Inicio » Sin categorizar » ¿Están AMD y NVIDIA matando las GPUs baratas por culpa de la memoria cara?

¿Están AMD y NVIDIA matando las GPUs baratas por culpa de la memoria cara?

por ytools
2 comentarios 0 vistas

Durante años, el verdadero motor del gaming en PC no han sido las tarjetas de vídeo gigantes con tres ventiladores y precio de lujo, sino las humildes series xx50 y xx60 de AMD y NVIDIA. Esas GPUs de gama media y entrada eran las que permitían jugar a 1080p, incluso a 1440p con algunos ajustes, sin que el presupuesto saltara por los aires. Ahora, sin embargo, empieza a tomar forma un escenario incómodo: según informes de la cadena de suministro asiática, los fabricantes estarían pensando en recortar o incluso matar buena parte de sus modelos más económicos por culpa de un enemigo silencioso: el precio de la memoria.

Lo que desencadena la preocupación es la subida abrupta del coste de los chips GDDR.
¿Están AMD y NVIDIA matando las GPUs baratas por culpa de la memoria cara?
En cuestión de semanas, el precio de la memoria de vídeo habría subido tanto que la lista de materiales de muchas tarjetas – el famoso BOM – se ha disparado. En una GPU de gama alta de más de mil euros todavía hay margen para absorber un incremento así. Pero en una tarjeta de 250–350 euros, donde cada euro cuenta, el impacto es mucho más doloroso. Y cuando la matemática deja de cuadrar, la primera opción que se pone sobre la mesa suele ser recortar donde menos margen de beneficio hay: en la gama baja y media.

Conviene insistir: hablamos de un rumor, no de una decisión comunicada oficialmente. Para darle contexto, imaginemos una escala interna de credibilidad de 0 a 100 %. De 0–20 % lo consideraríamos poco probable, 21–40 % cuestionable, 41–60 % plausible, 61–80 % probable y 81–100 % casi seguro. Con la información actual, este escenario encaja en torno al 60 %: plausible. La lógica económica tiene sentido, hay señales claras de tensión en el mercado de DRAM, pero aún no hay suficientes voces independientes que lo confirmen como un plan cerrado.

Para entender cómo hemos llegado hasta aquí hay que mirar más allá del mundo gamer. El mercado de la memoria vive su particular fiebre del oro de la inteligencia artificial. Los grandes centros de datos y las granjas de entrenamiento de modelos gigantes necesitan cantidades brutales de memoria rápida. Es cierto que los aceleradores de IA apuestan sobre todo por HBM, no por GDDR, pero al final todo compite por las mismas fábricas, las mismas obleas y los mismos presupuestos. Si eres un fabricante, priorizas aquello que deja más margen por chip fabricado, y ahora mismo eso se llama IA y hardware para empresas.

Ese cambio de prioridades se traduce en un efecto dominó: la capacidad dedicada a DRAM y GDDR para consumo se aprieta, los precios suben, y el sector entra en modo «compra ahora antes de que se dispare más». Montadores de PCs, fabricantes de portátiles y marcas de hardware intentan asegurarse stock adelantado, lo que a su vez alimenta todavía más la escalada. El resultado es un entorno en el que cada gigabyte de VRAM se paga caro, y cada gigabyte extra en una GPU barata se convierte en un lujo.

En ese contexto, las candidatas perfectas para el recorte son precisamente las tarjetas que históricamente han representado el equilibrio entre precio y rendimiento: las xx50 y xx60. Son modelos pensados para volumen, con precios agresivos y márgenes ajustados. Si la memoria sube de forma dramática, el fabricante tiene dos salidas: subir el precio hasta el punto de que la tarjeta deje de ser «barata», o simplemente lanzar menos unidades y centrar su marketing en gamas superiores. Desde fuera, para el jugador, lo que se percibe es estanterías vacías, reposiciones escasas y modelos supuestamente de gama media compitiendo en precio con lo que antes era alta gama.

La comunidad ya está reaccionando con una mezcla de resignación, rabia y humor negro. Muchos sienten que las GPUs «budget» llevan años agonizando, y que ahora simplemente se está buscando una excusa decente para rematar el segmento. Aparecen comentarios que hablan de una «PC Master Race» cada vez más elitista, donde el mensaje implícito parece ser: si no puedes pagar una gráfica carísima, vete a consola. Otros señalan directamente a los grandes ejecutivos, acusándolos de acaparar memoria para IA mientras el jugador de toda la vida queda relegado al mercado de segunda mano.

También hay voces más tranquilas. Hay quien recuerda que la gran mayoría de juegos de Steam no necesita ray tracing, DLSS de última generación ni 16 GB de VRAM para funcionar bien. Una RX 580 o una 60 de generación anterior siguen moviendo la biblioteca de muchos usuarios sin problemas. Los portátiles gaming y dispositivos portátiles tipo Steam Deck han demostrado que, con buena optimización y expectativas realistas, se puede jugar muy bien sin perseguir los gráficos ultra en 4K. Esta visión cuestiona la narrativa de que hay que cambiar de GPU cada dos años para seguir siendo «gamer de verdad».

En medio de todo esto aparece un actor que, hasta ahora, jugaba en segundo plano: Intel. Sus gráficas Arc han tenido un inicio irregular, pero los drivers mejoran y el rendimiento se va estabilizando. Si AMD y NVIDIA aflojan de verdad en la gama media y de entrada, Intel tiene la oportunidad de posicionarse como la opción «para el pueblo»: una Arc de próxima generación, bien afinada y con un precio realmente competitivo, podría conquistar a quienes se sienten expulsados del duopolio clásico. A la vez, servicios de juego en la nube, consolas y APUs con gráficos integrados potentes empiezan a parecer alternativas menos locas de lo que muchos pensaban.

Mientras tanto, el presente no es especialmente amable con quien quiere actualizar su PC. La RAM de sistema ya se ha encarecido notablemente, y algunos fabricantes avisan de más subidas si la escasez de DRAM continúa. Si los socios de AMD y NVIDIA repiten ese mensaje con las GPUs, podemos revivir la película de los tiempos del criptominería y la pandemia: modelos supuestamente «mainstream» a precios casi de tope de gama, y tarjetas realmente baratas tan recortadas que dejan de ser recomendables.

Entonces, ¿qué puede hacer un jugador de a pie? Si aparece una oferta razonable en una GPU de gama media con suficiente VRAM para tu realidad (1080p o 1440p con ajustes sensatos), puede tener sentido aprovechar antes de que llegue una nueva ola de subidas. Pero comprar con pánico es la peor estrategia: aceptar cualquier precio por miedo a «quedarse sin» solo refuerza el mensaje de que la comunidad está dispuesta a tragar con todo. Explorar el mercado de segunda mano, estirar un poco más la GPU actual o incluso apoyarse en consola y portátil son opciones cada vez más racionales.

Al final, lo único seguro es que no hay nada seguro. La presión sobre la memoria es real, los fabricantes siempre van a perseguir los segmentos de mayor margen, y la gama económica es, desde hace años, la pieza más fácil de sacrificar. El rumor de la posible «muerte» de las GPUs baratas suena incómodamente coherente, pero aún no está grabado en piedra. Será la próxima oleada de lanzamientos, las hojas de ruta oficiales y, sobre todo, los precios finales los que nos dirán si estamos ante un bache temporal o si el gaming en PC potente se encamina definitivamente a ser un lujo para pocos.

También te puede interesar

2 comentarios

ZshZen November 24, 2025 - 8:44 am

sigo con una RX 580 y juego a la mitad de mi biblioteca de Steam sin drama, eso de que necesitas una GPU nueva cada generación es puro humo

Responder
AMDonDon December 29, 2025 - 2:57 am

muy curioso que la memoria suba justo cuando todo el mundo se tira a la IA… a veces la casualidad huele raro, la verdad 🤔

Responder

Deja un comentario