Samsung vuelve a colocarse en el centro del mapa tecnológico mundial. Tras varios trimestres marcados por el desplome del mercado de memoria, las casas de análisis en Corea del Sur comienzan a dibujar un escenario radicalmente distinto: para 2026, el grupo podría alcanzar un beneficio operativo de hasta 100 billones de won, es decir, en torno a 62–69 mil millones de dólares. 
Sería un salto cercano al 129 % interanual y, en la práctica, el regreso de Samsung como uno de los grandes ganadores de la nueva ola de inversión en inteligencia artificial.
Detrás de estas previsiones está una combinación de factores que empiezan a alinearse a favor del gigante coreano: la recuperación de los precios de DRAM y NAND, la explosión de la demanda de memoria HBM4 para centros de datos de IA, y el avance de su proceso de fabricación de 2 nm con transistores gate-all-around (GAA), clave para que el negocio de fundición deje de ser una carga y pase a ser un motor de ganancias.
El gran regreso del negocio de memoria
Durante buena parte del último ciclo, la industria de memoria vivió una tormenta perfecta: exceso de inventario, clientes frenando pedidos y una guerra de precios que hundió la rentabilidad. Ese capítulo empieza a cerrarse. Según estimaciones citadas en la prensa económica coreana, los precios de la DRAM de uso general podrían dispararse más de un 50 %, mientras que la memoria HBM4, de altísimo ancho de banda, se consolida como pieza imprescindible para GPUs y aceleradores de IA en la nube.
Para un actor como Samsung, que se reparte el liderazgo de DRAM y NAND con muy pocos competidores, cada punto porcentual de subida en precios se traduce en un fuerte apalancamiento operativo. En NAND flash – la memoria que alimenta teléfonos, portátiles, consolas y servidores – también se ve un cambio de tendencia: contratos más caros, mejor tasa de utilización de fábricas y un giro hacia productos de mayor valor, como SSD para centros de datos y almacenamiento de alto rendimiento. A esto se suma el aumento del número de capas y la retirada gradual de nodos antiguos, lo que eleva la densidad por oblea y sostiene el precio medio por bit.
2 nm GAA: la apuesta para ponerse a la altura de TSMC
Pero la historia de Samsung en 2026 no se limita a vender más memoria. La compañía quiere competir de tú a tú con TSMC en la fabricación de chips de lógica para terceros, y ahí entra en escena su proceso de 2 nanómetros con tecnología gate-all-around. La propia dirección se ha marcado como objetivo hacer rentable la división de fundición antes de 2027, y el rendimiento de este nodo será el termómetro que mida si esa meta es realista.
El primer escaparate será el Exynos 2600, diseñado para impulsarlo en la futura familia Galaxy S26. La eficiencia energética, el control de temperaturas y el comportamiento sostenido del chip bajo cargas intensivas – juegos, grabación en 8K, IA generativa en el dispositivo – determinarán no sólo el éxito de los propios Galaxy, sino también la percepción de los clientes externos sobre la madurez del proceso de 2 nm de Samsung.
Clientes tempranos: minado cripto, Tesla y Snapdragon Elite
Las primeras señales de mercado son llamativas. Samsung ya habría asegurado pedidos de dos fabricantes chinos de equipos de minería de criptomonedas para su nodo de 2 nm GAA, un segmento que exige máxima eficiencia por vatio y estabilidad a largo plazo. Más impactante aún es el acuerdo estimado en 16,5 mil millones de dólares con Tesla, que se apoyaría en la tecnología de Samsung para chips de conducción asistida y plataformas de vehículo conectado a lo largo de varios años.
En el ecosistema móvil, Qualcomm aparece como socio estratégico. Samsung ha entregado muestras del Snapdragon 8 Elite Gen 5 producidas en 2 nm para que la firma estadounidense evalúe consumos, frecuencias y rendimientos. Si los resultados acompañan, muchos analistas dan por hecho que el papel de Samsung será todavía mayor en la siguiente generación, el Snapdragon 8 Elite Gen 6, lo que llevaría más volumen y prestigio a su negocio de fundición.
Google, Gemini y el tirón de los Galaxy con IA
El otro gran vector de crecimiento se encuentra en los centros de datos de IA. El investigador Kim Dong-won, de KB Securities, subraya el aumento de pedidos de unidades de procesamiento tensorial (TPU) por parte de Google. Estas tarjetas, vitales para entrenar y desplegar modelos como Gemini, son auténticas devoradoras de DRAM y HBM de alta gama. Cada ola de expansión en la infraestructura de Google implica, de forma indirecta, más ingresos para los proveedores de memoria, entre ellos Samsung.
Al mismo tiempo, los propios teléfonos Galaxy se están transformando en un escaparate de lo que la compañía puede hacer en IA. La integración profunda de Gemini en la experiencia Android de Samsung – traducción en tiempo real, edición inteligente de imágenes y vídeo, asistentes contextuales – empuja a modelos con más RAM y almacenamiento UFS más rápido. Como una parte relevante de esos componentes sale de las fábricas de la propia Samsung, el margen por dispositivo se amplía de forma considerable.
¿Son realistas los 100 billones de won?
Si se conectan todas las piezas, el puzzle encaja mejor de lo que podría parecer a primera vista: un ciclo alcista en DRAM, NAND y HBM4; un nodo de 2 nm GAA que aspira a dar la vuelta a la narrativa del negocio de fundición; contratos multimillonarios con Tesla y fabricantes de hardware para criptominería; más pedidos de Google para sus TPUs; y una gama Galaxy que capitaliza la ola de la IA con chips Exynos 2600 y Snapdragon 8 Elite de última generación. No se trata de un único producto estrella, sino de un ecosistema en el que memoria, lógica y dispositivos terminados se refuerzan mutuamente.
Por supuesto, el camino no está libre de riesgos. La transición a 2 nm es compleja, la competencia de TSMC y de una Intel que quiere resucitar su negocio de foundry será feroz, y el mercado de memoria es históricamente volátil: un cambio brusco en la demanda o en la disciplina de oferta puede pinchar los precios en cuestión de meses. Aun así, si las proyecciones de Kiwoom y KB Securities se acercan a la realidad, 2026 podría marcar el año en que Samsung deje definitivamente atrás el bache del ciclo anterior y se consolide como uno de los pilares de la infraestructura física que hace posible la revolución de la inteligencia artificial. Los indicadores que valdrá la pena vigilar: la cuota de Samsung en HBM4, la trayectoria de precios de DRAM y NAND, los rendimientos de fabricación en 2 nm GAA y el ritmo al que crecen los pedidos de clientes como Google, Tesla y otros gigantes del sector.
1 comentario
si el nodo de 2 nm les sale bien, TSMC va a tener por fin un rival serio de verdad, no solo en el papel