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AMD aprieta la tuerca de precios: qué implica el aumento de las Radeon RX 9000 para los gamers

por ytools
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Quien estaba esperando a que el mercado de tarjetas gráficas se calmara un poco va a llevarse otro baño de agua fría. Según fuentes de la industria, AMD ya ha avisado a sus socios de que subirá el precio de sus GPUs, con un incremento mínimo del 10 % que afectará a buena parte de su catálogo actual.
AMD aprieta la tuerca de precios: qué implica el aumento de las Radeon RX 9000 para los gamers
No hablamos solo de un modelo tope de gama, sino también de las codiciadas Radeon RX 9000, que venían ganando terreno entre los jugadores que buscaban potencia moderna sin pagar cifras totalmente desorbitadas.

Como suele ocurrir en el hardware para PC, el movimiento empieza muy lejos del usuario final y termina multiplicado en la etiqueta de la tienda. Primero suben los costes de producción, luego los ensambladores ajustan sus tarifas, después entran en juego distribuidores, importadores y comercios, cada uno con su margen. Para cuando la gráfica llega a la vitrina, ese 10 % anunciado por AMD puede haberse convertido en bastante más, sobre todo en mercados con muchos impuestos, moneda débil o poca competencia real entre tiendas.

El detonante no es un simple capricho de AMD, sino la presión sobre un componente clave: la memoria. Las tarjetas gráficas modernas dependen de chips de memoria GDDR de alta velocidad. NVIDIA ya ha empezado a dar el salto a GDDR7 en algunos modelos estrella, mientras que AMD e Intel siguen apoyándose principalmente en GDDR6, que durante años fue la opción equilibrada para ofrecer buen rendimiento, anchos de banda decentes y cantidades generosas de VRAM sin disparar el coste total de la placa.

Ese equilibrio se ha roto por culpa de un invitado que ya domina todas las conversaciones: la inteligencia artificial. Los grandes proveedores de nube, las empresas que entrenan modelos gigantes y los centros de datos que alimentan servicios de IA generativa están comprando memoria DRAM y chips especializados a un ritmo brutal. Reservan capacidad de producción por adelantado, cierran contratos enormes y dejan mucho menos margen para el mercado de consumo tradicional. Cuando la oferta es limitada y la demanda corporativa está dispuesta a pagar más, el resultado es obvio: los precios suben y las tarjetas de juego pasan a un segundo plano.

Para complicar todavía más las cosas, muchos fabricantes de memoria llevaban tiempo conteniendo o reduciendo su producción para evitar una caída fuerte de precios en épocas de exceso de stock. Esa estrategia funcionó mientras la demanda se mantenía relativamente estable, pero en cuanto llegó la ola de la IA ya no había colchón de capacidad sobrante. En un contexto así, los proveedores prefieren colocar sus chips donde obtienen el mayor beneficio, y eso hoy en día significa servidores, aceleradores de IA y hardware empresarial, no necesariamente la gráfica que tú quieres para jugar a 1440p.

Todo esto golpea a AMD en un momento delicado. La familia Radeon RX 9000 con arquitectura RDNA 4 empezaba a asentarse en el mercado: tras un lanzamiento con precios por encima del MSRP oficial, las tiendas habían ido ajustando y los modelos más populares se acercaban poco a poco a los valores recomendados, con ofertas puntuales que incluso los dejaban por debajo en eventos de rebajas. Para muchos jugadores era, por fin, un buen momento para jubilar una GPU veterana y dar el salto a algo más actual sin vaciar la cuenta bancaria.

Con el nuevo escenario, ese momento dulce podría terminar antes de lo previsto. Si los socios de AMD tienen que pagar más por cada chip y cada módulo de memoria, es muy difícil que futuras remesas de Radeon RX 9000 vuelvan a venderse a los mismos precios agresivos que vimos en las últimas promociones. Las unidades que ya están en stock podrán seguir apareciendo en liquidaciones interesantes, pero una vez que se agoten, los nuevos lotes llegarán condicionados por el aumento de costes y por márgenes más ajustados.

En países hispanohablantes, el impacto puede notarse aún más. En buena parte de Latinoamérica, por ejemplo, los precios de hardware ya vienen inflados por aranceles, trámites de importación, costes logísticos y un tipo de cambio que no siempre juega a favor del consumidor. En España, las variaciones del euro, el IVA y las políticas de algunos minoristas tampoco ayudan. Cualquier subida en dólares o en el precio mayorista suele convertirse en una subida mayor cuando la gráfica aterriza en la tienda de barrio o en la gran plataforma de comercio electrónico.

Mirando el panorama completo, la conclusión no es especialmente optimista. La misma revolución de la IA que está cambiando cómo trabajamos, estudiamos y consumimos contenido también está encareciendo el ocio digital de toda la vida. Mientras la producción de DRAM no aumente de forma clara o la demanda del segmento de inteligencia artificial no se estabilice, es probable que las tarjetas gráficas se mantengan en una escalada de precios incómoda para muchos bolsillos. El anuncio de AMD no parece un caso aislado, sino otro síntoma de que el PC gamer de alto nivel vuelve a acercarse peligrosamente a la categoría de lujo.

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1 comentario

RyzenRider November 27, 2025 - 7:44 pm

La IA se queda con todos los chips y nosotros con los precios inflados, tremendo trato la verdad

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