Llevo años viendo cómo Samsung intenta demostrar que no vive a la sombra de Sony en fotografía móvil. Desde los primeros ISOCELL hasta los Galaxy Ultra actuales, la marca coreana ha pulido sus propios sensores mientras el nombre de Sony dominaba las fichas técnicas de medio sector. 
Ahora, un nuevo registro de marca sugiere que Samsung está lista para cambiar de fase: un posible sensor de nueva generación llamado DeepPix.
Registros de la marca DeepPix han aparecido ya en Estados Unidos, la Unión Europea y Argentina. Lo jugoso está en este último país, donde la solicitud menciona de forma explícita un sensor de imagen CMOS. Eso es una pista clara: DeepPix no parece ser solo un eslogan para marketing, sino el nombre de una familia completa de sensores que podría convivir o incluso situarse por encima de ISOCELL en el catálogo de Samsung.
Para entender por qué esto importa, hay que bajar un nivel y hablar de tecnología. Un sensor CMOS (Complementary Metal-Oxide-Semiconductor) es un diminuto chip de silicio cubierto por millones de píxeles. Cada uno de estos píxeles combina un fotodiodo, que convierte la luz en carga eléctrica, con varios transistores encargados de amplificar y leer esa carga. Cuando la luz llega al fotodiodo, se genera una señal, esta se transforma en voltaje, luego en datos digitales y, finalmente, en la imagen que ves en la pantalla del móvil.
A diferencia de los antiguos sensores CCD, donde la información se va desplazando fila a fila hasta un puñado de nodos de lectura, en CMOS muchos bloques de píxeles se pueden leer en paralelo. Esa decisión de diseño es la clave de su éxito: permite sensores más rápidos, más eficientes y mejor adaptados a un dispositivo tan limitado en espacio, batería y disipación de calor como un smartphone.
¿Qué gana el usuario con todo esto? Para empezar, menos consumo de energía, algo esencial cuando la cámara compite con la pantalla, el procesador, el módem 5G y mil procesos en segundo plano por la misma batería. Además, la lectura en paralelo ofrece altísimas velocidades: vídeo a muchos fotogramas por segundo, ráfagas largas, enfoque continuo sobre sujetos en movimiento y modos HDR complejos que combinan varias exposiciones sin detener la experiencia. Y, como guinda, los sensores CMOS se fabrican con procesos estándar de la industria del chip, lo que mejora el rendimiento de las fábricas y abarata el coste por unidad.
Hay otro punto que interesa especialmente a fabricantes como Samsung: en un sensor CMOS se pueden integrar circuitos adicionales en el propio chip. Es posible colocar convertidores analógico-digital (ADC) junto a los píxeles, bloques específicos de reducción de ruido e, incluso, pequeños motores de procesamiento de imagen antes de que los datos lleguen al procesador principal. Eso facilita HDR más natural, mejor rendimiento nocturno, menor ruido en interiores y una base de datos de imagen mucho más limpia para que entren en juego los algoritmos de fotografía computacional y la inteligencia artificial.
Con este contexto, el nombre DeepPix cobra otro sentido. Habla de exprimir más información de cada píxel: más detalle en sombras y altas luces, mejor transición de color, profundidad más precisa para retratos y efectos de realidad aumentada. Samsung no ha publicado todavía ninguna hoja de especificaciones, pero que se registre como sensor CMOS hace pensar en nuevas arquitecturas de píxel, procesado más agresivo en el propio chip e incluso caminos de señal pensados desde el principio para trabajar codo a codo con modelos de IA.
Eso no significa, sin embargo, que vayamos a ver DeepPix ya en el próximo buque insignia. Los primeros rumores sobre la serie Galaxy S26 apuntan a una estrategia continuista, con sensores que Samsung ya conoce al detalle. En el caso del Galaxy S26 Ultra, se habla de una configuración muy similar a la actual: una cámara principal de 200 MP con sensor ISOCELL HP2 de 1/1,3 pulgadas, un ultra gran angular de 50 MP que podría ser un ISOCELL JN3 o un Sony IMX564, un teleobjetivo periscópico de 50 MP Sony IMX854 con zoom óptico 5x y posiblemente una apertura más luminosa, una cámara frontal de 12 MP basada en el IMX874 y un tele 3x de 12 MP con sensor ISOCELL 3LD S5K3LD en torno a 1/3,94 pulgadas.
En otras palabras, Samsung sigue apoyándose en la combinación que ya domina: ISOCELL para el núcleo del sistema de cámara y sensores Sony en posiciones clave como el tele y el ultra gran angular. Desde la perspectiva de un producto que vende millones de unidades, es lógico: la cadena de suministro está afinada, el software se ha ajustado a esos sensores y un salto radical de hardware siempre implica riesgo. Por eso tiene sentido pensar que DeepPix debutará primero en un módulo concreto o incluso en una generación posterior, cuando la compañía esté lista para rediseñar toda la tubería de imagen en torno a este nuevo corazón.
Mientras tanto, la competencia ya ha puesto sus cartas sobre la mesa. Sony está empujando fuerte su línea LYTIA, y el protagonista es el LYTIA 901, un sensor de 200 MP apuntado directamente al segmento más alto. Sobre el papel, presume de un tamaño cercano a 1/1,12 pulgadas, píxeles de 0,7 micras, una matriz de filtros Quad-Quad Bayer Coding (QQBC) y un arsenal de tecnologías HDR: DCG-HDR con doble ganancia, conversión analógico-digital de 12 bits para capturar más matices y HF-HDR para manejar escenas de contraste extremo con menos estelas y artefactos de movimiento.
En la práctica, tanto LYTIA 901 como un futuro DeepPix apuntan a los mismos dolores de cabeza del usuario: cielos quemados, sombras empastadas, ruido en interiores, pérdida de textura cuando se hace binning agresivo y dificultades para equilibrar rango dinámico y nitidez en escenas complicadas. La diferencia estará en la receta: qué mezcla de hardware, ISP y algoritmos de IA aplica cada marca. Para Samsung, una familia propia como DeepPix es una forma de seguir marcando su propio ritmo sin depender tanto de Sony y, de paso, demostrar que su ingeniería también puede marcar tendencia en fotografía móvil.
¿Podrá DeepPix plantar cara de verdad al LYTIA 901? Aún es pronto para saberlo. Harán falta datos concretos sobre tamaño de sensor, diseño de píxel, velocidades de lectura, estrategias de HDR y nivel de integración con la IA que Samsung está llevando a todo el ecosistema Galaxy. Lo que sí deja claro el registro de la marca es que ISOCELL no será el último apellido en la historia de las cámaras de Samsung. Si DeepPix llega acompañado de avances reales y no solo de marketing, el próximo gran duelo por el trono de la mejor cámara en un smartphone puede ser mucho más interesante de lo que pensábamos.