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Honor 500 y 500 Pro: cuando la gama media deja de comportarse como gama media

por ytools
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Honor 500 y 500 Pro: cuando la gama media deja de comportarse como gama media

Honor 500 y 500 Pro: cuando la gama media deja de comportarse como gama media

Honor ha decidido que ya es hora de jubilar la idea de que “gama media” equivale a recortes y renuncias. La nueva familia Honor 500, formada por el Honor 500 y el Honor 500 Pro, llega con una ficha técnica que hace dudar de la etiqueta: batería de 8000 mAh, chips Snapdragon de primera línea, modos de retrato pensados para redes sociales y un diseño que no desentona al lado de ningún buque insignia. Sobre el papel, cuesta creer que estos teléfonos no pertenezcan al segmento más caro del catálogo.

La filosofía de la serie es sencilla: atacar los tres puntos que más frustran al usuario medio. Queremos fotos que no parezcan hechas con un móvil viejo, un día completo de autonomía sin angustia de enchufe y rendimiento estable aunque tengamos decenas de apps instaladas. El Honor 500 apunta a ser el compañero todoterreno para el día a día, mientras que el Honor 500 Pro sube un peldaño para quienes quieren, además, zoom útil y potencia de sobra para juegos, edición y multitarea intensa.

Cámara de retrato como protagonista

Honor no se corta a la hora de vender la serie 500 como una referencia en retratos. Habla de “imagen de retrato con calidad de flagship” y de captura viva en cualquier escenario, y lo cierto es que el hardware acompaña. El Honor 500 incorpora una cámara principal de 200 MP con tecnología AI Ultra-Clear y un generoso sensor CMOS de 1/1,4 pulgadas, un tamaño poco habitual en su rango de precio. Esto se traduce, al menos en teoría, en más luz, menos ruido, mejor rango dinámico y un desenfoque de fondo más natural.

Acompañando a ese sensor principal encontramos una ultra gran angular de 12 MP, pensada para paisajes, arquitectura, interiores estrechos y grupos numerosos de amigos. Entre ambas, el teléfono quiere cubrir prácticamente todas las situaciones cotidianas: desde el retrato improvisado en la terraza de un bar hasta la foto panorámica en vacaciones, pasando por la típica escena nocturna con luces complicadas en segundo plano.

El Honor 500 Pro va un paso más allá y añade un elemento clave que muchos móviles de gama media todavía ignoran: una cámara teleobjetivo real. Se trata de un sensor de 50 MP con estabilización mejorada, pensado para acercar escenarios distantes sin tirar de zoom digital agresivo. Es la lente que quieres para el escenario de un concierto, la fachada de un edificio al otro lado de la calle o un retrato más cerrado sin tener que invadir el espacio personal de nadie.

Vídeo y modos Live pensados para redes sociales

En 2025, la cámara de un móvil ya no se mide solo en fotos. Lo que manda son los vídeos cortos que terminan en Reels, TikTok, Shorts y estados de WhatsApp. Honor lo sabe y por eso presume de una función que presenta como “primicia del sector”: modos de retrato en vivo tanto en la cámara frontal como en la trasera. La idea es convertir cada clip en un retrato en movimiento, con el look cuidado que antes sólo se lograba tras pasar por varias apps de edición.

Al activar estos modos Live, el teléfono genera desenfoque de fondo en tiempo real, aplica retoques suaves de piel, ajusta contraste y color e incluso puede añadir cierto “ambiente” al clip, todo sin intervención del usuario. Quien crea contenido a diario, quien se graba para su comunidad o quien simplemente quiere mandar vídeos con buena pinta al grupo familiar, aprecia poder grabar y publicar sin tener que perder diez minutos retocando cada toma.

Otro detalle interesante es la conversión de vídeo 4K a clips 4K Live pensados para compartir. Grabas con la máxima calidad que ofrecen los sensores, y el propio sistema se encarga de empaquetar ese material en clips listos para redes, con la duración y el formato ajustados. Menos tiempo peleando con recortes y más tiempo usando el móvil para lo que uno quiere: contar historias.

Potencia Snapdragon de gama alta en un supuesto “medio”

La segunda pata del enfoque de Honor está en el rendimiento. El Honor 500 monta un Snapdragon 8s Gen 4, mientras que el Honor 500 Pro sube el listón con un Snapdragon 8 Elite. No estamos hablando de chips modestos, sino de plataformas pensadas para competir con lo mejor del catálogo Android actual. La promesa es clara: abrir apps de forma instantánea, cambiar entre juegos y redes sociales sin tirones y aguantar varios años sin que el sistema se sienta pesado.

Para exprimir todavía más ese hardware, Honor añade su motor Phantom Engine 3.0, encargado de predecir la carga gráfica y ajustar el renderizado en tiempo real. En términos prácticos, eso significa sesiones de juego más estables, menos bajones de frames cuando la escena se complica y temperaturas más controladas. En el uso diario, se traduce en una sensación de fluidez constante: el móvil responde, no se queda pensando cada vez que queremos hacer algo rápido y no da la impresión de envejecer a los seis meses.

Batería de 8000 mAh: adiós al ritual de cargar cada noche

El dato que más titulares se lleva, sin embargo, es el de la batería. Tanto el Honor 500 como el Honor 500 Pro integran un módulo de 8000 mAh, una cifra que hasta hace poco asociábamos más a tablets o a móviles rugerizados que a un smartphone estilizado. En un escenario de uso realista, esto abre la puerta a día y medio o dos días de autonomía para muchos usuarios, incluso con un mix de redes sociales, cámara, música en streaming y algo de juego.

La otra mitad de la ecuación es la carga rápida. Los dos modelos soportan carga cableada de 80 W, muy por encima de lo que ofrecen algunos buques insignia de marcas tradicionales. El Honor 500 Pro suma además carga inalámbrica de hasta 50 W, lo que convierte una parada corta en el escritorio o en la mesilla en varias horas extra de uso. Combinando tanta capacidad con velocidades de carga altas, la serie 500 apunta directo a quienes están hartos de vivir con el cargador siempre en el bolso.

Pantalla y comodidad para muchas horas de uso

Una autonomía así sólo tiene sentido si la pantalla acompaña. Honor presume para la serie 500 de funciones de protección ocular, tecnologías para reducir el parpadeo y ajustes finos de brillo y color que buscan minimizar la fatiga visual. No es un detalle menor: cada vez más gente lee, trabaja, responde mensajes y consume contenido casi exclusivamente desde el móvil, y eso pasa factura si el panel no está bien afinado.

El objetivo es que el usuario pueda pasar largas sesiones delante de la pantalla sin notar esa sensación de “vista cansada” al cabo de un rato, tanto en interiores con poca luz como al aire libre. Sumado a la batería de 8000 mAh, el resultado es un dispositivo que invita a usarlo durante horas sin miedo a que los ojos o el indicador de batería sean el cuello de botella.

Diseño con aires de flagship y cuerpo sorprendentemente delgado

En diseño, Honor prefiere evolucionar sobre lo conocido antes que reinventar por completo la rueda. El Honor 500 combina esquinas redondeadas, un chasis limpio y un gran módulo de cámaras trasero que recuerda inevitablemente a mezclas entre las últimas generaciones de iPhone y Pixel. Una vez que ves el parecido, es difícil olvidarlo, pero también es cierto que el conjunto transmite sensación de producto caro desde el primer vistazo.

Lo más curioso es cómo la marca ha encajado todo esto en un cuerpo que ronda los 7,75 mm de grosor, con marcos laterales de apenas 1,05 mm. Dicho de otra forma: el Honor 500 se siente más ligero y refinado en mano de lo que uno esperaría de un móvil con 8000 mAh de batería. A esto se suman certificaciones de resistencia IP68, IP69 e incluso IP69K, que apuntan a una buena protección frente a polvo, agua e incluso chorros a presión, algo poco habitual en esta franja de precio.

Sólo en China, pero con un mensaje muy claro al resto del mercado

La parte menos agradable del relato está en la disponibilidad. Por ahora, la serie Honor 500 se queda como exclusiva para China. Allí, el Honor 500 parte de los 2699 yuanes y el Honor 500 Pro de los 3599 yuanes, que al cambio aproximado son unos 380 y 507 dólares. Viendo lo que ofrecen en batería, chips, cámaras y construcción, la relación especificaciones-precio resulta bastante agresiva para su mercado doméstico.

Fuera de China, el efecto es una mezcla de curiosidad y frustración. Muchos usuarios que buscan justo este perfil – gran autonomía, rendimiento sólido, cámara más que decente y diseño actual sin pagar precio de ultra premium – miran la ficha del Honor 500 y piensan “es justo lo que quiero”, para luego descubrir que no hay lanzamiento global a la vista. Aun así, la serie envía un mensaje directo a la competencia: si un móvil “de gama media” puede juntar 8000 mAh, Snapdragon de gama alta y modos de retrato cuidados, cada vez es más difícil justificar baterías tímidas y cámaras recortadas en teléfonos bastante más caros.

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