
La era post Tim Cook: por qué John Ternus suena como el próximo gran jefe de Apple
En Cupertino, la pregunta más interesante ya no es solo cómo será el próximo iPhone, sino quién se subirá al escenario para presentarlo dentro de unos años. Según informaciones que se apoyan en el análisis de la prensa financiera internacional, el consejo de administración de Apple habría acelerado discretamente sus planes de sucesión para la etapa posterior a Tim Cook. Y entre todos los nombres que se barajan, uno destaca con fuerza: John Ternus, actual vicepresidente sénior de ingeniería de hardware, un perfil poco mediático pero clave en casi todo lo que Apple ha lanzado en la última década.
No se trata, sin embargo, de una reacción de emergencia ni de un intento de apagar un incendio. Tim Cook no estaría preparando su salida por un desplome del negocio ni por un escándalo, sino precisamente al final de una etapa de éxito extraordinario. Desde que tomó el relevo de Steve Jobs en 2011, la capitalización bursátil de Apple ha pasado de unos 350.000 millones de dólares a rondar los 4 billones, convirtiéndose en una de las compañías más valiosas de la historia. Pero incluso las historias de éxito necesitan un siguiente capítulo bien planificado, y en una empresa de este tamaño un relevo improvisado es el peor escenario posible.
Por qué se habla ahora del adiós de Tim Cook
Tim Cook tiene 65 años y lleva más de 14 al frente de Apple, claramente por encima de la media de permanencia de un CEO en las grandes corporaciones globales
. Bajo su mandato, la empresa ha perfeccionado su cadena de suministro, ha elevado los márgenes, ha diversificado ingresos con servicios y ha consolidado la marca como sinónimo de estabilidad y rentabilidad. Aun así, la lógica de gobierno corporativo es clara: cuanto más tiempo permanezca una misma persona en el cargo, más importante es preparar con calma un relevo ordenado antes de que lo impongan la salud, la presión del mercado o la política interna.
La ventana temporal que se maneja no es casual. Muchos analistas creen que cualquier anuncio sobre sucesión se haría, como pronto, después de la presentación de resultados del trimestre navideño, normalmente a finales de enero. Primero se enseñan las cifras fuertes, después se abre la conversación sobre el futuro. Entre ese momento y hitos como la conferencia de desarrolladores de junio o el lanzamiento del futuro iPhone 18 en septiembre, Apple dispondría de varios meses para explicar la transición, tranquilizar a los inversores y dar visibilidad al nuevo rostro de la compañía.
Quién es John Ternus y cómo llegó a estar en primera línea
Para el gran público, John Ternus no es un nombre tan reconocible como Tim Cook o, mucho menos, Steve Jobs. No es un showman ni un orador carismático, y sus intervenciones en los vídeos y eventos de Apple suelen ser técnicas, centradas en especificaciones y procesos. Dentro de la compañía, sin embargo, su peso es enorme. Llegó a Apple a principios de los años dos mil para trabajar en diseño de producto y, con el tiempo, pasó a supervisar toda el área de hardware, desde iPhone y iPad hasta Mac, AirPods y Apple Watch.
Quienes han trabajado con él hablan de un líder calmado, muy meticuloso y con credibilidad absoluta entre los equipos de ingeniería. Ternus fue uno de los grandes impulsores de la transición de los Mac a los procesadores propios Apple Silicon, un movimiento que ha cambiado el equilibrio de poder en el mercado de ordenadores portátiles y de sobremesa. Bajo su paraguas se toman decisiones que van desde la autonomía de la batería hasta el grosor del chasis, pasando por la elección de pantallas, materiales y sistemas térmicos. Es, en buena medida, la persona que traduce la visión de producto en hardware real.
Por qué un CEO de hardware encajaría con lo que Apple necesita
Durante la última década, Apple ha insistido en que ya no es solo un fabricante de dispositivos, sino una plataforma de servicios, contenido y suscripciones. Apple Music, iCloud, TV+, Fitness y el resto del catálogo de servicios aportan ingresos recurrentes y reducen la dependencia de ciclos de renovación de dispositivos. Pero, a efectos de imagen, la realidad es que todo sigue girando alrededor del aparato que llevas en el bolsillo o encima del escritorio.
Colocar a un ingeniero de hardware en la cima del organigrama enviaría un mensaje nítido: Apple sigue creyendo que su ventaja competitiva nace en el dispositivo, no solo en la factura mensual de suscripciones. En un momento en el que la competencia presume de funciones de inteligencia artificial y de formatos experimentales de ordenador y gafas, el mercado se pregunta si Apple todavía tiene en la recámara otro producto capaz de marcar época, como lo fueron el iPhone o el primer Mac. Con Ternus, el foco volvería claramente a la pregunta de qué viene después en términos de categorías y no solo de servicios.
Fortalezas y dudas alrededor de Ternus
Los defensores de John Ternus destacan su capacidad para formular estrategias a largo plazo y ejecutarlas sin ruido. Señalan como ejemplo la expansión del uso de pantallas de alta gama en la línea iPad y, sobre todo, el éxito de Apple Silicon, que ha logrado que muchos usuarios profesionales vean los Mac como la opción más equilibrada entre potencia, consumo y silencio. Para este sector de la compañía, Ternus representa la garantía de que las decisiones técnicas seguirán por delante de las puramente financieras.
Sus detractores, por el contrario, subrayan que no todo su historial invita al entusiasmo. Recuerdan la polémica Touch Bar que Apple introdujo en sus MacBook Pro y que terminó siendo retirada tras múltiples críticas de usuarios que la consideraban incómoda y poco fiable. También apuntan a su participación en proyectos ambiciosos pero de rendimiento discutible, como el casco de realidad mixta Vision Pro, todavía lejos de ser un producto masivo, y el coche autónomo de Apple, cancelado después de años de inversión. Para algunos, este balance sugiere un perfil que no siempre distingue bien entre apuestas estratégicas y experimentos que se alargan demasiado.
Un abanico de sucesores cada vez más reducido
Durante mucho tiempo, el nombre que sonaba con más fuerza como heredero natural de Tim Cook era el de Jeff Williams, jefe de operaciones, con un perfil muy parecido al del propio Cook: obsesionado con procesos, márgenes y eficiencia. Con la prevista salida de Williams, esa opción pierde peso. Otros ejecutivos de peso, como Craig Federighi en software o Eddy Cue en servicios, son figuras clave en sus respectivos territorios, pero no se perciben como candidatos obvios a dirigir toda la compañía.
A esto se suma la cultura interna de Apple, muy reacia a fichar grandes nombres externos para dirigir la empresa. El valor de la discreción, el control extremo de la información y una forma muy particular de tomar decisiones hacen pensar que un CEO llegado de fuera encajaría con dificultad. Con ese contexto, la lista de aspirantes creíbles se estrecha y Ternus aparece como la opción de continuidad: suficientemente joven para ocupar el cargo durante una década o más, pero lo bastante veterano como para conocer cada rincón de la organización.
Qué papel podría jugar Tim Cook tras el relevo
Casi nadie en el sector imagina a Tim Cook desapareciendo de un día para otro del ecosistema Apple. El escenario más probable es una transición gradual en la que deje la dirección ejecutiva pero permanezca como presidente del consejo durante un tiempo. De este modo, seguiría influyendo en las grandes decisiones estratégicas, mantendría las relaciones con gobiernos, reguladores y grandes fondos de inversión y, al mismo tiempo, permitiría que el nuevo CEO marcase su propio estilo en la gestión diaria.
Modelos similares se han visto en otras grandes tecnológicas, donde el líder histórico sube un peldaño hacia la supervisión estratégica y cede el foco mediático a una nueva figura. Para Apple, este esquema enviaría la señal de que no hay ruptura traumática, sino una evolución controlada. Y para Ternus, si finalmente es el elegido, supondría un colchón importante en su aterrizaje como cara visible de la empresa más observada del sector.
Un calendario flexible, pero una dirección bastante definida
Por ahora, nada de esto es oficial y el calendario podría moverse en función de la economía global, de la reacción del mercado o incluso del ritmo de los próximos lanzamientos. El consejo de administración tiene margen para retrasar el anuncio si considera que el contexto no acompaña. Apple sabe que un cambio de liderazgo en pleno ciclo de cambios tecnológicos puede interpretarse como señal de debilidad si no se gestiona con precisión quirúrgica.
Aun así, la sensación general es que la era de Tim Cook entra en su tramo final y que la compañía se prepara para una nueva etapa. Falta por ver si esa etapa estará presidida por un ingeniero como John Ternus, con un pie en la sala limpia y otro en la sala del consejo, o si Apple sorprenderá con un giro inesperado. Lo que se decida en los próximos años marcará si la historia de la empresa se recordará por otro gran salto de producto a la altura del iPhone o por una década de continuidad impecablemente gestionada, menos estridente pero igual de rentable.