MSI está convirtiendo sus placas base AM5 de la serie 800 MAX en algo muy parecido a un modo turbo gratuito. Con la llegada del nuevo PBO BCLK Booster, estos modelos y algunos tope de gama consiguen un empujón directo para los Ryzen 7000 y Ryzen 9000 sin obligar al usuario a convertirse en experto en overclock. En lugar de pasar la noche entera en la BIOS ajustando voltajes, multiplicadores y curvas de PBO, basta con activar un perfil: la placa eleva ligeramente el base clock, afina la memoria y deja que el procesador estire su boost. 
En los escenarios que enseña la propia MSI, el resultado puede ser de hasta un 15 % más rendimiento en juegos frente a los valores de fábrica.
Este movimiento encaja con la estrategia que la marca lleva tiempo siguiendo en AM5. Desde el lanzamiento, las placas de la serie 800 han ido recibiendo actualizaciones con funciones como X3D Gaming Mode, Latency Killer, presets optimizados para CPUs con 3D V-Cache, soporte para 256 GB de DDR5, frecuencias de memoria más altas y compatibilidad con nuevas generaciones de Ryzen. La familia MAX se apoya en todo eso y añade un BIOS de 64 MB, un diseño renovado y, sobre todo, generadores externos de BCLK que separan mejor el reloj de la CPU del resto del sistema. Oficialmente se presentaron como preparación para los futuros Zen 6, pero en la práctica abren la puerta a trucos como este Booster.
PBO BCLK Booster no deja de ser overclocking clásico, sólo que empaquetado de una forma mucho más digerible. En vez de tocar el base clock a mano, MHz arriba, MHz abajo, el usuario se limita a elegir uno de los dos perfiles predefinidos en el firmware. A partir de ahí, la placa ajusta el BCLK y Precision Boost Overdrive se encarga de estirar las frecuencias de boost para apuntar un poco más alto. Como cualquier tweak sobre el reloj base, afecta a varios dominios de frecuencia y tiene sus riesgos, pero el lado complicado se esconde tras un interruptor bastante amistoso.
La compatibilidad tampoco se queda sólo en las nuevas MAX. MSI menciona a toda la serie 800 MAX, a la B850MPOWER y a la espectacular MEG X870E GODLIKE como placas soportadas. Todas comparten la misma filosofía: dos perfiles, PBO BCLK Booster 1 y 2, con valores distintos en función del procesador. En un Ryzen 7 9800X3D, por ejemplo, el primer perfil sube el BCLK a unos 103 MHz, mientras que el segundo ronda los 105 MHz, escalando automáticamente las tablas de boost. El voltaje de la CPU se deja en Auto, de modo que es el propio procesador el que decide cuánta tensión necesita dentro de los límites marcados por AMD, sin obligar al usuario a fijar números a ciegas.
Para que ese extra de frecuencia no se pierda por culpa de un subsistema de memoria perezoso, MSI combina el Booster con sus opciones de DDR5 Tuning. En las cifras que enseña la compañía se utiliza un perfil DDR5-6000 con timings más apretados como base. Con esa configuración y PBO BCLK Booster activo, la firma presume de alrededor de un 6 % más rendimiento en Cyberpunk 2077, un 5 % en Metro Exodus, un 7 % en Far Cry 6 y hasta un 15 % en DOOM: The Dark Ages si se compara con la misma máquina en stock. Son condiciones muy concretas, sí, pero más que suficientes para demostrar que no hablamos de un simple 1–2 % dentro del margen de error.
Los propietarios de chips con 3D V-Cache son probablemente los que más jugo pueden sacar de la función. PBO BCLK Booster está pensado para convivir con X3D Gaming Mode, el modo de MSI que reorganiza hilos y boost para favorecer los núcleos con caché extra y reducir latencias en juegos. Si a eso se le suma un pequeño empujón en el BCLK y una memoria DDR5 bien ajustada, se obtiene un preset combinado muy atractivo: se activan un par de opciones en la BIOS y, en muchos títulos, los FPS suben de forma visible sin tener que pelearse con cada parámetro a mano.
Cada vez que aparece algo relacionado con overclock por BCLK, la comunidad se acuerda de los viejos fantasmas: ¿qué pasa con USB, PCIe y el resto de dispositivos? En plataformas antiguas, subir el reloj base arrastraba también controladoras, SSD y tarjetas gráficas fuera de especificación, y eso se traducía en cuelgues raros, dispositivos que desaparecían y errores imposibles de reproducir. Aquí MSI se apoya justo en los generadores externos: el dominio de 100 MHz para USB y PCIe se mantiene intacto, mientras sólo se desplaza el dominio de la CPU. No es una carta blanca de estabilidad, pero elimina el mayor problema histórico de este tipo de ajuste.
Eso no significa que no haya nada de lo que preocuparse. El punto delicado pasa a ser la combinación de frecuencia y tensión. Más de un entusiasta ya ha advertido de lo que probablemente veremos: usuarios que activan PBO BCLK Booster y, por costumbre, mantienen un Curve Optimizer muy agresivo en negativo. Lo que a frecuencias de fábrica era un undervolt estable puede convertirse en una receta perfecta para pantallas azules cuando el chip intenta ir más alto. En la práctica, quienes tocan ECLK a mano no suelen dudar en añadir pequeños offsets positivos de voltaje para que la CPU aguante las nuevas metas. Por muy cómodos que sean estos perfiles, lo sensato sigue siendo probar estabilidad con calma.
Para la mayoría de propietarios de AM5, eso sí, será la primera vez que toquen nada relacionado con BCLK. Y ahí está precisamente el atractivo de la propuesta: jugadores que pagaron por una placa de gama media-alta o alta, con generador externo y BIOS cargada de opciones, pero que nunca se atrevieron a pasar de activar el perfil XMP/EXPO. Con PBO BCLK Booster, ese hardware deja de estar “de adorno” y se traduce en un par de modos claros, pensados directamente para juegos. Quien quiera seguir exprimiendo cada MHz a mano, puede hacerlo; el resto tiene por fin un camino menos intimidante.
De fondo, MSI refuerza también el mensaje de futuro. El combo de BIOS más grande, BCLK externo y nuevas versiones de AGESA que hoy hace posible PBO BCLK Booster es el mismo que se necesitará para recibir a los próximos Ryzen. Por ahora, la función aparece en BIOS beta basadas en AGESA 1.2.0.3G para algunos modelos, pensadas para quien disfruta probando lo último aunque aún esté en pruebas. Más adelante, con AGESA 1.2.7.0, el fabricante habla de un lanzamiento oficial y masivo, con el Booster como una de las estrellas del catálogo. Es una forma bastante clara de decir: nuestras placas AM5 no sólo cambian de carenado y RGB, también evolucionan por dentro. Y para quienes ya tienen una 800-series MAX en casa, puede ser perfectamente el upgrade de rendimiento más barato del año.