AMD hace tiempo que no piensa solo en la generación actual de procesadores. Mientras Zen 5 empieza a llegar al mercado, dentro de la compañía el foco ya está puesto en el siguiente salto grande: Zen 6. 
En su último Financial Analyst Day, AMD enseñó una diapositiva que encendió todas las alarmas en el sector: las futuras CPUs EPYC basadas en Zen 6, con nombre en clave “Venice”, apuntan a más de un 70 % de mejora combinada en rendimiento y eficiencia frente a los actuales EPYC Turin (Zen 5) en configuraciones de doble socket.
Sobre el papel, la charla iba dirigida al mundo de los servidores, pero Zen 6 está lejos de ser un chip “solo para data centers”. Es una arquitectura troncal que también alimentará las próximas plataformas de sobremesa bajo el paraguas de “Olympic Ridge” y nuevas familias de portátiles como Medusa y Gator. En otras palabras: lo que hoy se diseña para nubes de hiperescaladores y racks llenos de máquinas terminará, adaptado, en los PCs de trabajo, estaciones de creación de contenido e incluso en el portátil gaming que terminas comprando.
EPYC Venice: hasta 256 núcleos y 512 hilos por socket
La parte más fácil de entender son los números, y aquí AMD no se corta. La compañía ya ha confirmado que los modelos tope de gama de EPYC Venice llegarán hasta 256 núcleos y 512 hilos por socket. La generación actual, EPYC Turin, se queda en 192 núcleos y 384 hilos. Solo ese salto en recuento de núcleos supone alrededor de un 33 % más de capacidad bruta de cálculo por procesador, sin contar aún las mejoras internas de la arquitectura.
Además, AMD habla de más de un 30 % de incremento en densidad de hilos, es decir, más trabajo paralelo en el mismo espacio físico del rack. Para la parte cliente hay otro cambio clave: el paso a CCDs (Core Complex Dies) de 12 núcleos en lugar de los 8 actuales. Eso abre la puerta a Ryzen de sobremesa de hasta 24 núcleos en la gama alta sin convertir la plataforma en un monstruo ingobernable de chiplets.
TSMC 2 nm y transistores GAA: el nuevo suelo tecnológico
Todo ese músculo se apoya en una transición importante a nivel de fabricación. Zen 6 se producirá en el nodo de 2 nm de TSMC, en el que los clásicos FinFET dejan paso a transistores nanosheet con arquitectura gate-all-around (GAA). Traducido a cifras, TSMC promete alrededor de un 10–15 % más de rendimiento a la misma potencia, o bien un 25–30 % menos consumo manteniendo el rendimiento, junto con hasta un 15 % más de densidad de transistores.
Para un operador de data center esto se convierte en más trabajo por vatio, más trabajo por unidad de rack y, al final, en una mejor ecuación de coste total de propiedad: se reducen factura eléctrica, necesidades de refrigeración y espacio físico sin renunciar a potencia. En el mundo PC, esos mismos márgenes se pueden invertir de forma distinta: sobremesas más silenciosos con la misma potencia, portátiles más finos que sostienen el turbo durante más tiempo o estaciones de trabajo que escalan en núcleos sin disparar el TDP.
De dónde sale realmente ese >70 % de mejora
En 2025 es casi instintivo pensar que cualquier cifra espectacular viene de algún benchmark de IA muy específico. Sin embargo, AMD deja claro que no es el caso aquí. El cálculo del >70 % se basa en el clásico SPECrate 2017 INT, un test de rendimiento entero orientado a throughput, ejecutado en plataformas de dos sockets (2P). De un lado, dos EPYC Venice de 6.ª generación en el tope de la pila; del otro, dos EPYC Turin de 5.ª generación equivalentes.
AMD también matiza que se trata de estimaciones internas fechadas a finales de octubre de 2025, por lo que los números pueden ajustarse cuando el silicio definitivo esté listo. Aun así, el historial de la compañía pesa: con Zen 2, Zen 3 y Zen 4, las curvas de rendimiento por vatio y las ganancias prometidas en los roadmaps se acercaron bastante a lo que luego llegó a los productos comerciales. Por eso muchos analistas ven estas cifras de Zen 6 no como humo de marketing, sino como un objetivo ambicioso pero creíble.
“No me importan los servidores”… ¿seguro?
Cada vez que AMD habla de EPYC, en las comunidades de jugadores aparece el mismo comentario: “me da igual el servidor, yo quiero más FPS”. El cansancio es comprensible, pero pasa por alto un detalle evidente: son precisamente las CPUs de servidor, con márgenes mucho mayores, las que financian gran parte del desarrollo arquitectónico que acaba filtrándose a los Ryzen para gaming y a las consolas.
También hay una lectura estratégica. Cuanto más fuerte se vuelve AMD en el centro de datos, más se complica el panorama para Nvidia y Jensen Huang. Por muchas GPUs que haya en un clúster de IA, el CPU sigue siendo el corazón que organiza memoria, datos y coordinación entre nodos. Si AMD consigue ofrecer a los grandes clientes de nube un paquete coherente –EPYC Venice con Zen 6, aceleradoras Instinct y ecosistema ROCm– se crea una alternativa real a los stacks cerrados basados solo en Nvidia. Lo que hoy parece “solo” unos puntos más de SPECrate por vatio puede decidir quién se lleva el próximo contrato de varios miles de millones para montar una región cloud.
Rumbo a más del 50 % del mercado de servidores
Desde hace años, la dirección de AMD deja caer el mismo mensaje: el objetivo a largo plazo es superar el 50 % de cuota en el mercado de servidores x86. EPYC Venice sobre Zen 6 es el siguiente gran ladrillo en ese muro, con Zen 7 ya asomando como la generación encargada de consolidar lo ganado. Si Venice se acerca en la práctica a ese >70 % de mejora en escenarios reales de doble socket, justificar el mantenimiento de plataformas antiguas será cada vez más difícil para empresas y proveedores de nube.
Por ahora, AMD guarda muchos detalles finos de Zen 6 y prefiere hablar en cifras macro en lugar de enseñar un diagrama completo del chip. Aun así, la dirección está clara: más núcleos, diseños de chiplets más densos, proceso de 2 nm con transistores GAA y un núcleo Zen 6 afinado para marcar un antes y un después. Tanto si eres arquitecto de infraestructuras, como si estás pensando en tu próxima workstation Ryzen o si eres el típico gamer que trolea diciendo que “los servidores no importan”, es muy probable que Zen 6 acabe influyendo directamente en el hardware que usarás para trabajar, jugar y conectarte en los próximos años.
1 comentario
cuando Zen 6 llegue a los Ryzen de escritorio y veamos 24 núcleos en un PC gaming “normal”, de repente a todo el mundo le importarán mucho más estos EPYC