2025 se está convirtiendo en el año en que la inteligencia artificial se metió de lleno en nuestras compras online. En cuanto se abre la página de ofertas de Black Friday, no tarda en aparecer un bot dispuesto a recomendarte el producto perfecto y a llevarte directo al botón de pagar. 
A esta carrera se ha sumado ahora Perplexity AI, que estrena su propio asistente de compras, apoyado en PayPal, con una promesa clara: que elegir y comprar algo en Internet se parezca más a una conversación con alguien que te conoce que a pelearte con filtros, comparadores y veinte pestañas abiertas.
Un asistente que entiende contexto, no solo palabras clave
El nuevo asistente de Perplexity no te obliga a encajar tu necesidad en un menú desplegable. La función, disponible de forma gratuita para usuarios de Estados Unidos, se integra en la experiencia habitual del servicio y se apoya en la conexión ya existente con PayPal para gestionar el pago. En lugar de escribir ‘abrigo hombre talla M’ y cruzar los dedos, puedes plantear algo mucho más realista: ‘Necesito un abrigo de invierno para ir todos los días en ferry por la bahía de San Francisco, que aguante viento y lluvia pero que siga siendo presentable para la oficina’. A partir de esa descripción, la IA empieza a trabajar.
Lo interesante es que la conversación no se borra de un mensaje a otro. El sistema recuerda que dijiste que odias pasar frío, que tienes un presupuesto límite, que prefieres materiales reciclados o que no quieres cuero. Si añades después que sueles ir en transporte público, que no te gusta la ropa muy pesada o que vives en un piso pequeño sin mucho espacio para guardar cosas, el asistente incorpora esos matices. La idea es que las recomendaciones vayan refinándose, hasta convertirse en una lista corta de opciones ajustadas a tu rutina, tu clima y tus manías, no simplemente en un ranking genérico de ‘lo más vendido’.
Tarjetas de producto en lugar de mareos entre pestañas
Cuando el asistente termina su búsqueda, no te lanza una colección caótica de enlaces. Los resultados aparecen en tarjetas de producto limpias, pensadas para decidir rápido. Cada tarjeta resume las especificaciones importantes, extrae de los comentarios de los usuarios los puntos a favor y en contra más repetidos y añade enlaces a guías o artículos explicativos cuando se trata de categorías complejas, como portátiles, televisores o material de montaña. Es, en cierto modo, el trabajo que muchos hacemos a mano: leer opiniones, comparar detalles y distinguir qué críticas son ruido y cuáles apuntan a problemas reales.
En lugar de abrir diez webs diferentes para averiguar si una chaqueta realmente abriga o si la batería de unos auriculares aguanta lo que promete, el asistente condensa las conclusiones y te pone delante los compromisos: mejor aislamiento pero más peso, mejor sonido pero menos autonomía, mejor precio pero peores materiales. No elimina la decisión, pero intenta que la parte tediosa del proceso se reduzca a unos pocos minutos de lectura.
PayPal como autopista de pago y el discurso del ‘comercio con agentes’
Si te convence una de las opciones, el siguiente paso es pagar. Aquí entra PayPal. El asistente de Perplexity integra el servicio de forma que puedas finalizar la compra casi sin salir de la conversación. Si la tienda acepta PayPal, puedes usar un flujo similar a un ‘comprar ahora’: confirmas que quieres ese producto y el pago se tramita con tu cuenta, con las protecciones habituales frente a fraudes y disputas. No hay que sacar la tarjeta, ni pelearse con formularios mal diseñados, ni registrarse en una web nueva para un solo pedido.
Desde PayPal presentan esta alianza como el primer acto de una nueva etapa de ‘comercio agentivo’, en la que buena parte del trabajo la realiza un agente de IA de confianza. Este agente entiende lo que quieres, hace el trabajo sucio de comparar y luego se apoya en una infraestructura de pago conocida para ejecutar la compra. Eso sí, insisten en que las tiendas siguen al mando en aspectos clave: ellas gestionan las cuentas de cliente, las devoluciones, los programas de puntos y, en general, la relación a largo plazo con quien compra. El asistente recorta el camino entre la intención y el pago, pero no borra al comercio de la ecuación.
Para que la gente se anime a probar el invento, Perplexity y PayPal han anunciado una promoción específica: entre el 25 de noviembre y el 1 de diciembre de 2025, las primeras compras realizadas a través de PayPal dentro de Perplexity recibirán un reembolso del 50% del importe, con un tope de 50 dólares. Es un gancho potente para los curiosos y también una forma muy directa de medir si los usuarios se sienten cómodos dejando que una IA intervenga en decisiones donde hay dinero de por medio.
OpenAI, Google y compañía: nadie quiere quedarse fuera
El movimiento de Perplexity no se produce en el vacío. OpenAI lleva meses añadiendo funciones de ‘shopping research’ a ChatGPT, donde las respuestas ya no son solo párrafos de texto, sino listados comentados de productos con enlaces para comprarlos. Google, por su parte, refuerza su modo de búsqueda con IA generativa añadiendo fichas de producto, comparaciones y sugerencias de compra directamente en la página de resultados. Y el propio Perplexity está integrando su asistente en su navegador Comet, que comenzó a desplegarse en Android: el mismo agente que responde dudas sobre cualquier tema puede, en mitad de un artículo sobre cámaras o zapatillas de running, proponerte modelos concretos y ayudarte a filtrar opciones.
En resumen, las grandes del sector están intentando ocupar la capa que se sitúa justo entre la intención de compra y la tienda. El discurso oficial es el de siempre: más personalización, menos tiempo perdido, menos estrés al decidir. Pero bajo la superficie hay un incentivo económico muy claro. Si compras algo siguiendo una recomendación de uno de estos asistentes, es muy probable que la plataforma cobre una comisión de afiliado o una tasa de referencia. A gran escala, eso significa millones en ingresos y un motivo fuerte para que la IA te mantenga dentro de su entorno y te empuje, de forma más o menos sutil, hacia los productos con mejor retorno para la empresa.
¿De verdad queremos que la IA haga la compra por nosotros?
La pregunta incómoda es obvia: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a delegar decisiones de compra en un sistema automatizado? Para muchos usuarios, especialmente quienes odian la búsqueda manual o tienen poco tiempo, la respuesta será ‘bastante’. Un asistente que traduzca jerga técnica, descarte productos claramente malos y te entregue tres buenas opciones en vez de cien resultados, puede ser un alivio. Es fácil imaginar a alguien comparando seguros de viaje, sillas de oficina o aspiradoras con ayuda de la IA y agradeciendo el tiempo ahorrado.
Pero esa comodidad tiene costes. Los modelos de IA siguen cometiendo errores, mezclando datos, interpretando mal las reseñas o inventándose detalles con una seguridad desconcertante. Pueden ignorar mejores ofertas que queden fuera de sus fuentes o de sus acuerdos comerciales. Y cuando el camino entre ‘suena bien’ y ‘pedido confirmado’ se reduce a un solo clic dentro del chat, también se disparan las probabilidades de compras impulsivas, sobre todo en épocas de descuentos masivos, donde la sensación de urgencia ya viene de serie.
Cómo aprovechar los asistentes de compra sin perder el control
Si decides probar el asistente de Perplexity u otra solución similar, lo sensato es fijarse algunas reglas. Por ejemplo, tratar sus sugerencias como un buen punto de partida, no como la última palabra. Verificar precios en al menos otro sitio, leer un par de reseñas directamente en la tienda antes de comprar, comprobar las condiciones de devolución y garantía en la página oficial y no solo en la ficha resumida que muestra la IA. Y, cuando se trate de compras caras, como electrónica o viajes, dedicar unos minutos extra a contrastar la información.
También merece la pena pensar qué datos estás regalando: cada conversación con el asistente deja pistas sobre tus ingresos aproximados, tus prioridades, tus hábitos de consumo y tu tolerancia al riesgo. Esa información servirá para hacer las recomendaciones más precisas, sí, pero también para segmentarte y monetizarte mejor. Mirando un poco más allá, el shopping es solo el primer campo donde se está probando en masa qué pueden hacer estos agentes: hoy te ayudan a elegir un abrigo y pagar con PayPal; mañana pueden renegociar tarifas, mover suscripciones entre proveedores o reponer productos de forma automática.
Para algunos, esa visión suena a vida más sencilla; para otros, a ceder demasiado control a cajas negras que no siempre explican por qué recomiendan lo que recomiendan. En cualquier caso, el nuevo asistente de compras de Perplexity es una señal clara: el comercio guiado por IA ha dejado de ser una idea futurista y se está colando en el momento del año en que más gastamos, justo cuando somos más vulnerables a un ‘añadir al carrito’ sin pensar.
1 comentario
Como idea está brutal, pero como me acostumbre a comprar en un clic dentro del chat, mi tarjeta va a llorar fuerte