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AMD B850: el nuevo favorito entre las placas AM5 del mercado DIY coreano

por ytools
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En el mundo del hardware para PC, el mercado DIY de Corea del Sur se ha convertido en una especie de laboratorio adelantado: lo que allí despega, suele terminar marcando tendencia en el resto del mundo. Y ahora mismo todos los focos están puestos en un protagonista inesperado dentro del ecosistema AM5 de AMD: el chipset B850.
AMD B850: el nuevo favorito entre las placas AM5 del mercado DIY coreano
Durante meses el B650 ha sido el punto de entrada casi automático para montar un PC moderno con Ryzen, pero las cifras dejan claro que el B850 está ganando terreno a gran velocidad y amenaza con quedarse con el trono en muy poco tiempo.

Los datos de la plataforma coreana Danawa, referencia local en comparación de precios y seguimiento del mercado, muestran un cambio de equilibrio muy evidente. En apenas unos diez meses, las placas base basadas en AMD B850 han pasado de ser una opción minoritaria a alcanzar alrededor del 28,8 % de cuota dentro del segmento AM5. El B650 sigue en la primera posición con aproximadamente un 37,64 %, pero esa ventaja se está erosionando mes a mes. Solo en el último periodo medido, la cuota del B650 cayó casi cuatro puntos, mientras el B850 continúa subiendo de forma constante. Si esta curva se mantiene, en un horizonte de tres a seis meses lo más probable es que el B850 se convierta en el chipset AM5 más vendido de Corea del Sur.

Sobre el papel, el B850 no parece un salto revolucionario respecto al B650, sino una evolución bien afinada. Ofrece algo más de capacidad en líneas PCIe, más margen para unidades NVMe de alta velocidad, mejoras en conectividad y, en muchos modelos, una etapa de alimentación más sólida pensada para lidiar con CPUs Ryzen actuales y futuras. Sin embargo, el gran cambio está en el contexto: cuando el B650 llegó al mercado, AM5 era una plataforma recién estrenada, con BIOS inmaduros, historias de compatibilidad de memoria y usuarios actuando casi como beta testers. El B850 nace en una fase mucho más madura, con fabricantes que ya saben qué pide realmente el público, han pulido sus diseños y han aprendido a empaquetar las características adecuadas en el rango de precio justo.

La variable precio también juega un papel clave en esta historia. El B650 continúa siendo la opción de entrada al mundo AM5, con un precio de venta promedio alrededor de 155.929 won. Es la base ideal para equipos económicos, PCs de oficina, sistemas compactos o configuraciones gaming de bajo presupuesto. El B850, en cambio, arrancó bastante más caro, pero a lo largo del año su precio medio ha caído aproximadamente un 21 % y se sitúa ahora cerca de los 263.285 won. Sigue siendo unas 1,7 veces más caro que un B650 típico, pero la diferencia ya no se percibe como un muro infranqueable. Para quien planea montar una GPU potente, varios SSD NVMe y mantener la misma placa base durante varias generaciones de procesadores, ese extra empieza a verse más como inversión que como capricho.

El comportamiento por formato también ayuda a entender el fenómeno. En AM5, el B650 se ha convertido casi en sinónimo de placas micro-ATX baratas: pequeñas, prácticas y centradas en lo básico. El formato micro-ATX sigue dominando con algo menos del 75 % del mercado, pero las placas ATX van ganando espacio y ya rondan el 21,46 %. Y ahí es donde el B850 muestra sus cartas: una buena parte de los modelos más atractivos con este chipset se ofrece en formato ATX, con más ranuras PCIe libres, más zócalos M.2, disipadores más grandes y VRM más musculosos. Para streamers, creadores de contenido, usuarios que añaden tarjetas de captura, controladores de red adicionales o simplemente quieren margen para ampliar, un B850 ATX encaja mejor que un micro-ATX con B650 al límite de sus posibilidades.

Mientras tanto, en la parte más baja de la gama de AMD, todo se mueve mucho más despacio. El veterano chipset A520 mantiene en Corea del Sur una cuota estable cercana al 15 % y su precio medio prácticamente no se ha alterado. Sigue siendo el refugio perfecto para equipos muy sencillos: ordenadores de oficina, PCs para estudiar, máquinas domésticas básicas que suelen depender de la gráfica integrada y uno o dos discos. El contraste es interesante: arriba, B650 y B850 se disputan el centro del escenario; abajo, el A520 se queda como ese trabajador incansable que nunca sale en las fotos, pero siempre está ahí.

El otro gran frente está en la pelea entre marcas. ASUS continúa liderando el mercado coreano de placas base con alrededor del 37,64 % de participación. La combinación de VRM robustos, BIOS pulidas y líneas claramente orientadas a gaming mantiene una base de usuarios muy fiel. MSI ocupa el segundo lugar con aproximadamente un 28,8 %, apoyándose en familias de placas B650 y B850 que suelen ofrecer un equilibrio muy atractivo entre precio, prestaciones y diseño, muchas veces un peldaño por debajo de ASUS en coste sin renunciar a un buen nivel de calidad.

Las sacudidas más fuertes llegan por el lado de GIGABYTE y ASRock. GIGABYTE, que recientemente superaba el 20 % de cuota, ha caído hasta alrededor del 14,33 % en apenas dos meses, lo que sugiere una combinación de presión promocional de la competencia, catálogos menos afinados en ciertos precios y quizá menos visibilidad en campañas y bundles. ASRock, en cambio, protagoniza una especie de remontada de manual: de menos del 5 % a casi el 20 % de participación en un periodo muy corto. Muchos analistas relacionan este salto con la llegada, en la segunda mitad del año, de su serie B850 Challenger.

La familia Challenger de ASRock apunta exactamente al segmento donde ahora se juega la partida: placas ATX con aspecto cuidado, conjunto de puertos actual, VRM solvente y un precio agresivo. Si a eso se suman promociones puntuales y packs con otros componentes, se entiende por qué tantos montadores han empezado a mirar a ASRock como alternativa seria y no solo como la opción "barata". La coincidencia temporal entre el lanzamiento de los modelos B850 Challenger y el aumento de cuota de la marca es difícil de ignorar y explica buena parte de este cambio de percepción.

Para el usuario final, todo este movimiento se traduce en algo bastante simple: más opciones interesantes justamente en el rango de precio donde se concentra la mayoría de las configuraciones gaming y de trabajo. El A520 se queda como ancla en la gama de entrada, el B650 se perfila como la elección lógica para equipos compactos y contenidos, y el B850 se va consolidando como el nuevo estándar para montajes ATX equilibrados con margen de crecimiento. Si la historia se repite como en otras generaciones, la curva que hoy se ve en Corea del Sur terminará reflejándose en otros mercados.

En resumen, el mensaje que está saliendo del ecosistema DIY coreano es bastante claro: quien quiera montar un PC AM5 con algo de visión de futuro, sin saltar todavía a las plataformas más caras para entusiastas, cada vez mira más hacia el B850. No es el chipset más barato, ni pretende serlo, pero ofrece ese punto medio entre precio, prestaciones y capacidad de actualización que suele acabar marcando un antes y un después en las recomendaciones de la comunidad.

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1 comentario

Dropper December 29, 2025 - 6:56 am

El día que una buena B850 se acerque al precio de una B650, media comunidad se va a lanzar de cabeza… hasta entonces toca soñar desde el carrito de compra 😭

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