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CMF Watch 3 Pro: el smartwatch económico de Nothing que sorprende en el día a día

por ytools
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CMF Watch 3 Pro: el smartwatch económico de Nothing que sorprende en el día a día

CMF Watch 3 Pro: análisis a fondo del smartwatch barato de Nothing que no parece barato

La familia de productos de Nothing ya no se limita a móviles transparentes y auriculares llamativos. Con su submarca CMF, la compañía está atacando el segmento de entrada y gama media con una estrategia muy clara: diseños cuidados, precios contenidos y una experiencia que se sienta más cercana a un producto “de marca” que a un gadget genérico de marketplace. Dentro de esa apuesta entra el CMF Watch 3 Pro, un smartwatch que sobre el papel promete mucho por menos de 100 euros: pantalla AMOLED grande con Always-On, GPS de doble banda, llamadas desde la muñeca, seguimiento de salud completo y una batería que aspira a durar toda la semana.

Si uno mira solo la hoja de especificaciones, el reloj podría pasar desapercibido entre tantos rivales: caja de 47 mm, certificación IP68, correas estándar de 22 mm, sensor óptico de frecuencia cardiaca, medición de oxígeno en sangre, registro de sueño y estrés, más de 130 modos deportivos, Bluetooth 5.3, GNSS de doble banda L1+L5 y una batería de 350 mAh. Nada de eso es totalmente nuevo. Lo interesante del CMF Watch 3 Pro no es tanto lo que promete, sino cómo junta todas esas piezas en un producto coherente, agradable de usar y mucho más pulido de lo que su precio dejaría imaginar.

Este análisis llega varios meses después del lanzamiento oficial, cuando ya se han publicado muchos titulares rápidos y las primeras actualizaciones de software han corregido fallos iniciales. Eso, lejos de ser un problema, es casi una ventaja: permite evaluar el reloj sin el filtro del hype y sabiendo cómo se comporta realmente en el día a día. Tras más de dos semanas con el CMF Watch 3 Pro atado a la muñeca – para trabajar, dormir, entrenar y vivir con un flujo constante de notificaciones – , la sensación general es clara: aquí hay un smartwatch económico que juega en una liga un poco superior a la que marca su etiqueta de precio.

Diseño y construcción: grande, sobrio y más sólido de lo que parece

El CMF Watch 3 Pro no intenta ser un reloj de lujo, pero tampoco tiene esa estética “genérica” que tanto abunda en la gama barata. A simple vista, recuerda mucho a su antecesor: caja circular de 47 mm, cuerpo superior metálico, una corona giratoria en el lateral derecho y parte trasera de plástico donde se alojan los sensores y los pines de carga. El lenguaje de diseño de Nothing está presente: líneas limpias, pocos colores, superficies mates y una sensación más de “objeto de diseño” que de gadget improvisado.

En comparación con el Watch Pro 2 hay un cambio importante: desaparece el bisel intercambiable. En el modelo anterior se podía quitar y cambiar el aro metálico que rodea la pantalla para alterar el aspecto del reloj. Era una idea simpática, pero algo anecdótica. En el Watch 3 Pro CMF ha decidido simplificar. El frontal es ahora fijo y la sensación general es de un bloque único, menos modular pero también con menos puntos débiles. Quien disfrutara cambiando de bisel lo echará de menos, pero en la práctica la construcción se percibe más robusta y coherente.

La unidad probada llega en color Light Green, un tono verdoso metálico que bajo ciertas luces parece casi plateado. El borde superior tiene un acabado cepillado elegante, mientras que el marco central y la corona se tiñen de un gris oscuro que equilibra el conjunto. La trasera de plástico, en contacto directo con la piel, está bien integrada: no hay aristas pronunciadas ni ruidos extraños. Aunque el uso de plástico pueda sonar a recorte, aquí juega a favor del peso y de la comodidad.

En cifras, la caja mide 47 × 47 × 14,4 mm y pesa unos 51 gramos sin correa. No es un reloj pequeño, ni mucho menos. En muñecas finas se ve grande, incluso algo “relojazo”, y conviene tenerlo claro antes de comprarlo. En muñecas medias y anchas funciona mejor, ocupando bien el espacio sin resultar exagerado. Tras unos días de uso continuo, el tamaño deja de llamar la atención y lo que se nota es que la pantalla grande facilita mucho la lectura y el manejo del sistema.

La correa de silicona incluida es más agradable de lo esperado para este rango de precios: suave, flexible, con perforaciones suficientes para ajustar bien y sin sensación pegajosa. Lo importante es que el sistema de anclaje es estándar de 22 mm con pasadores de liberación rápida, así que se puede cambiar fácilmente por otras correas compatibles: cuero, malla metálica, nylon deportivo… CMF no te encierra en un sistema propietario, y eso amplía la vida útil y la versatilidad del reloj.

En resistencia, el Watch 3 Pro cuenta con certificación IP68. Eso significa que aguanta polvo, salpicaduras, lluvia intensa e incluso inmersiones puntuales sin problema. Ducharse con él o ir a la piscina un rato no debería ser un drama. Lo que no tiene es una certificación más centrada en natación tipo 5 ATM, así que no es el reloj al que le pediríamos que se convierta en nuestro compañero de entrenamientos serios en la piscina o en aguas abiertas.

Pantalla AMOLED: protagonista absoluta del frontal

La pantalla es, sin duda, el elemento que más hace subir la percepción de calidad del CMF Watch 3 Pro. Se trata de un panel AMOLED de 1,43 pulgadas con resolución 466 x 466 píxeles y una tasa de refresco de 60 Hz. Traducido: todo se ve muy nítido, sin bordes serrados ni fuentes borrosas, y las animaciones y desplazamientos tienen una fluidez que no siempre encontramos en smartwatches de este precio.

El brillo máximo ronda los 670 nits. Puede que sobre el papel no impresione frente a relojes mucho más caros, pero en la práctica cumple. En interiores se ve perfecto. En exteriores, incluso bajo el sol, el contenido es legible, aunque al mediodía en pleno verano quizá acabes haciendo sombra con la mano para leer una notificación larga con comodida. El brillo automático responde rápido y evita esos cambios bruscos que molestan cuando pasas de un entorno oscuro a uno muy luminoso.

El modo Always-On Display (AOD) está bien resuelto y es uno de los motivos por los que el Watch 3 Pro se siente más reloj que pulsera. La mayoría de las esferas tienen su versión específica para AOD: diseños simplificados, menos colores, nada de animaciones, pero con la hora y algunos datos básicos siempre visibles. Puedes configurarlo para que esté activo todo el día, o programar un horario para que se apague por la noche si duermes con el reloj puesto y no quieres un pequeño foco brillando en la mesita.

En el uso diario, la combinación de pantalla grande, buena definición y Always-On cambia la experiencia. Miras la muñeca de manera más natural, lees mensajes sin forzar la vista y controlas tus entrenos sin pelearte con letras minúsculas. Y todo eso en un dispositivo que cuesta menos que muchas pulseras premium sin AOD.

Software y experiencia de uso: menos es más

La CMF Watch 3 Pro no utiliza Wear OS ni ningún sistema “pesado” de estilo móvil, sino una plataforma propia basada en RTOS (sistema operativo en tiempo real). Esta decisión coloca el reloj en la categoría de “smartwatch ligero”: no hay tienda de aplicaciones ni posibilidad de instalar apps de terceros, pero a cambio se gana en fluidez, sencillez y autonomía.

La navegación por la interfaz es muy intuitiva. Deslizar hacia abajo abre los ajustes rápidos: brillo, modo no molestar, linterna, etc. Deslizar hacia arriba muestra la bandeja de notificaciones, con iconos de las apps y textos bien legibles. Hacia los lados se navega por widgets configurables: resumen de actividad, ritmo cardiaco, clima, controles de música, estadísticas de sueño y otros. Pulsar la corona lleva al cajón de apps, y girarla sirve para desplazarse por listas, con una vibración háptica suave que acompaña el giro.

La corona admite una acción de doble pulsación programable, aunque con algunas limitaciones difíciles de justificar. Puedes asignar el acceso a entrenos, apps recientes o determinados menús, pero, por ejemplo, no se puede ligar directamente al temporizador, algo que muchos usan a diario para cocinar, trabajar por pomodoros o controlar descansos en el gimnasio. No es un problema grave, pero sí una de esas pequeñas decisiones que podrían pulirse vía actualización.

La ausencia de tienda de aplicaciones tiene implicaciones claras: no habrá Spotify nativo, ni Google Maps, ni apps bancarias directamente en la muñeca. Tampoco NFC para pagos sin contacto. Si tu idea de smartwatch pasa por dejar el móvil en casa y seguir haciendo casi todo desde el reloj, este no es el candidato ideal. Si, en cambio, buscas un complemento que resuma lo importante del teléfono, registre salud y deporte y añada un puñado de funciones útiles sin ruido extra, el enfoque de CMF puede ser justo lo que necesitas.

En la gestión de notificaciones, el Watch 3 Pro se comporta mejor de lo esperado. Emparejado con un móvil Android, los avisos llegan prácticamente al momento, con iconos reconocibles y textos que rara vez se cortan a la mitad. En bastantes apps tienes respuestas rápidas predefinidas, lo que permite contestar un mensaje con un toque desde la muñeca. En iOS, como suele ocurrir, la interacción es más limitada por restricciones de Apple, pero la lectura de notificaciones se mantiene estable y fiable. El motor de vibración es lineal y de buena calidad: se nota incluso con la correa algo suelta, sin ser un zumbido molesto.

Esferas y personalización: de minimalismo a vídeos en la muñeca

La personalización es uno de los apartados en los que CMF se diferencia claramente de muchos rivales baratos. A través de la app Nothing X tienes acceso a más de 120 esferas, con un estilo muy marcado: tipografías limpias, estética matriz de puntos típica de Nothing, colores bien escogidos y una mezcla equilibrada de diseños analógicos, digitales y mixtos.

Si te gustan las esferas limpias con agujas finas y casi sin información, las tienes. Si prefieres números gigantes y pasos, calorías y batería siempre a la vista, también. Y si quieres una esfera “de friki de datos” con varias complicaciones en pantalla (clima, ritmo cardiaco, actividad), hay varias opciones. Todas se descargan gratis; no hay una tienda paralela que intente cobrarte por esferas “premium”, algo que otros ecosistemas han ido normalizando y que resulta bastante cansino.

En el reloj puedes guardar hasta siete esferas a la vez, que se cambian con una pulsación larga en la pantalla. No es una biblioteca infinita, pero sí un número suficiente para crear un mini “armario” de estilos: una esfera sobria para la oficina, una deportiva cargada de datos, otra más oscura para la noche, etc. Si te aburres, siempre puedes sustituir una por otra desde la app en cuestión de segundos.

Además de las esferas estáticas, CMF ofrece tres herramientas de personalización dignas de mención: Album Dial, Video Dial y Studio Dial. La primera permite elegir un conjunto de fotos del móvil para que vayan rotando como fondo del reloj. Cada vez que activas la pantalla aparece una imagen distinta, lo que da un toque muy personal sin complicarte la vida.

Video Dial lleva la idea un paso más allá. Puedes recortar un clip de hasta cinco segundos de cualquier vídeo de la galería y usarlo como fondo animado. Cada vez que miras la hora, ese fragmento se reproduce en bucle. Sí, es puro capricho, pero pon ahí un momento gracioso con tu perro, hijo o amigos y verás cómo el reloj se convierte en un pequeño generador de buen humor en pleno día de trabajo.

Studio Dial, por su parte, es la opción más “techie”: usando IA en el smartphone, genera esferas a partir de descripciones o estilos predefinidos. A veces el resultado es espectacular; otras veces, más bien experimental. Pero el simple hecho de poder crear diseños únicos y mandarlos al reloj es algo que hace unos años habríamos asociado a modelos mucho más caros.

Llamadas, noticias leídas en voz alta y asistentes

El CMF Watch 3 Pro incluye micrófono y altavoz, de modo que puedes contestar llamadas directamente desde la muñeca. En entornos tranquilos, la experiencia es buena: escuchas bien al interlocutor, y la persona al otro lado te oye con claridad, aunque suele notar que hablas desde un dispositivo manos libres. En la calle, con tráfico o ruido de fondo, la cosa se complica como en casi cualquier smartwatch, pero sigue siendo una salida rápida para responder “voy en camino” sin sacar el móvil.

La función más curiosa en este apartado es Essential News. Desde la app de Nothing eliges temas que te interesan – tecnología, actualidad internacional, deporte, negocios… – y el reloj sincroniza pequeños resúmenes de noticias. Luego, desde la propia muñeca, puedes reproducirlos y escucharlos en voz alta, locutados por la voz grabada de un directivo de Nothing. Es una especie de mini boletín de radio en el reloj, ideal para cuando preparas el desayuno o recoges la casa y no tienes ganas de leer nada en pantalla.

También puedes invocar el asistente de voz de tu teléfono desde la Watch 3 Pro. En Android, normalmente el Asistente de Google; en iOS, Siri. Con un comando de voz es posible crear recordatorios, preguntar por el tiempo, encender luces inteligentes o realizar otras tareas habituales. Además, Nothing ha integrado acceso a ChatGPT desde el reloj, de forma que puedes enviar preguntas cortas o peticiones de información y ver/resumir las respuestas en pantalla. Sigue siendo más un extra curioso que una herramienta de trabajo seria, pero demuestra que la marca no se limita a “lo mínimo” en la parte de software.

Mucho más práctica resulta la app de notas de voz integrada. Con un toque empiezas a grabar, sueltas lo que tienes en la cabeza y la nota queda guardada para recuperarla después desde el móvil. Puede sonar simple, pero se convierte en una aliada fantástica para quienes tienen ideas en el transporte público, en la calle o justo antes de dormir y siempre se olvidan de anotarlas a tiempo.

Salud: pulsaciones, oxígeno, estrés y sueño

En el apartado de salud, el CMF Watch 3 Pro cumple con todo lo que se le puede pedir a una pulsera o reloj actual, pero con una presentación más agradable y cuidada. El sensor óptico trasero mide el ritmo cardiaco de forma continua o en mediciones puntuales. Desde la app puedes configurar cada cuánto tiempo quieres que se registre el pulso: cada 1, 3, 5 o 10 minutos. Cuanto más frecuente, mejor la curva y más exacta la media, pero también mayor el consumo de batería, así que es cuestión de encontrar tu punto óptimo.

La medición de SpO₂ (saturación de oxígeno en sangre) también está presente. No sustituye en absoluto a un pulsioxímetro clínico ni a una prueba médica, pero sí da una referencia útil. Puedes establecer un umbral a partir del cual el reloj te avisa si detecta niveles anormalmente bajos, especialmente durante la noche. Combinando frecuencia cardiaca, SpO₂ y variabilidad del pulso, el sistema genera además un indicador de estrés que va subiendo y bajando a lo largo del día.

El seguimiento del sueño es otro de los puntos donde el Watch 3 Pro sorprende para bien. Detecta de manera automática cuándo te duermes, distingue entre sueño ligero, profundo y REM, registra los despertares y asigna una puntuación global a cada noche. Lo más interesante es la manera en que registra el despertar. Algunos dispositivos se quedan con la hora en la que finalmente te levantas de la cama, aunque hayas pasado 20 minutos mirando el móvil ya despierto. En las pruebas, el reloj de CMF se acercó más a la hora del primer despertar real, reflejando mejor esa sensación de “me desvelé y ya no dormí igual”.

Desde la propia muñeca se puede ver un resumen de la noche: tiempo total, fases, puntuación y una pequeña gráfica. En la app Nothing X, las estadísticas se amplían en forma de gráficos por días, semanas y meses, permitiendo ver tendencias: noches cortas encadenadas, cómo afecta entrenar tarde, o de qué manera influye la cafeína nocturna en la calidad del descanso. No es una herramienta médica, pero sí una forma muy visual de tomar conciencia de tus hábitos.

Deporte y GPS: muchas modalidades y una mejora real

Si el uso deportivo es importante para ti, el CMF Watch 3 Pro no se queda corto en la oferta de modos. Hay más de 130 perfiles, desde correr al aire libre, cinta, caminar, ciclismo y senderismo hasta entreno libre, yoga, elíptica, saltar la cuerda y varias categorías más. La realidad es que muchos comparten estructura y cambian solo detalles, pero lo clave es que las disciplinas más habituales están bien cubiertas.

La gran novedad se encuentra en la parte de posicionamiento. El reloj incorpora GNSS de doble banda (L1+L5), algo que hace unos años estaba reservado a modelos mucho más caros. ¿En qué se nota? En que tarda muy poco en encontrar señal y en que la mantiene de forma más estable, incluso en zonas con edificios altos o árboles densos. Donde algunos wearables económicos pasan medio entrenamiento buscando satélites, la Watch 3 Pro suele estar lista para registrar tu ruta en cuestión de segundos.

En varias salidas de 5 y 10 km por recorridos habituales, las distancias registradas por el reloj se mantuvieron muy cerca de las medidas con dispositivos deportivos de referencia, con desviaciones dentro de lo normal para un gadget de muñeca. Los mapas de ruta eran lógicos, sin trazos que atravesaran edificios ni saltos inexplicables a calles paralelas. Para la mayoría de corredores recreativos, la precisión es más que suficiente para confiar en las estadísticas sin necesidad de llevar el móvil encima.

En cada entrenamiento de carrera, el reloj muestra ritmo medio, ritmo actual, tiempo por kilómetro, frecuencia cardiaca, cadencia, calorías y otros datos básicos. A esto suma estimaciones de VO₂ máximo, carga de entrenamiento y tiempo recomendado de recuperación. De nuevo, no es un Garmin tope de gama, pero sí un escalón muy por encima de una smartband básica. Además, los datos pueden sincronizarse con Strava, Apple Health y Google Fit, así que no te encierra en un ecosistema cerrado.

Uno de los añadidos más interesantes es el Entrenador de Carrera basado en IA. Tras una pequeña configuración donde indicas tu nivel actual, tus objetivos (por ejemplo, completar 5K, mejorar tu marca en 10K o simplemente ser más constante) y cuántos días a la semana puedes entrenar, el sistema genera un plan con sesiones variadas: rodajes suaves, intervalos, entrenos de ritmo y días de descanso. Según vas cumpliendo o saltándote entrenos, el plan se adapta, endureciendo o aliviando la carga. No sustituye un plan personalizado con entrenadora o entrenador humano, pero sí da una estructura que mucha gente agradece.

En el gimnasio, la Watch 3 Pro actúa casi como un cronómetro avanzado con pulsómetro. Existen modos específicos de fuerza, pero no hay un conteo de repeticiones realmente fiable ni reconocimiento automático de ejercicios. Si te gusta registrar al detalle cada serie y cada peso, seguirás dependiendo de una app en el móvil o de una libreta de toda la vida. Si solo quieres controlar cuánto tiempo entrenas y cómo responde el corazón, el reloj cumple más que de sobra.

En natación, las opciones son más discretas. La certificación IP68 permite entrar en la piscina sin miedo, y hay un modo pensado para piscina que registra tiempo, distancia aproximada y calorías. Pero no esperes métricas avanzadas como SWOLF, detección precisa de estilos o un perfil específico para aguas abiertas. Para nadadores ocasionales vale; para quienes tienen la piscina como segundo hogar, se queda corto.

Batería y carga: una semana lejos del enchufe

Con sus 350 mAh, la batería del CMF Watch 3 Pro promete hasta 13 días de uso “ligero” y unos 10 días de uso “intenso” según la marca. Como siempre, las cifras reales dependen de cómo lo utilices. En la práctica, con brillo automático, AOD desactivado, monitorización continua de ritmo cardiaco y SpO₂, unas 100 notificaciones diarias y tres entrenos con GPS por semana, el reloj se ha movido alrededor de los siete días de autonomía. Es decir, lo normal es cargarlo una vez por semana.

Si activas el Always-On Display, aumentas la frecuencia de mediciones y haces más sesiones de deporte con GPS, la cifra baja a unos cinco días, todavía suficiente para no estar pendiente del cargador a diario. Si, por el contrario, recortas funciones, desactivas sensores en segundo plano y limitas el uso de GPS, es factible estirar algo más de una semana. El punto clave es que el reloj ofrece margen para ajustar la experiencia a cambio de consumo, y no te obliga a aceptar un único perfil cerrado.

La carga se realiza con un cable magnético de dos pines que se acopla fácilmente a la base del reloj. De 0 a 100 % tarda aproximadamente 90 minutos. En diez minutos de carga se obtiene alrededor de un 20 %, suficiente para un día de uso moderado. En media hora, el porcentaje se sitúa cerca del 50 %. No hay carga inalámbrica Qi, algo que habría sido un lujo en este segmento. Toca vivir con el cable propietario, pero al menos es compacto y fácil de llevar en cualquier bolsa o mochila.

Limitaciones, rivales y a quién le encaja

Por muy redondo que sea el conjunto, el CMF Watch 3 Pro tiene limitaciones claras que conviene tener presentes. La más evidente es la ausencia de NFC: no se puede pagar con el reloj en el supermercado, el metro o la cafetería. Si ya te has acostumbrado a salir de casa solo con reloj y llaves, y dejar el móvil en segundo plano, este modelo te obligará a recuperar el hábito de sacar el teléfono o la tarjeta física.

La segunda gran limitación es la falta de tienda de apps y de un ecosistema abierto. No se pueden instalar clientes nativos de streaming, apps bancarias o herramientas específicas de productividad. El reloj se apoya siempre en el móvil: controla reproducción de música, muestra notificaciones, recoge datos de salud y actividad, ofrece pequeñas utilidades… y ya. Para muchas personas, eso es precisamente lo ideal. Para quienes quieren un “mini móvil” en la muñeca, se quedará corto.

El tercer punto delicado es el tamaño. Los 47 mm de diámetro y la altura del conjunto hacen que la CMF Watch 3 Pro tenga presencia sí o sí. En muñecas pequeñas puede resultar desproporcionado, tanto visual como ergonómicamente. No hay, al menos por ahora, una variante reducida con las mismas características. Si eres de los que miran relojes de 40 mm como tamaño perfecto, aquí quizá te sientas algo disfrazado.

En el rango de precio en el que compite, hay alternativas de Xiaomi, Amazfit, Huawei y muchas otras marcas. Algunas presumen de más batería, otras de pantallas más brillantes o de una integración más profunda con sus móviles. La Watch 3 Pro no gana todas las comparativas individuales, pero sí destaca en la suma de factores: diseño muy cuidado, software estable y ágil, una capa de personalización con identidad propia y pequeños detalles diferenciales como Essential News, los diales con vídeo o el entrenador de carrera con IA.

Conclusiones: un smartwatch honesto con mucho sentido en 2025

La CMF Watch 3 Pro no pretende ser la navaja suiza definitiva de los relojes inteligentes. No va a sustituir a un Garmin de alta gama en la muñeca de un maratonista, ni a un Apple Watch Ultra en la de un usuario que vive dentro del ecosistema de Apple, ni a un modelo con Wear OS para quienes necesitan instalar medio catálogo de apps. Su misión es otra: ofrecer una experiencia muy sólida en lo que la mayoría de usuarios realmente utiliza, sin inflar el precio ni convertir el reloj en una fuente más de estrés digital.

Y en esa misión, cumple. Ofrece un diseño atractivo y reconocible, una pantalla AMOLED grande con Always-On, GPS de doble banda que por fin está a la altura, seguimiento de salud y sueño más que competente, un abanico amplio de modos deportivos, extras curiosos como noticias leídas en voz alta o esferas con vídeo, llamadas desde la muñeca y una autonomía real que ronda la semana. Todo ello funcionando tanto con Android como con iOS, sin dramas de compatibilidad.

Si para ti es imprescindible pagar con el reloj, instalar apps a medida o registrar cada largo que nadas con métricas avanzadas, tendrás que mirar a gamas más altas y sacar más dinero de la cartera. Pero si lo que buscas es un smartwatch con buena relación calidad-precio, con aspecto de producto más caro de lo que cuesta y que haga muy bien lo importante – mostrar la información justa, acompañarte en tus entrenos, vigilar tu salud básica y no pedir enchufe cada dos días – , el CMF Watch 3 Pro es una opción que merece estar muy arriba en tu lista. En un mercado saturado de opciones que prometen demasiado y cumplen poco, se agradece encontrar un reloj que no vende humo y simplemente hace bien su trabajo.

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1 comentario

GalaxyFan January 8, 2026 - 3:20 am

Para mí el punto débil es no tener NFC, me encanta el diseño y la batería, pero sin pagar con la muñeca me cuesta dejar mi Wear OS

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