Inicio » Sin categorizar » Tim Cook se queda, pero el talento de Apple ya mira más allá de Cupertino

Tim Cook se queda, pero el talento de Apple ya mira más allá de Cupertino

por ytools
0 comentario 0 vistas

Durante varios días dio la sensación de que Apple estaba preparando al mundo para una era después de Tim Cook. Titulares de agencias como Reuters y del Financial Times sugerían que el consejo de administración ya había puesto en marcha el plan de sucesión y empezado a buscar seriamente a un nuevo CEO.
Tim Cook se queda, pero el talento de Apple ya mira más allá de Cupertino
En plena carrera global por el liderazgo en inteligencia artificial, la idea de un cambio de timonel en Cupertino sonaba a giro de guion: nueva estrategia, nuevo jefe, nueva etapa para la compañía más observada del planeta.

Sin embargo, un nuevo reportaje de Bloomberg ha enfriado drásticamente esa narrativa. Mark Gurman, uno de los periodistas mejor conectados con las entrañas de Apple, asegura que Tim Cook no tiene intención de abandonar el cargo en el corto plazo. Según sus fuentes, el plan interno pasa porque Cook continúe al frente de la empresa al menos hasta el final del actual mandato presidencial en Estados Unidos, lo que nos lleva grosso modo hasta 2028.

Si ese calendario se cumple, Cook no solo consolidará su posición como el CEO de Apple con más tiempo en el cargo, ya por encima de Steve Jobs, sino que además rondará los 70 años cuando, por fin, llegue el relevo. Para una compañía que detesta los volantazos y prefiere cambiar de rumbo con movimientos milimétricos, una continuidad tan larga no parece fruto del azar, sino de una apuesta deliberada por la estabilidad en un momento de transición tecnológica profunda.

De dónde salió el rumor de que Cook se iría en 2026

Los rumores sobre una salida mucho más cercana se alimentaron sobre todo de las informaciones de Reuters y del Financial Times. Ambos medios, citando fuentes internas, afirmaban que el consejo de Apple ya habría puesto en marcha un proceso formal de sucesión y discutía escenarios para anunciar al futuro CEO. Uno de esos guiones planteaba que el relevo se haría público tras la presentación de resultados de enero de 2026, y que el nuevo máximo responsable subiría al escenario de la WWDC en junio de ese mismo año como cara visible de la empresa.

En esa narración había un protagonista claro: John Ternus, vicepresidente sénior de ingeniería de hardware. Ternus es el directivo que manda en el músculo físico de Apple, desde el iPhone y el iPad hasta la transición de los Mac a los chips Apple Silicon. Dentro y fuera de la compañía se le ve como heredero natural de Cook: un perfil de ingeniería pura, muy alineado con la cultura de producto y sin los excesos de ego que suelen acompañar a los grandes gurús tecnológicos.

Sobre el papel, la historia encajaba a la perfección con el estilo Apple: un relevo preparado con años de antelación, sin sobresaltos para la Bolsa, con un sucesor que se presenta más como evolución que como ruptura. Ningún drama, ningún golpe de efecto; simplemente, un movimiento más dentro de la coreografía calculada que la empresa ejecuta desde hace décadas.

La lectura de Bloomberg: Cook quiere pilotar hasta el final de la década

La visión de Bloomberg, sin embargo, dibuja otro escenario. Sí, Apple piensa constantemente en la sucesión, como cualquier gigante cotizado. Pero, según Gurman, hoy no existe una fecha cerrada para la salida de Cook ni un calendario de cuenta atrás en el despacho del CEO. Al contrario: Cook estaría convencido de que debe seguir al frente para atravesar varios frentes delicados a la vez.

Entre esos frentes están la necesidad de aterrizar de forma creíble una estrategia de inteligencia artificial que convenza a mercado y desarrolladores, el reordenamiento de la gama de productos después de los años convulsos de pandemia y la gestión de una presión regulatoria creciente en Estados Unidos, Europa y otros mercados clave. En otras palabras, Apple está en plena reconfiguración, y Cook no parece dispuesto a ceder el volante en medio de la curva.

Para los inversores, el mensaje es bastante claro: no habrá experimento de alto riesgo en la cúpula en pleno terremoto tecnológico. El mismo dirigente que ha convertido a Apple en una máquina casi perfecta de márgenes, logística y previsibilidad seguirá siendo la cara visible unos cuantos años más. Y, gustará más o menos, pero el mercado suele preferir lo conocido a lo incierto.

John Ternus sigue siendo el heredero lógico, pero con más tiempo

Todo esto no cambia el hecho de que John Ternus siga figurando como el candidato más lógico cuando llegue la hora del relevo. Gurman no cuestiona ese punto. Ternus lleva años dentro del núcleo duro de la ingeniería de Apple, sabe cómo se traduce una idea de diseño en un producto que se fabrica por millones y entiende mejor que nadie el equilibrio entre innovación, costes y calidad que define a la compañía.

En realidad, un mandato más largo de Cook podría incluso jugar a favor de Ternus. Le da margen para ganar visibilidad pública, aparecer más a menudo en keynotes, liderar generaciones completas de dispositivos y consolidarse como rostro reconocible para analistas e inversores. Una sucesión a fuego lento, en la que el heredero va ocupando cada vez más espacio mientras el líder actual todavía está en escena, encaja perfectamente con la forma en que Apple ha gestionado históricamente sus grandes cambios.

Mientras el CEO se queda, el talento se escapa por los laterales

El problema más urgente para Apple, por tanto, no es quién será CEO dentro de tres o cuatro años, sino quién seguirá dentro de la casa para diseñar el próximo salto de producto. Y ahí es donde las noticias se vuelven menos cómodas. Según Gurman, OpenAI ha contratado en pocas semanas a alrededor de cuarenta ingenieros procedentes de Apple, una cifra que llama la atención incluso para los estándares del hipercompetitivo mercado de talento en IA.

No se trata de perfiles cualquiera. Entre los fichajes destacan nombres como Matt Theobald, experto en diseño de fabricación, y Cyrus Daniel Irani, que lideraba equipos de diseño de interfaz humana. Es en ese punto intermedio, donde se cruzan hardware, software y experiencia de uso, donde Apple ha construido tradicionalmente su ventaja diferencial. Que figuras clave de esa capa se marchen en bloque hacia un actor emergente dice mucho sobre dónde perciben hoy las oportunidades.

Además, el histórico equipo de diseño del iPhone también está perdiendo integrantes en dirección al estudio de Jony Ive, el legendario exjefe de diseño de Apple. El estudio de Ive colabora ahora estrechamente con OpenAI en un dispositivo de nueva generación: un gadget de bolsillo, casi sin pantalla, pensado para que la interacción con la inteligencia artificial sea constante y natural. No son pocos los que ven en este proyecto el esbozo de un posible sucesor espiritual del iPhone, ideado irónicamente por la misma mente que ayudó a crear el original.

En paralelo, talentos emergentes como Abidur Chowdhury, asociado a conceptos experimentales como un iPhone Air más ligero y extremo, también han decidido dejar atrás la relativa comodidad de Cupertino para apostar por startups de IA aún en la sombra. Movimientos de este tipo, aislados, son normales en cualquier gigante tecnológico. Juntos, empiezan a parecer la punta de un cambio de ciclo: muchos perfiles inquietos sienten que la verdadera libertad para experimentar ya no está dentro de Apple, sino fuera.

El verdadero reto no es el próximo CEO, sino el próximo gran dispositivo

Juntando todas las piezas, la foto que emerge es bastante más matizada que el titular simplista de ‘Tim Cook se va ya’. La primera línea de mando parece firme: Cook apunta a seguir marcando el rumbo hasta bien entrada la próxima década, y John Ternus permanece como heredero natural cuando, algún día, se produzca la transición.

La gran incógnita se sitúa uno o dos escalones más abajo. En una era en la que el siguiente gran salto podría ser un dispositivo centrado en la IA y no un smartphone al uso, la batalla clave no es solo por quién firma los comunicados como CEO, sino por dónde trabajan los ingenieros y diseñadores que pueden convertir esa idea en hardware real. OpenAI, el estudio de Jony Ive y una constelación de nuevas empresas de IA están tentando precisamente a ese tipo de perfiles.

En resumen, Tim Cook no se va a ninguna parte, al menos de momento. El riesgo para Apple es que, cuando llegue por fin el día del relevo, una parte importante de las mentes que podían haber diseñado el ‘después del iPhone’ lleve años construyendo ese futuro bajo otros logos.

También te puede interesar

Deja un comentario