
AMD da marcha atrás: qué cambia realmente para los dueños de Radeon RDNA 1 y RDNA 2
La última tanda de drivers de AMD, Adrenalin 25.10.2, arrancó con el pie izquierdo. Las notas iniciales se leyeron como una despedida anticipada para las Radeon RX 5000 (RDNA 1) y RX 6000 (RDNA 2): “solo correcciones críticas y parches de seguridad”. Para cualquiera que haya comprado una de estas tarjetas en los últimos dos o tres años, aquello sonó a “fin de la fiesta” demasiado pronto. El malestar fue inmediato y ruidoso.
Pocas horas después, la compañía corrigió el rumbo. AMD aseguró a medios especializados que no está cancelando las optimizaciones de juegos ni la llegada de nuevas funciones para RDNA 1/2. El soporte continuará dentro de una rama de mantenimiento, el llamado maintenance mode. Importante: mantenimiento no equivale a congelador. Significa una vía estable en la que siguen entrando perfiles para lanzamientos grandes, arreglos de compatibilidad y mejoras de rendimiento cuando aportan valor real. La prioridad de innovación recae en las arquitecturas más nuevas, sí, pero las anteriores no quedan desatendidas.
El embrollo no terminó ahí. En esas mismas notas apareció una línea que sugería la desactivación del puerto USB-C en las RX 7900. AMD lo desmintió con rapidez: era información incorrecta ya eliminada del documento, y no hay cambios en la funcionalidad USB-C de esas GPU. Dos rectificaciones en un solo ciclo de drivers no dejan la mejor imagen, pero lo esencial para el usuario es claro: las tarjetas siguen con soporte activo y no pierden funciones.
¿Qué significa, en la práctica, el maintenance mode? Los fabricantes de GPU suelen trabajar con dos ramas: la principal, donde aterrizan las funciones que dependen de bloques de hardware recientes, y la de mantenimiento, orientada a generaciones previas. Esta última no es un trámite: entrega perfiles para títulos AAA, ajustes finos del compilador de shaders, mejoras de frame time y estabilidad, además de parches para motores muy extendidos como Unreal y Unity. Lo que no suele viajar hacia atrás son características que requieren unidades exclusivas de RDNA 3/4; no es falta de voluntad, son límites técnicos.
Para los dueños de una RX 5000 o RX 6000, la foto final es bastante más positiva de lo que parecía el primer día. Se puede seguir esperando paquetes Adrenalin que alisen estrenos importantes, corrijan regresiones y cuiden la experiencia general de uso. Cuando AMD habla de actualizaciones “según la necesidad del mercado”, léase: los bombazos y los motores masivos van primero; los nichos, quizá después. Es el ciclo normal de vida de un producto, no una devaluación encubierta.
Conviene poner los tiempos en contexto. RDNA 1 debutó en 2019 y RDNA 2 en 2020, con un catálogo que se estiró hasta 2022 (y modelos puntuales incluso más tarde). Para quien apostó por una gama media o media-alta en esa ventana, un recorrido útil de cinco o seis años con atención de drivers es una expectativa razonable. Mantener optimizaciones al día preserva la consistencia de los fotogramas, reduce microtirones, mantiene el compilador alineado con versiones nuevas de motores y, en juegos competitivos, marca diferencias perceptibles en control y respuesta.
La lección paralela tiene que ver con confianza. Unas release notes poco claras se leen inmediatamente como “obsolescencia acelerada”: menos mimo a nuevos juegos, funciones que pasan de largo y un empujón prematuro al cambio de tarjeta. La rectificación rápida evita ese efecto dominó, pero recuerda algo evidente: la documentación también es producto. Un párrafo impreciso puede pesar tanto como un par de FPS en un gráfico.
¿Qué hacer a partir de ahora? Seguir actualizando a las versiones vigentes de Adrenalin, leer con calma los cambios de cada build y comprobar qué perfiles y arreglos afectan a tu biblioteca. No des por hecho que cada función vistosa de las últimas Radeon aterrizará en RDNA 1/2, pero sí espera que las mejoras con impacto real en estabilidad, compatibilidad o rendimiento se trasladen cuando sea viable. Si dependes del USB-C en una RX 7900 para monitores o accesorios, puedes respirar: no hubo modificación alguna.
En resumen, hubo ruido, pero terminó en buenas noticias. AMD ha corregido el mensaje y mantiene vivas a RDNA 1 y RDNA 2 con soporte práctico. Para la compañía, queda el recordatorio de que el software también compite por su comunicación. Para los usuarios, la tranquilidad de que su inversión sigue vigente y con kilómetros por delante antes de pensar en la jubilación del hardware.