
Sí, un AMD FX-9590 de 12 años ejecuta Battlefield 6 – por qué se queda en 30–40 FPS y qué puedes hacer
El hardware retro sigue dando sorpresas. En 2025, el creador Fully Buffered puso a prueba Battlefield 6 en un AMD FX-9590, aquel octa-core de la familia Piledriver famoso por su boost de 5 GHz y su apetito energético. El resultado es mejor de lo que muchos esperarían: en Conquest de 64 jugadores el juego ronda los 30–35 FPS, mientras que en Rush de 24 se mueve alrededor de 35–40 FPS, siempre a 1080p. Se puede jugar, sí, pero la experiencia está marcada por un cuello de botella claro en CPU que deja a la gráfica con mucho margen sin usar.
La plataforma de prueba es de época, aunque bien escogida: placa base ASUS con chipset 990FX (clave porque ofrece Secure Boot), 16 GB de DDR3-1866 y una Radeon RX 5700 de 8 GB, el componente más «moderno» del conjunto. En escenas ligeras, esa RX 5700 tendría pulmón de sobra para 120–140 FPS. Pero cuando el mapa se llena de jugadores, vehículos, destrucción y scripts, la simulación de juego y el envío de draw calls estrangulan al FX-9590: la GPU cae de uso, a veces hasta detener los ventiladores, mientras la CPU se queda clavada al 100 %.
Por qué arranca: la plataforma pesa más que la fuerza bruta
Los requisitos mínimos oficiales de Battlefield 6 piden al menos un Ryzen 5 2600 o un Core i5-8400. El FX-9590 es bastante más antiguo. El truco no es la potencia, sino la compatibilidad de firmware: muchas placas 990FX implementan Secure Boot (y la cadena UEFI adecuada), condición que el juego exige hoy. En plataformas equivalentes de su época en Intel, como Sandy Bridge con chipset Z68, suele faltar Secure Boot/TPM, y entonces el juego ni siquiera inicia. Moraleja: aquí gana la plataforma, no el músculo del silicio.
Doce años de lecciones: la frecuencia no lo es todo
El FX-9590 fue titular por ser el primer desktop con boost de 5 GHz. Si miramos la línea temporal – de un Pentium 4 3,0 GHz (2002) a un FX-4170 4,2 GHz (2012) y a los Core i9-14900K/KS cerca de 6,0–6,2 GHz – parece que el techo de reloj solo subió ~1 GHz en una década larga. La razón es sencilla: el rendimiento real en juegos ya no depende tanto del megahertz, sino de microarquitectura, cachés, anchos de ejecución, planificadores y latencias. Battlefield 6 lo deja en evidencia: la RX 5700 quiere correr, pero la parte lógica y de simulación no alimenta suficientes cuadros al pipeline gráfico.
Datos y comportamiento en partida
- Resolución y ajuste: 1080p con parámetros que, en CPUs modernas, suelen ser limitados por GPU.
- Conquest (64): ~30–35 FPS, picos de carga total en CPU y alguna sacudida de simulación.
- Rush (24): ~35–40 FPS; menos actores alivian los hilos de juego.
- Margen gráfico: 120–140 FPS potenciales en escenas livianas; la GPU a menudo está subutilizada.
Bajar la resolución no arregla casi nada: el tapón no son los píxeles, es la CPU. Para suavizar la experiencia, conviene recortar opciones pesadas para procesador (distancia de dibujado, densidad de objetos y destrucción, vida/vehículos ambientales), priorizar modos con menos jugadores y aplicar un limitador de FPS que estabilice los tiempos de cuadro. Milagros, solo con un cambio de procesador.
Térmicas, VRM y el espíritu FX del overclock
Quien vivió la era FX lo recuerda: el 9590 era veloz en papel y ardiente en la práctica. En placas modestas, las VRM podían ahogarse o activar protecciones; refrigeración de 240–280 mm o un buen torre era casi obligatorio. Parte del encanto de la serie estaba en el jugueteo de overclock de los FX-8320/8350, que mucha gente llevaba a 4,8–5,2 GHz «a base de cariño y voltaje». Ver hoy a un FX-9590 entrar a BF6 trae esa nostalgia tinkerer: no es eficiente, pero es divertido.
Cómo queda frente al hardware actual
Contra un Ryzen o Core de gama media reciente, el FX-9590 pierde de calle en single-thread, latencia y eficiencia. Una lectura benévola del legado Bulldozer/Piledriver dice que apostó pronto por multihilo ancho, cuando los motores de juego todavía no lo aprovechaban bien. Con planificadores más maduros, hoy el viejo puede sobrevivir en la entrada de la tabla en algunos títulos. Pero si quieres que Battlefield 6 se sienta como debe, mejor cumplir (o superar) los mínimos oficiales.
Consejos prácticos
- Arranca por Secure Boot: las 990FX correctas marcan la casilla que BF6 exige.
- La CPU limita: espera ~30–40 FPS en 1080p y algún tirón en modos grandes.
- La GPU sobra: bajar resolución no cambia el cuadro; recorta cargas de CPU.
- Cuida el sistema: VRM robusta y buena refrigeración no son opcionales con un 9590.
- Demostración, no receta: un Ryzen 5 2600 o i5-8400 (o mejor) ofrece una experiencia muy superior.
En resumen, el FX-9590 en Battlefield 6 es un museo vivo que arranca gracias a su plataforma y aguanta una partida digna, a la vez que recuerda que el progreso en juegos se gana menos con titulares de reloj y más con eficiencia arquitectónica. Para quienes aún guardan un FX, es una travesura dominguera; para los demás, una buena historia y un argumento razonable para actualizar.
1 comentario
el FX fue rey del presupuesto en los 2010: no el más rápido, pero hizo posible mucho PC gamer barato