Durante años, Google Messages fue ese icono que venía de fábrica en el móvil, útil para SMS y poco más. 
Pero eso está cambiando rápido. En las últimas versiones de prueba, Google está llenando la app de pequeños retoques que, juntos, la convierten en algo muy distinto: un centro de mensajería moderno donde se mezclan RCS, fotos, vídeos, ubicación en tiempo real y, cómo no, la omnipresente IA de Gemini.
Una reciente revisión del código de la app ha destapado tres cambios interesantes que aún no se han hecho oficiales, pero que dejan bastante clara la dirección del proyecto: un acceso más directo a los archivos multimedia que guardas desde el chat, una etiqueta mucho más clara para compartir tu ubicación y un botón de Gemini que crece de tamaño y de protagonismo en la interfaz.
Guardar una foto y abrirla al instante en otra app
Si usas Google Messages a diario, seguro que este escenario te suena: alguien te manda una foto, la abres, la miras un segundo, pulsas en guardar, aparece un aviso pequeñito en la parte baja de la pantalla… y ya está. A partir de ahí, si quieres verla en la galería, editarla o reenviarla por otra app, te toca salir del chat y ponerte a buscarla entre cientos de imágenes.
El nuevo comportamiento que Google está probando intenta eliminar justo esa parte molesta. Cuando guardes una foto, un vídeo o cualquier archivo multimedia desde una conversación, la app no solo te confirmará que se ha guardado correctamente, sino que te ofrecerá un botón para abrirlo de inmediato en otra aplicación. Sin rodeos: un toque para guardar y, si quieres, otro para abrirlo directamente en tu galería favorita, en tu editor de fotos o en tu reproductor de vídeo.
Puede parecer un detalle menor, pero en el día a día se agradece. Sobre todo si sueles trabajar con el móvil: reenviar materiales de trabajo, retocar vídeos para redes, recortar capturas de pantalla o archivar documentos que te envían por chat. Messages deja de ser solo el lugar donde recibes el archivo y empieza a formar parte del flujo completo: recibir, guardar, abrir, editar y compartir.
Además, este pequeño cambio funciona como una doble verificación. Si el archivo se abre sin problemas en la app que eliges, sabes que realmente se ha guardado en tu teléfono. Si algo falla, lo descubres en el momento y no días después cuando, con prisas, vas a buscar el vídeo y no aparece por ningún lado.
De “Ubicación” a “Ubicación puntual”: menos dudas, más privacidad
El segundo cambio apunta a uno de los temas más sensibles de cualquier app moderna: la ubicación. Ahora mismo, cuando tocas el botón «+» junto al campo de texto, aparece una opción llamada simplemente Ubicación. Envías tu posición y listo, pero el nombre no deja demasiado claro qué está pasando detrás: ¿mandas solo un punto en el mapa o la app empieza a seguirte mientras te mueves?
En una época en la que cada vez más gente se preocupa por la privacidad, ese matiz importa, y mucho. Hay usuarios que directamente evitan usar la función porque no saben si están compartiendo un sitio concreto o convirtiendo su móvil en un GPS compartido. Y nadie quiere descubrirlo por sorpresa durante una cita o de camino al trabajo.
Por eso, Google planea rebautizar el botón con un nombre mucho más transparente, algo en la línea de Ubicación puntual o Ubicación de una sola vez. La idea es que, solo leyendo el texto, entiendas que estás mandando tu posición actual y nada más. Es como decirle a la otra persona «estoy aquí ahora mismo» en lugar de darle acceso a tu ruta entera por la ciudad.
El cambio de nombre puede parecer cosmético, pero tiene un impacto directo en la confianza. Es más fácil animarse a compartir dónde estás para quedar en un bar, indicar la puerta correcta en un edificio o pasar la ubicación del lugar de trabajo si sabes que esa información no se va a actualizar sola en segundo plano.
Lo curioso es que, internamente, el código sigue usando términos que suenan a «compartir ubicación en vivo». Eso sugiere que Google ya está pensando en funciones más avanzadas: quizá compartir tu ubicación durante un tiempo limitado, o mientras dure un trayecto concreto. Otros mensajeros ya ofrecen algo parecido, así que no sería raro ver, más adelante, controles tipo «compartir durante 15 minutos» o «hasta llegar al destino» integrados directamente en Messages.
Gemini gana espacio: la IA se sienta a la mesa del chat
El tercer cambio no añade una función nueva como tal, pero sí deja claro cuáles son las prioridades de Google. El botón flotante de Gemini, que ya aparece en la esquina inferior derecha de la app, está creciendo. En las últimas versiones de prueba, su tamaño se acerca mucho al del botón para iniciar un chat nuevo, lo que visualmente los pone casi al mismo nivel.
El mensaje es bastante directo: para Google, empezar una conversación con Gemini es casi tan importante como abrir un chat con tu pareja o tu grupo de amigos. Al tocar en ese botón, el asistente puede ayudarte a escribir una respuesta más diplomática, resumir una discusión eterna, reescribir un mensaje lleno de faltas o responder preguntas que no tienen nada que ver con ese chat en concreto.
En la práctica, Gemini se convierte en una especie de tercer participante silencioso en tus conversaciones. No aparece en la lista de contactos, pero está ahí, listo para sugerir ideas, aclarar información o quitarte de encima la tarea de redactar textos largos cuando tú solo quieres mandar algo rápido y bien escrito.
Esta integración encaja con el movimiento general de la compañía. En muchos móviles Pixel, Gemini ya está ocupando el lugar del viejo Google Assistant: pone alarmas, maneja temporizadores, abre apps, te guía paso a paso y responde preguntas complejas. Que esa misma inteligencia salte a Google Messages era solo cuestión de tiempo.
IA en todas partes: útil, pero no infalible
Por supuesto, no todo el mundo está encantado con tener la cara de Gemini en cada esquina del sistema. La ves en la búsqueda, en el navegador, en el botón de encendido y ahora, más grande, dentro del app de mensajería. Para algunos usuarios, parece que Android quiere que uses IA hasta para decir «ok».
La otra cara de la moneda es que, a diferencia de los asistentes de voz clásicos, Gemini es capaz de seguir el hilo de una conversación, de entender matices y de generar textos bastante naturales. Puede ser traductor, corrector, redactor, profesor improvisado y compañero de brainstorming, todo al mismo tiempo. Bien usado, puede ahorrarte muchas vueltas.
Eso sí, hay que mantener un mínimo de sentido crítico. Como cualquier modelo generativo, Gemini puede inventarse datos o exagerar información, incluso cuando suena convencido de lo que dice. Y eso no cambia por el hecho de preguntar desde Messages en lugar de una app independiente
. Para temas de dinero, salud o asuntos legales, lo sensato sigue siendo contrastar la respuesta con fuentes fiables. Para una disculpa bien redactada, una explicación a un amigo o un resumen rápido de un chat, el margen de error es mucho menos dramático.
Hacia qué tipo de app está evolucionando Google Messages
Si ponemos las tres novedades en fila – el atajo para abrir medios guardados, el nuevo enfoque de ubicación puntual y el botón de Gemini sobredimensionado – , aparece una imagen bastante clara. Google Messages está dejando atrás la etiqueta de «simple app de SMS» para convertirse en el escaparate de lo que Google entiende por mensajería moderna: mensajes enriquecidos con RCS, herramientas prácticas de compartir contenido y un asistente de IA siempre a un toque de distancia.
Por ahora, estos cambios viven en versiones de prueba y es posible que sufran ajustes antes de llegar a todos los usuarios. Algunos podrían estrenarse primero en el canal beta y tardar un poco más en aterrizar en la versión estable. Pero la dirección ya está marcada: menos grandes revoluciones que lo cambian todo de golpe y más mejoras pequeñas que, sumadas, hacen que la app se sienta más fluida, más clara y más inteligente.
Si ya usas Google Messages como app principal de mensajes, probablemente estas novedades se irán integrando en tu rutina casi sin que te des cuenta. Un día te preguntarás cómo hacías antes para abrir un vídeo guardado sin ese atajo. Y si todavía sigues con un cliente de SMS viejo que venía preinstalado en el móvil, la diferencia empieza a ser difícil de ignorar: de un lado, una aplicación anclada en otra época; del otro, un mensajero que une chats, multimedia, ubicación y Gemini en una misma pantalla, listo para el tipo de conversación que realmente tenemos hoy en día.