Apple vive uno de esos ciclos que en Wall Street se describen como «de libro»: la familia iPhone 17 se vende con fuerza, la marca se consolida en la parte más cara del mercado y muchos analistas dan prácticamente por hecho que, al cerrar 2025, la compañía será el gran dominador del mundo smartphone. Sin embargo, mientras el discurso oficial se centra en récords y euforia, en los calendarios internos de Cupertino ya hay una decisión que va a ensuciar las estadísticas de 2026: el cambio de ritmo en el lanzamiento del iPhone 18. 
Según la consultora International Data Corporation (IDC), este ajuste «técnico» podría traducirse en una caída del 4,2% en los envíos de dispositivos iOS el año que viene.
En su último informe, IDC dibuja el contexto general: después de varios años de parón y sustituciones aplazadas, el mercado global de smartphones por fin apunta a una ligera recuperación en 2025. Las previsiones hablan de un crecimiento del 1,5% hasta alcanzar unos 1.250 millones de unidades enviadas. Dentro de este rebote modesto, Apple juega en otra liga. La firma espera que las remesas de iPhone aumenten un 6,1% y alcancen la zona de los 247 millones de terminales, muy por encima del 3,9% de crecimiento calculado para 2024. Es decir, mientras el mercado en general avanza a paso corto, el iPhone acelera en la autopista premium.
El giro más llamativo se da en China, un mercado que durante un tiempo fue el gran dolor de cabeza de Apple. Los datos mensuales de IDC muestran que, en octubre y noviembre, la compañía se colocó en el primer puesto de ventas en el país, con más de un 20% de cuota y una distancia clara frente a las marcas locales. El comportamiento fue tan sólido que la consultora se vio obligada a revisar su previsión para el cuarto trimestre: de un tímido 9% interanual a un potente 17%. También cambia la foto del conjunto del año: donde antes se anticipaba una caída del 1% en los envíos de iPhone en China, ahora se espera un crecimiento cercano al 3%. Para Apple, es una remontada simbólica en el mercado más competitivo del planeta.
Todo esto no solo se nota en la cantidad de cajas que salen de las fábricas, sino – sobre todo – en el dinero que entra. IDC calcula que el ciclo actual marcará un doble récord para Apple: máximo histórico de unidades enviadas y máximo histórico de ingresos por iPhone. Para 2025 se proyectan más de 261.000 millones de dólares, un salto de alrededor del 7,2% frente al año anterior. La receta ya es conocida: precio medio al alza, clientes que se suben a las variantes Pro, fuerte tracción de la serie iPhone 17 en la gama alta y un consumidor chino que vuelve a mirar al iPhone como opción aspiracional. Mientras muchos fabricantes Android pelean por márgenes mínimos, Apple sigue explotando la fórmula de «menos volumen que la competencia, pero mucho más valor por unidad».
El problema es que 2026 no será precisamente un paseo para la industria. IDC advierte de que la escasez de componentes, y en particular de chips de memoria, va a limitar la capacidad de producción de prácticamente todas las marcas. En vez de seguir creciendo, el mercado global de smartphones podría contraerse alrededor de un 0,9% ese año, una corrección importante respecto a previsiones anteriores que aún hablaban de un crecimiento del 1,2%. En medio de ese panorama más frágil, Apple decide tocar uno de sus rituales más sagrados: el calendario de lanzamientos del iPhone.
Durante más de una década, el usuario se ha acostumbrado a la misma liturgia: evento en septiembre, nuevos iPhone en otoño y toda la familia lista para aprovechar la campaña navideña. Ese patrón es oro puro para marketing y operadores, pero una pesadilla logística para la cadena de suministro. Los socios de Apple tienen que subir producción de varios modelos a la vez, justo en el pico de demanda mundial. Para aliviar esa presión, la empresa planea repartir el esfuerzo en dos oleadas. La clave está en el iPhone 18 «base»: en lugar de llegar en otoño de 2026, pasará a la primavera de 2027. IDC estima que este simple movimiento hacia adelante traslada una parte significativa de la demanda al siguiente año fiscal y, en las hojas de cálculo, se traduce en una caída del 4,2% en los envíos de iOS durante 2026.
La nueva estrategia fragmenta la generación iPhone 18 en dos momentos muy distintos. En otoño de 2026, el escenario quedará reservado a los modelos de mayor margen: iPhone 18 Pro, iPhone 18 Pro Max y el largamente rumoreado iPhone Fold, el primer plegable de Apple y su escaparate tecnológico para pantallas flexibles, bisagras complejas y diseño experimental. Unos meses más tarde, en primavera de 2027, llegará el turno del bloque «racional»: el iPhone 18 estándar, un iPhone 18e recortado y, con bastante probabilidad, el retrasado iPhone Air 2. Para las fábricas y proveedores, eso significa menos picos, más previsibilidad y algo de oxígeno en plena era de escasez de memoria. Para quien solo mire el gráfico anual, en cambio, parecerá que Apple ha tropezado.
Desde el ángulo financiero, ese bache es mucho menos dramático de lo que sugiere el titular. IDC pronostica que el precio medio de venta de los smartphones a nivel mundial seguirá subiendo hasta rondar los 465 dólares en 2026. Aunque se envíen algo menos de unidades, el valor total del mercado alcanzaría una cifra récord cercana a los 578.900 millones de dólares. En un entorno donde Apple concentra prácticamente todo el beneficio de la gama alta, cada punto extra de precio medio juega a su favor. La compañía puede aceptar un descenso temporal en volumen si a cambio consigue una cadena de suministro menos tensa y margen para lanzar formatos más caros como el iPhone Fold.
Los datos de Counterpoint Research refuerzan esta lectura. Según la firma, en octubre los iPhone representaron aproximadamente una cuarta parte de todos los smartphones vendidos en China, un hito que Apple solo había logrado una vez antes, en 2022. El mercado chino creció en torno a un 8% interanual, pero las ventas de iPhone se dispararon un 37%. Y alrededor del 80% de esos dispositivos formaban parte de la nueva línea iPhone 17. Es una prueba clara de que, pese al empuje de las marcas locales y la tensión política, el iPhone sigue siendo el objeto de deseo en la parte alta del escaparate.
Otro informe de Counterpoint, publicado a finales de noviembre, aporta el toque simbólico que faltaba: por primera vez en más de diez años, Apple estaría a punto de cerrar un ejercicio como líder absoluto del mercado global de smartphones, relegando a Samsung al segundo puesto. La mezcla de precios elevados, ecosistema cerrado y una imagen de marca casi aspiracional convierte al iPhone en una meta difícil de igualar, sobre todo en un momento en el que muchos fabricantes Android aplican recortes y se centran en sobrevivir.
Con todo esto sobre la mesa, la famosa caída del 4,2% en los envíos de 2026 parece menos una señal de debilidad que un efecto óptico generado por el calendario. Apple está rediseñando su cadencia de lanzamientos para reducir el estrés en la cadena de producción, preparar el terreno para el iPhone Fold y seguir exprimir al máximo el segmento más rentable del mercado. Si las previsiones se cumplen, la generación iPhone 18 actuará como puente entre el smartphone clásico de «bloque» y una nueva ola de dispositivos plegables más caros, más complejos y aún más anclados al universo de servicios y suscripciones de Apple.
3 comentarios
Yo aguanto con mi iPhone viejo hasta 2027 y veo si esos plegables de verdad aguantan el uso diario
Si la memoria es el cuello de botella, igual no hace falta meterle tantas cosas inútiles al móvil cada año 🙃
Los fans de Samsung leyendo esto con cara de todo bien mientras el primer puesto se les escapa otra vez 😅