Aliens: Fireteam Elite nunca fue un desastre, pero tampoco llegó a convertirse en el gran shooter cooperativo que muchos fans de la saga soñaban. Tenía atmósfera, tenía xenomorfos, tenía el sonido del detector de movimiento… pero le faltaban profundidad, variedad y un final de juego que enganchara de verdad. Ahora Cold Iron Studios tiene una segunda oportunidad con su nuevo proyecto en el universo de Aliens, extraoficialmente conocido como Aliens Fireteam Elite 2. 
La mala noticia: habrá que esperar más tiempo. La buena: el estudio y el publisher parecen decididos a hacer las cosas mejor.
Tras una presentación filtrada en 2024 que prácticamente confirmaba la existencia de la secuela, Enad Global 7 ha puesto por fin números sobre la mesa. En su último informe financiero habla de un “shooter de acción cooperativo basado en una gran franquicia cinematográfica”, desarrollado por Cold Iron. No menciona el título por nombre, pero la descripción encaja como un guante con la filtración del sucesor de Aliens: Fireteam Elite. Y junto a esa confirmación llega el nuevo horizonte de lanzamiento: ventana Q3 de 2026, dejando atrás el objetivo interno que apuntaba a 2025.
La presentación filtrada ya adelantaba varios pilares clave del diseño. El primero es el sistema de roles, con cinco arquetipos bien diferenciados: Swift, Deadly, Silent, Commander y Ranger. La idea es que no sean simples clases con un par de perks distintos, sino identidades jugables completas, con armas primarias únicas, habilidades propias y un papel claro dentro del escuadrón. Es decir, que el equipo se sienta como una unidad táctica coordinada y no como tres marines genéricos con el mismo rifle y distintas pegatinas.
El segundo gran foco es el modo Annihilation, planteado como una evolución del clásico modo Horda. Cold Iron no quiere limitarse a lanzar oleadas infinitas de xenomorfos por un pasillo; la propuesta pasa por mezclar objetivos cambiantes, encuentros variados y ritmo dinámico, para que cada partida sea diferente. El referente que muchos jugadores mencionan sin pudor es Left 4 Dead 2, que sigue vivo tantos años después porque ninguna sesión es idéntica a la anterior. Precisamente esa chispa de imprevisibilidad es lo que muchos sintieron que le faltó al primer Fireteam Elite.
Por supuesto, un salto de ambición de este tamaño necesita respaldo económico. Enad Global 7 ha anunciado que invertirá hasta 6,5 millones de dólares adicionales en el nuevo título, mientras que Cold Iron pondrá alrededor de 1,2 millones de su propio presupuesto. Que un estudio se juegue dinero propio es una señal clara: creen que, si hacen las cosas bien, podrán construir un juego con recorrido largo, capaz de retener a la comunidad más allá de la típica luna de miel del lanzamiento.
El retraso hasta el tercer trimestre de 2026 también es un reconocimiento de lo que no funcionó en 2021. Aliens: Fireteam Elite arrancó con críticas mixtas: notas de aprobado raspado, campañas que se agotaban rápido y un grind que muchos abandonaron antes de ver todo el contenido. En teoría debías sentirte como un Fusilero Colonial arrasando pasillos con fuego pesado; en la práctica, a menudo daba la sensación de ser un soldado más intentando no ser arrastrado por hordas de enemigos que se comportaban más como zombis acelerados que como xenomorfos astutos.
A eso se sumaba una progresión poco satisfactoria. Subir de nivel al Doc u otras clases implicaba muchas horas de juego a cambio de mejoras mínimas, sin grandes cambios en el estilo de juego. El endgame, si se le puede llamar así, consistía en repetir las mismas misiones con dificultad más alta y recompensas que no siempre compensaban el esfuerzo. Para un juego cooperativo que debería vivir del “venga, una partida más”, esa falta de objetivos a largo plazo fue un problema grave.
No sorprende, por tanto, que la comunidad tenga ahora un listado muy concreto de exigencias para la secuela. Los jugadores piden más contenido desde el día uno, mapas y campañas con rutas alternativas, enemigos menos predecibles, modificadores semanales que cambien las reglas del juego y un sistema de progresión más agradecido. Sobre todo, reclaman un endgame real, con desafíos escalables y recompensas que den ganas de volver noche tras noche. De fondo, la comparación con Left 4 Dead 2 es constante: un juego que, con relativamente poco contenido en papel, sigue siendo un referente por cómo exprime cada partida.
Si Cold Iron consigue incorporar parte de esa filosofía al nuevo Aliens, la historia podría cambiar. Imaginemos campañas en las que el camino no es siempre el mismo, eventos aleatorios que pillan al escuadrón con la guardia baja, mutadores que obligan a cambiar de build y niveles de dificultad que no sólo te castigan, sino que recompensan de forma generosa. Si además cada arquetipo – Swift, Deadly, Silent, Commander y Ranger – tiene suficiente profundidad para permitir builds muy distintas, los equipos podrían sentirse realmente complementarios, con roles bien definidos en lugar de tres jugadores disparando a lo loco.
Eso no quita que el retraso tenga sus riesgos. El mercado de shooters cooperativos está saturado, con lanzamientos que aparecen y desaparecen del radar en cuestión de semanas. La nostalgia por la licencia Aliens ya no basta por sí sola para mantener a la comunidad enganchada; el juego tendrá que ganarse su sitio con contenido sólido y soporte constante. Pero el aumento de presupuesto, la ampliación del calendario y el reconocimiento implícito de que el primer intento se quedó corto apuntan a una conclusión clara: ni el publisher ni el estudio quieren otro lanzamiento “del montón”.
De aquí a ese Q3 de 2026 habrá tiempo para ver más detalles, tráilers y, ojalá, pruebas jugables. De momento, la sensación es de cautela optimista: si Cold Iron escucha de verdad a la comunidad, corrige el rumbo en progresión y variedad, y convierte Annihilation en un modo tan profundo como suena sobre el papel, Aliens Fireteam Elite 2 podría ser por fin el cooperativo de caza de xenomorfos que tantos llevan años pidiendo. Si no, corre el riesgo de ser otra bala perdida en un género donde cada vez es más difícil mantenerse vivo.