 Pro Max están prácticamente empatados. Comparten modos, resoluciones, tasas de fotogramas, estabilización y opciones avanzadas para creadores. En escenas bien iluminadas, los clips son muy nítidos, con buen rango dinámico, enfoque rápido y un movimiento de cámara muy estable incluso andando o girando el móvil.
Con poca luz, ambos siguen por delante de la mayoría de la competencia. El ruido se mantiene controlado, las transiciones de exposición no dan saltos bruscos y el balance de blancos se ajusta de forma bastante natural al pasar de una fuente de luz a otra. Ya sea para vídeos cortos en redes, para grabar momentos familiares o para proyectos algo más serios, cualquiera de los dos te va a dar el mismo nivel de calidad sin obligarte a elegir el formato grande solo por la cámara.
Precio, tipo de usuario y escenarios
Dependiendo del país y de la tienda, los precios varían, pero la estructura es la misma: el iPhone 17 Pro cuesta menos que el iPhone 17 Pro Max a igualdad de almacenamiento. Lo que pagas de más en el Max se traduce en pantalla más grande, batería con más horas de margen, sonido algo más contundente y la posibilidad de subir hasta 2 TB de memoria interna.
¿Para quién tiene más sentido el iPhone 17 Pro? Para quien quiere un móvil realmente potente, con cámaras de nivel, pero valora la comodidad por encima de todo. Si llevas el teléfono siempre encima, lo metes en cualquier bolsillo, atiendes notificaciones constantemente y te gusta poder usarlo con una sola mano, el 17 Pro encaja mejor. Es la respuesta más cercana a esa idea de un gama alta completo pero sin formato gigante que tantos usuarios llevan años pidiendo.
¿Y el iPhone 17 Pro Max? Es el modelo pensado para personas cuyo móvil es su pantalla principal. Si ves muchas series y vídeos, juegas títulos exigentes, lees documentos largos, editas fotos y vídeos directamente en el teléfono y quieres hacerlo todo en una superficie amplia, el Max está hecho para eso. No es raro ver configuraciones donde alguien tiene un Pro Max como móvil de trabajo, cámara principal y centro multimedia, y luego un Android económico y potente como segundo dispositivo para juegos y pruebas. En esos casos, el Max casi juega en la liga de las tablets pequeñas.
Veredicto: dos verdaderos Pro, una decisión muy personal
La generación iPhone 17 Pro no es una revolución, pero sí marca un antes y un después en cómo Apple reparte las cartas entre sus modelos Pro. Por fin tienes dos tamaños con la misma potencia, la misma RAM, la misma calidad de cámara y la misma experiencia de software. La elección ya no va de renunciar a algo, sino de decidir qué tipo de móvil quieres llevar en el bolsillo.
Resumiendo la jugada, se puede ver así:
- El iPhone 17 Pro es el modelo para quienes priorizan la ergonomía, el peso contenido y la facilidad de uso diario. Cabe mejor en casi cualquier bolsillo, se usa con más comodidad con una mano y es algo más barato, sin recortes en cámaras o rendimiento.
- El iPhone 17 Pro Max es para quienes quieren que su móvil sea pantalla grande, consola, bloc de notas y centro de entretenimiento, todo a la vez. Ofrece más área de visualización, más horas de batería, algo más de presencia en sonido y la opción de llegar a 2 TB de almacenamiento interno.
No hay una respuesta universal sobre cuál es el mejor. Lo que hay son rutinas diferentes. Si eres de los que vive pegado al streaming y a los juegos, el Max probablemente te hará más feliz. Si tu prioridad es que el móvil no te destroce el bolsillo del pantalón ni la muñeca, y aun así quieres un iPhone de gama alta con todo, el 17 Pro es el punto medio ideal. La parte buena es que, escojas el que escojas, esta vez no te llevas una versión de segunda.