Poco eligió Bali como escaparate para presentar sus nuevos Poco F8 Ultra y Poco F8 Pro, y el movimiento no es casual: la marca quiere dejar claro que ya no juega solo en la liga de los “flagship killers baratos”, sino que apunta directo al terreno de los gama alta serios, pero todavía con precios agresivos, sobre todo en promoción de lanzamiento. Sobre el papel lo tienen casi todo: chips Snapdragon 8, baterías enormes, IP68, sonido firmado por Bose, HyperOS con funciones de IA y una política de actualizaciones que por fin compite con Google y Samsung. A cambio, mantienen algunos recortes discutibles, con un protagonista absoluto: el puerto USB 2.0 en pleno 2025.
Diseño, pantalla y construcción
El Poco F8 Ultra es el modelo escaparate, el que Poco pone en la portada del catálogo. 
Es un móvil grande, contundente en mano, con una pantalla AMOLED de 6,9 pulgadas, resolución 1,5K, brillo máximo de hasta 3.500 nits y tasa de refresco adaptativa de 120 Hz. El panel es LTPO, no LTPS como muchos pensaron al principio, lo que permite bajar la frecuencia cuando no hace falta y ahorrar batería, además de habilitar un modo Always-On Display como en los tope de gama de toda la vida. Los marcos son muy finos, la cámara frontal se aloja en un agujero centrado y el lector de huellas es ultrasónico bajo la propia pantalla, un detalle claramente premium.
El cuerpo del F8 Ultra combina un marco metálico con líneas planas, protección IP68 frente a agua y polvo y acabados en colores como negro, blanco o un llamativo Denim Blue. La sensación al usarlo está bastante lejos de aquellos Pocophone F1 de plástico duro: aquí el objetivo es que parezca un flagship de 800 euros, aunque el precio oficial se quede algo por debajo, sobre todo durante la fase de early bird.
El Poco F8 Pro sigue el mismo lenguaje de diseño, pero en un formato algo más contenido. Monta una pantalla AMOLED LTPS de 6,59 pulgadas con resolución Full HD+ y 120 Hz, totalmente plana, lo que muchos usuarios agradecen por ergonomía y por evitar toques fantasma en los bordes. La trasera es de cristal mate, el marco también es metálico y el terminal mantiene el mismo nivel de protección IP68. Los colores negro, azul y titanio plateado refuerzan esa idea de “gama alta razonable” más que de móvil gamer chillón.
Rendimiento y refrigeración: la esencia Poco
En potencia bruta, Poco no se corta. El F8 Ultra estrena el Snapdragon 8 Elite Gen 5 de Qualcomm, acompañado por el coprocesador VisionBoost D8 y una cámara de vapor de 6.700 mm² pensada para que el chip pueda exprimir frecuencias altas sin caer en el thermal throttling a los diez minutos de juego. Es un móvil claramente pensado para sesiones largas de Genshin, emuladores, grabación de vídeo en 4K/8K y uso intensivo de IA local.
El Poco F8 Pro, por su parte, monta el Snapdragon 8 Elite de la generación anterior, pero compensa con el sistema de refrigeración 3D triple-layer IceLoop, que reparte el calor en varias capas y promete mantener el rendimiento más estable que los típicos tubos de cobre de muchos gama media-alta. No es el número uno en benchmarks, pero en relación precio/FPS es difícil encontrarle un rival directo que lo derribe.
Cámaras: dónde el Ultra se gana el apellido
La diferencia más clara entre ambos se ve en el módulo de cámaras. El Poco F8 Ultra apuesta por un combo triple ambicioso: sensor principal de 50 MP Light Fusion 950 con OIS y tamaño de 1/1,31 pulgadas, un teleobjetivo periscópico de 50 MP con zoom óptico 5x y un ultra gran angular también de 50 MP. Sobre el papel, es un set muy completo para quien quiere disparar de noche, hacer retratos con fondo comprimido o acercarse a un escenario sin depender tanto del zoom digital.
En el frontal, el F8 Ultra monta una cámara de 32 MP, más que suficiente para selfies, streaming y videollamadas con buena nitidez. Es cierto que la fotografía no es solo sensor y megapíxeles, pero el hardware deja claro que el Ultra no quiere ser simplemente “otro Poco rápido”, sino un candidato real a móvil principal para quien sí valora la cámara.
El Poco F8 Pro, en cambio, se queda en una configuración algo más terrenal: sensor principal de 50 MP Light Fusion 800 con OIS, tele de 50 MP con zoom óptico de 2,5x y ultra gran angular de 8 MP. En la parte frontal, una cámara de 20 MP. Para el usuario medio, sobra, pero quien busque zoom largo, mejor rango dinámico o más margen creativo al fotografiar, tendrá más sentido mirando al Ultra o a rivales centrados en la fotografía.
Sonido con firma Bose y experiencia multimedia
Uno de los puntos más llamativos de la serie F8 es el sonido. Poco ha sellado una alianza con Bose, y ambos modelos lucen el sello “Sound by Bose”. Eso se traduce en perfiles de audio afinados junto a la marca, con especial cuidado en claridad de voces y sensación de espacio. En el F8 Ultra el asunto se lleva al extremo: además del clásico estéreo, incluye un woofer trasero que convierte el teléfono en un sistema 2.1 en miniatura, con graves más presentes que en la mayoría de móviles, incluso de gama superalta.
El F8 Pro no llega a tanto, pero sigue ofreciendo altavoces estéreo con buen volumen y un perfil de sonido muy por encima de la media. Para quien consume mucho contenido sin auriculares –Twitch, YouTube, series en la cama o música de fondo–, estos Poco entran automáticamente en la lista de dispositivos a tener en cuenta.
Batería y carga rápida
En autonomía, Poco va sobrada. El F8 Ultra incorpora una batería de 6.500 mAh con carga rápida por cable de 100 W y carga inalámbrica de 50 W. Traducido a la vida real: un día intenso de pantalla, redes, cámara y juegos no debería ser problema, y con un enchufe compatible bastan unos minutos para recuperar una buena parte de la batería.
El F8 Pro se queda en 6.210 mAh, también con carga de 100 W por cable, pero sin carga inalámbrica. Sigue siendo un número redondo para quienes priorizan horas de pantalla encima de la mesa por encima de gadgets como bases de carga. Frente a móviles como la serie Pixel A, que sigue siendo conservadora en amperaje y velocidad de carga, los Poco plantean una propuesta clara: mucha autonomía, poco tiempo enchufado y cero miedo a quedarse seco a mitad del día.
HyperOS 3, IA y el tema de la publicidad
Ambos modelos llegan con Android 16 bajo HyperOS 3 y una promesa que hace unos años habría sonado impensable en la marca: cuatro grandes actualizaciones de sistema y seis años de parches de seguridad. Sobre el papel, esto coloca a Poco en la misma liga de Google y Samsung en soporte, algo clave para quien no cambia de móvil cada dos años.
HyperOS 3, por su parte, empuja fuerte las funciones basadas en IA, desde edición inteligente de fotos y reconocimiento de escenas hasta una integración más profunda con Google Gemini para dictado, resúmenes y asistentes en pantalla. El problema es que, dentro de la comunidad más exigente, la conversación rara vez va solo de funciones: también se habla de bloatware, de anuncios en menús del sistema y de pequeños bugs que pueden arruinar la experiencia. Si Poco consigue mantener los F8 relativamente limpios y estables, se convierten en recomendaciones casi automáticas. Si no, muchos usuarios seguirán mirando hacia Pixel, OnePlus o directamente ROMs personalizadas.
Conectividad, eSIM y el polémico USB 2.0
En conectividad inalámbrica, los dos F8 vienen bien armados: 5G, Wi-Fi 7, NFC, Bluetooth moderno, soporte eSIM y la mencionada certificación IP68. El lector de huellas ultrasónico bajo la pantalla aporta un toque extra de gama alta frente a los sensores ópticos habituales. Sin embargo, hay una línea en la ficha técnica que está levantando cejas: el puerto USB 2.0.
Para muchos usuarios que solo usan el cable para cargar, no será un drama. Pero para quien transfiere vídeos grandes al ordenador, hace copias de seguridad locales o le gustaría aprovechar un modo escritorio por cable, la limitación es real. Mientras la serie Galaxy S, los OnePlus 15, algunos iQOO y hasta ciertos gama media ya apuestan por USB 3.x con velocidades mayores y mejor soporte de salida de vídeo, ver USB 2.0 en un móvil que por precio compite con flagships es difícil de justificar, y eso se nota en los comentarios más entusiastas de la comunidad.
Precios, early bird y la inevitable caída
Como es habitual en Poco, la estrategia gira en torno a precios de lanzamiento muy atractivos. En Europa, el Poco F8 Pro arranca en su variante de 12 GB + 256 GB alrededor de los 519 € / 529 $, mientras que el modelo de 12 GB + 512 GB se sitúa cerca de 549 € / 579 $ / 449 £ durante el periodo de early bird. Después, la marca habla de cifras que suben a la franja de 650 € y 700 € respectivamente.
El Poco F8 Ultra se posiciona un escalón por encima: aproximádamente 699–700 € / 679 $ / 549 £ para la versión de 12 GB + 256 GB, y en torno a 749–750 € / 729 $ / 599 £ para la de 16 GB + 512 GB mientras dure la promo. Terminada esa fase, los PVP oficiales apuntan a unos 830 € / 729 $ / 749 £ y 900 € / 799 $ / 800 £. Viendo lo que ofrecen en hardware, siguen siendo precios competitivos dentro de un mercado en el que casi todos los fabricantes han subido escalón este año.
Ahora bien, cualquiera que conozca la trayectoria de Poco sabe que el juego no acaba ahí. Lo más probable es que, pasados unos meses, sobre todo el F8 Ultra aparezca de forma constante rondando los 600 € en tiendas online y promociones puntuales. De ahí que muchos usuarios ya estén planteando la estrategia clásica: o aprovechar el early bird, o esperar a la caída natural; pagar el PVP intermedio suele ser la peor jugada.
Rivales y para quién tienen sentido estos Poco
El Poco F8 Pro se cruza en el camino de móviles como el Google Pixel 9a, la familia Galaxy A5x o algunos Xiaomi de la serie T. El Pixel ofrece una experiencia limpia, actualizaciones rápidas y una cámara muy consistente, pero se queda corto en carga rápida, autonomía y potencia bruta. Samsung compensa con ecosistema, pantalla excelente y mejor red de servicio, aunque normalmente pide más dinero por menos músculo en el hardware.
Dentro de la propia casa, el Xiaomi 15T Pro aparece como rival directo: prioriza una experiencia fotográfica más pulida y mejor estabilización de vídeo, mientras que el F8 Ultra contraataca con más batería, zoom periscópico y ese sistema 2.1 de sonido tan poco habitual en un móvil. En resumen, el Ultra es el modelo para quien quiere “todo al máximo”, y el Pro es el punto dulce para el usuario que busca potencia y autonomía sin pagar por cada extra posible.
En conjunto, los Poco F8 Ultra y F8 Pro dejan claro que la etiqueta de “gama alta asequible” ya no implica diseño pobre o hardware recortado. Son móviles prácticamente de gama ultra premium con dos concesiones muy calculadas: una capa de software que no convence a todo el mundo y un puerto USB que se ha quedado encallado en otra década. Si estás dispuesto a convivir con eso a cambio de especificaciones brutales, baterías enormes y precios muy competitivos, la nueva pareja de Poco entra de lleno en la lista corta de candidatos a tu próximo teléfono.