
Remake de Splinter Cell: David Grivel vuelve al mando y el proyecto revive
Han pasado casi cuatro años desde que Ubisoft confirmó por fin lo que los fans llevaban años pidiendo: el primer Splinter Cell regresaría como un remake completo, no solo como una remasterización rápida. Desde entonces, el juego ha vivido más de silencios que de noticias. Entre ofertas de trabajo, rumores y cero gameplay, muchos empezaban a preguntarse si Sam Fisher no se había quedado atrapado en el limbo del desarrollo. Ahora el proyecto vuelve a respirar con fuerza: David Grivel, el director original del remake, regresa a Ubisoft Toronto y vuelve a ponerse al frente del juego.
Grivel no es precisamente un novato que cayó en paracaídas sobre la franquicia. Antes de fichar por Ubisoft fue diseñador de Crysis 2, y dentro de la casa francesa pasó por Tom Clancy’s Ghost Recon: Future Soldier, Splinter Cell: Blacklist y Assassin’s Creed Unity. Después se metió de lleno en la saga Far Cry con Primal y Far Cry 6. Es decir, hablamos de alguien que entiende de sobra el ADN de Ubisoft: acción espectacular, sistemas que se cruzan entre sí y marcas con una identidad muy marcada. Y, lo más importante, ya ha trabajado directamente con Sam Fisher y con el concepto de sigilo táctico moderno.
Que él fuese el primer director del remake de Splinter Cell parecía lo más lógico del mundo. Por eso sorprendió tanto cuando, en otoño de 2022, dejó Ubisoft para convertirse en Senior Design Director de un nuevo Battlefield en DICE. De operaciones encubiertas en la oscuridad a caos a gran escala y rascacielos cayéndose: un giro completo de tono. En mayo de 2024 volvió brevemente a Ubisoft Toronto, esta vez al frente de un proyecto todavía no anunciado en fase de concepto, pero unos meses más tarde volvió a marcharse, ahora hacia Worlds Untold, un estudio financiado por NetEase y dirigido por el veterano de Mass Effect, Mac Walters. Cuando NetEase retiró el apoyo y el estudio quedó prácticamente congelado, fue otro recordatorio de lo frágil que se ha vuelto el ecosistema AAA.
Entre tanto, Grivel no se quedó de brazos cruzados: colaboró como consultor remoto en NEO BERLIN 2087, un RPG de acción con estética cyberpunk. Sin embargo, el giro realmente interesante llegó cuando actualizó su perfil de LinkedIn y confirmó públicamente que regresaba a Ubisoft Toronto, y no para cualquier cosa, sino de nuevo como director del remake de Splinter Cell. Ubisoft básicamente ha decidido cerrar el círculo y devolver el timón a la persona que ayudó a definir cómo debía reimaginarse el clásico de 2002 para una audiencia de 2020 y más allá.
Como era de esperar, la comunidad recibió la noticia con una mezcla de ilusión y cejas levantadas. Cuando un director abandona un proyecto, pasa casi tres años rebotando entre estudios y, aun así, vuelve para dirigir exactamente el mismo juego, es inevitable que se disparen las teorías. ¿El desarrollo se atascó sin su visión? ¿O simplemente Ubisoft ha aceptado que con una franquicia tan delicada es mejor apostar por alguien que conoce cada rincón de la serie? Para algunos, su regreso huele a «operación rescate»; para otros, es la señal de que la compañía quiere dejar de improvisar y consolidar por fin una dirección clara.
En el plano técnico, todo apunta a que la ventana de lanzamiento sigue siendo 2026, y el juego se construye sobre Snowdrop, el motor que ya vimos en The Division, Avatar: Frontiers of Pandora y el futuro Star Wars Outlaws. No es un detalle menor. Snowdrop está pensado para manejar espacios densos, iluminación dinámica y una gran cantidad de sistemas interactuando en paralelo. Para un Splinter Cell moderno eso es casi obligatorio: la franquicia vive del contraste entre luz y sombra, de ese único cono de linterna que puede arruinar una infiltración perfecta. Si el remake no logra que la iluminación sea tan importante como las armas y los gadgets, algo se habrá perdido por el camino.
Además, Ubisoft dejó claro desde el principio que no se trataba de un simple lavado de cara en alta resolución. En descripciones de puestos de trabajo se hablaba abiertamente de «reescribir y actualizar» la historia para el público actual. Y ahí está una de las partes más interesantes del proyecto. El Splinter Cell original nació en plena era post-11 de septiembre, cuando el discurso giraba en torno al terrorismo global, las operaciones negras y el miedo a las primeras guerras cibernéticas. Hoy el paisaje es muy distinto: vigilancia masiva, cámaras por todas partes, inteligencia artificial analizando patrones, filtraciones constantes y guerras de información en redes sociales. Si el guion del remake es valiente, puede aprovechar ese cambio para plantear temas mucho más incómodos y actuales que los de 2002.
La otra gran incógnita es el diseño de misiones. Un sector de los fans quiere de vuelta la fórmula milimétrica de la trilogía clásica: niveles compactos, rutas calculadas al centímetro, cámaras, láseres y patrullas pensadas como un gran rompecabezas de sigilo. Otro prefiere algo más flexible, cercano al enfoque de Blacklist o a los immersive sims modernos, con múltiples accesos, gadgets para crear soluciones emergentes y más margen para improvisar. Lo que se ha filtrado entre bastidores sugiere un término medio: campaña lineal, sí, pero con escenarios mucho más profundos internamente, IA más reactiva, sistemas de luz y sonido más sofisticados y espacio para experimentar sin convertir el juego en otro mapa saturado de iconos y tareas repetitivas.
Todo esto se produce en plena ola de remakes de grandes clásicos. El nuevo Metal Gear Solid 3 quiere demostrar que se puede actualizar un icono sin vaciarlo de personalidad, y Ubisoft prepara su propio combo nostálgico: Prince of Persia: The Sands of Time, que por fin parece salir del purgatorio de los retrasos, y un remake de Assassin’s Creed IV: Black Flag que también suena fuerte para 2026. Si Splinter Cell se suma a esa fiesta y llega en forma, la compañía podría convertir ese año en un pequeño festival de clásicos modernizados.
El riesgo, claro, es que precisamente Splinter Cell se convierta en el caso problemático del grupo. Los largos silencios, los cambios de liderazgo y la ausencia total de gameplay real han alimentado la sensación de que el desarrollo no ha sido precisamente lineal. El regreso de Grivel se puede leer como síntoma de crisis o como la jugada necesaria para alinear, por fin, visión creativa, tecnología y calendario. Al final, todo se reducirá a lo que el jugador sienta cuando se ponga el visor: ese momento en que te pegas a la pared, apagas la luz, escuchas el clic de la NVG y sabes que un solo paso en falso puede arruinar la misión.
Si Snowdrop cumple con la atmósfera, el nuevo guion se atreve a hablar de poder y vigilancia en serio, y Ubisoft deja al equipo pulir el juego en lugar de perseguir modas, el remake de Splinter Cell puede ser mucho más que fanservice. Puede recordarle a toda una generación por qué tres pequeños puntos verdes flotando en la oscuridad bastaban para ponerla en tensión.
3 comentarios
Si no vuelvo a tener miedo de una sola linterna en un pasillo, para mí no es Splinter Cell, es solo otro shooter con filtro verde
La carrera de Grivel parece árbol de habilidades: nodo Battlefield, nodo NetEase que se cae, nodo de consultoría… y otra vez misión principal con Sam Fisher
Hype tengo, confianza en fechas de lanzamiento cero. Ya voy asumiendo retraso eterno y si sale en 2026 será casi milagro