Samsung ha decidido mover ficha en un momento clave: cuando la atención del mundo móvil ya está puesta en la inminente presentación de la familia Galaxy S26. La compañía vuelve a su histórico modelo de co-directores generales y coloca a TM Roh, una figura muy conocida entre los seguidores de la gama Galaxy, al frente del grupo junto a Young Hyun Jun. 
Sobre el papel es un cambio de organigrama, pero en la práctica es una declaración de intenciones sobre cómo quiere jugar Samsung en móviles, chips e inteligencia artificial en los próximos años.
TM Roh lleva años siendo el rostro de la división Mobile eXperience, conocida como MX. Bajo su paraguas no solo se diseñan y lanzan los teléfonos y tablets Galaxy, sino también la forma en que estos dialogan con televisores, relojes inteligentes y electrodomésticos conectados de la marca. Su misión ha sido convertir productos aislados en un ecosistema coherente, en el que el usuario pueda saltar de una pantalla a otra sin perder el hilo. Elevarlo al puesto de co-CEO es una forma bastante directa de decir que la experiencia móvil vuelve a ocupar la primera línea en la estrategia global del gigante coreano.
Compartiendo la cima está Young Hyun Jun, vicepresidente y máximo responsable de la división Device Solutions. Este brazo del grupo se encarga de la parte menos visible pero absolutamente crítica: memoria, procesadores y otros componentes que terminan dentro de móviles, portátiles, servidores y sistemas de IA. Si MX es la cara de Samsung ante el consumidor, DS es el músculo técnico que sostiene todo por detrás. Recuperar la idea de dos líderes, uno centrado en chips y otro en productos, devuelve a la compañía a un esquema de dos pilares que ya le funcionó en el pasado.
La decisión llega tras un tramo especialmente complicado. En marzo falleció de forma repentina Han Jong hee, a los 63 años, víctima de un infarto. Han había codirigido la empresa desde 2022 y llevaba casi cuatro décadas ligado al despegue del negocio de televisores, además de haber tenido un papel clave en electrónica de consumo y móviles. Su muerte dejó a Young Hyun Jun solo al mando en un contexto poco amable: caída del mercado de memorias, presión de la competencia y tensiones comerciales entre potencias.
Antes de su desaparición, Han había trazado un plan muy agresivo con horizonte en 2025. En el centro de ese mapa situó la ambición de que Samsung liderase la inteligencia artificial aplicada al móvil. De ahí surgió la colaboración reforzada con Google que dio vida a Galaxy AI y a funciones como Circle to Search, que intentan mezclar el poder del hardware con la comodidad de herramientas inteligentes. Han definía esta filosofía como una estrategia de Super Gap, es decir, abrir tanta distancia con los rivales que les resultase casi imposible recortar terreno. La ausencia repentina del arquitecto de esa visión dejó un vacío justo cuando empezaba a materializarse en productos reales.
Ahí es donde la llegada de TM Roh a la co-dirección encaja como un movimiento prudente pero muy calculado. Analistas citados en medios financieros hablan de una apuesta segura: se elige a un directivo que ya conoce la casa, las líneas de producto y las expectativas del público. Ryu Young ho, de NH Investment and Securities, subraya que los puntos fuertes de Samsung en los últimos meses han sido, precisamente, la memoria y el negocio móvil, y que colocar a Roh al lado de Young Hyun Jun subraya la intención de reforzar esas dos áreas en lugar de reinventarlo todo.
En el frente de los chips, la compañía empieza a beneficiarse de una demanda más sana de memoria y del tirón de los centros de datos preparados para IA generativa. Device Solutions trabaja en cerrar la brecha con sus principales rivales en el terreno de los chips para IA y las soluciones de memoria de gran ancho de banda. La idea es que esa potencia no se quede en una hoja de especificaciones, sino que sirva de base para nuevas funciones en los dispositivos Galaxy, desde procesos de IA que se ejecutan en el propio teléfono hasta un reparto más inteligente de tareas con la nube.
Para el usuario de a pie la gran pregunta es mucho más concreta: qué cambiará en el futuro Galaxy S26. Con TM Roh en el escaparate justo antes del lanzamiento, el listón sube. Se espera una integración más profunda de Galaxy AI, cámaras que aprovechen mejor la IA para procesar fotos y vídeo, asistentes más contextuales y una conexión más fluida entre móvil, tablet, televisor y hogar conectado. En el mejor de los casos, el S26 no será solo un móvil más potente, sino un dispositivo que entiende mejor los hábitos de su dueño y reduce la cantidad de ajustes manuales necesarios.
El estreno de la familia Galaxy S26 se perfila así como el primer examen serio para este renovado tándem en la cúpula. La división de chips tendrá que demostrar que sus soluciones pueden con cargas de trabajo de IA cada vez más pesadas sin comprometer autonomía ni temperatura. Al mismo tiempo, el equipo de Mobile eXperience se jugará su credibilidad en algo igual de importante: convertir toda esa capacidad técnica en funciones claras, útiles y duraderas, que sigan aportando valor después de la emoción de los primeros días.
Al final, el regreso al modelo de co-CEO no parece un gesto nostálgico, sino una apuesta por alinear de forma más estrecha la base tecnológica y el producto que llega a las manos del usuario. Samsung deja claro que su futuro pasa por combinar una fuerte división de semiconductores, una IA cada vez más presente y un ecosistema Galaxy mejor conectado. Si TM Roh y Young Hyun Jun logran coordinar esas piezas, el Galaxy S26 podría convertirse en algo más que el siguiente buque insignia: sería la prueba de que la idea de Super Gap empieza a sentirse en el día a día.