Hubo una época, allá por los 90, en la que entrar a un salón recreativo significaba, casi automáticamente, terminar delante de un beat’em up de scroll lateral. Final Fight, Streets of Rage, las míticas máquinas de las Tortugas Ninja o de Los Simpson: todas compartían la misma esencia. Metías una moneda, elegías personaje, apretabas tres botones mal contados y, de repente, la pantalla se llenaba de puñetazos, patadas voladoras y jefes que parecían imposibles. 
No había pases de batalla, no había builds meta, ni siquiera guardado automático. Era tú, un amigo a tu lado y un mar de enemigos esperando una buena paliza en glorioso 2D.
Con la llegada del 3D y el boom de los mundos abiertos, ese tipo de juego fue arrinconado. Los grandes presupuestos se marcharon a otros géneros, y el beat’em up clásico sobrevivió a base de nostalgia y de pequeños estudios enamorados de las recreativas. Hasta que, poco a poco, el género empezó a contraatacar. Streets of Rage 4 recordó al mundo que un buen juego de hostias en 2D puede ser tan moderno como cualquier triple A, y TMNT: Shredder’s Revenge demostró que se puede ser fiel a los 90 y, al mismo tiempo, sentirse nuevo. En medio de ese renacer llega Marvel Cosmic Invasion, desarrollado por Tribute Games y publicado por Dotemu, dispuesto a mezclar la vieja escuela de los beat’em up con la maquinaria mediática más potente del planeta: Marvel.
El juego aterriza en PC (Steam), PlayStation 4 y 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y Switch 2 con una promesa bastante directa: si siempre has querido un arcade de repartir golpes con Spider-Man, Capitán América, Iron Man, Nova, Lobezno, Cosmic Ghost Rider y compañía, aquí lo tienes. Marvel Cosmic Invasion es un beat’em up de libro, con pixel art delicioso, un sistema de combate centrado en el tag-team y una campaña que sabe a evento cósmico comprimido. Pero también es un título que, sobre todo en su tramo final, pisa demasiado el acelerador del caos y elige decisiones de diseño que pueden frustrar más de la cuenta a quien lo juegue en solitario.
Una invasión cósmica a ritmo de recreativa
La premisa argumental es sencilla, pero efectiva. Annihilus rompe las cadenas de la Zona Negativa y lanza su Annihilation Wave contra todo lo que se mueve. La Tierra es solo un punto más en el mapa, pero ya sabemos que, cuando las cosas se tuercen, el epicentro dramático acaba siendo Nueva York. Edificios destrozados, portales abriéndose en pleno cielo y la sensación de que, si los héroes no se dan prisa, el universo se convierte en chatarra cósmica. A partir de ahí, Marvel Cosmic Invasion hace exactamente lo que esperas de un crossover: junta a héroes terrestres con pesos pesados del espacio, los pone a viajar de escenario en escenario y los enfrenta a una galería de villanos reconocibles.
La campaña dura alrededor de cuatro horas, aunque el tiempo exacto dependerá de la dificultad elegida y de si vas en solitario o acompañado. A lo largo de esas horas, visitas una Nueva York lluviosa y destrozada, estaciones espaciales, fortalezas flotantes y, por supuesto, los paisajes imposibles de la Zona Negativa. La historia se cuenta mediante pequeñas escenas en pixel art y diálogos breves antes de los jefes, con mucho chiste rápido, alguna pulla entre personajes y el típico discurso sobrado del villano de turno. No pretende ser una gran saga que cambie para siempre la continuidad de Marvel, sino una especie de especial de verano jugable, ligero y directo al grano.
Si eres lector de cómics, no vas a encontrar grandes sorpresas de guion, pero sí una utilización bastante inteligente de la química entre personajes. Spider-Man no puede evitar soltar chascarrillos incluso cuando el mundo está ardiendo, Steve y Tony siguen teniendo visiones muy distintas de lo que significa ser héroe, y figuras como Nova o Rocket sirven de pegamento entre el caos terrestre y la escala cósmica. Es una historia funcional, más cercana a un maratón de dibujos del sábado por la mañana que a una serie limitada de doce números, pero cumple con creces su objetivo: justificar la ruta de mamporros de principio a fin.
El corazón del juego: dos héroes, un mismo combo
En un beat’em up, la historia es un condimento; el plato principal es siempre el sistema de combate. Marvel Cosmic Invasion construye el suyo alrededor de una idea clara: el Cosmic Swap, un sistema de tag-team que recuerda inevitablemente a los crossovers clásicos de Capcom, pero adaptado al ritmo de un juego de avance lateral. Antes de cada fase, eliges dos héroes de una plantilla de quince. Una vez dentro, puedes cambiar de uno a otro casi cuando te apetezca: en medio de un salto, durante una animación de golpe, justo cuando un enemigo te ha agarrado o incluso mientras estás recibiendo daño.
Ese cambio instantáneo no solo sirve para salvarte la vida, sino también para lanzar ataques de asistencia que consumen una barra de Focus compartida. Según el botón que combines con la tecla de cambio, tu compañero entra un instante al combate para limpiar una zona, lanzar a varios enemigos por los aires, extender un combo o romper una defensa molesta. En la práctica, acabas jugando con dos sets de movimientos al mismo tiempo, alternando constantemente y encadenando secuencias que, cuando salen bien, son puro espectáculo. Es fácil ver cómo Tribute Games miró de reojo a Marvel vs. Capcom y se preguntó cómo trasladar esa sensación de dúos locos a un beat’em up.
Lo mejor es que los personajes se sienten distintos de verdad. Nova y Tormenta explotan la verticalidad, flotando o volando para dominar a los enemigos aéreos. Spider-Man y Venom usan redes y tentáculos para desplazarse por la pantalla, atraer rivales y montar auténticos malabares con los que se atreven a acercarse demasiado. Cosmic Ghost Rider, Iron Man y Rocket Raccoon funcionan como artillería pesada, llenando el escenario de proyectiles, explosiones y rayos láser. En defensa, también hay variedad: el Capitán América y Venom cuentan con bloqueos y paradas que recompensan el buen timing, mientras que Pantera Negra y Lobezno apuestan por esquivas ágiles y contraataques inmediatos.
Esta diversidad hace que montar pareja no sea solo cuestión de fanatismo, sino también de diseño de equipo. Puedes emparejar a un tanque resistente con alguien muy móvil, o a un especialista en zona con un luchador de corto alcance que remate lo que el otro prepara. En las primeras fases, puedes darte el lujo de ir con tus favoritos sin pensarlo mucho. Pero a medida que sube la dificultad, Marvel Cosmic Invasion deja claro que este no es un paseo: si no cubres ataques a distancia, amenazas aéreas y opciones defensivas básicas, habrá fases en las que literalmente no sabrás por dónde te están cayendo los golpes.
Golpes muy familiares y poca locura
Ahora bien, aunque el ritmo del combate y la mezcla de estilos funcionan, el diseño concreto de algunos movesets peca de conservador. Quien haya pasado horas en recreativas con los viejos Marvel vs. Capcom va a tener flashes de nostalgia constantes. Ciertos supers, algunos launchers y hasta animaciones completas remiten casi directamente a aquellos juegos. Se nota que no es falta de ideas, sino homenaje deliberado; Tribute sabe perfectamente de dónde viene buena parte del público y se divierte guiñando el ojo.
El problema es que tanto respeto al pasado deja poco espacio para la sorpresa. El universo Marvel está lleno de personajes rarísimos y poderes extravagantes, y habría sido el lugar perfecto para experimentar más con mecánicas que rompan el molde, con habilidades que cambien el comportamiento del escenario o con efectos que condicionen el ritmo de las oleadas. Marvel Cosmic Invasion, en cambio, apuesta por la seguridad: todo responde muy bien, todo encaja y se combina sin chirriar, pero rara vez te encuentras con un personaje que te obligue a reaprender desde cero cómo se juega un beat’em up.
Cuando la pantalla se llena demasiado
Donde el juego más se la juega es en el equilibrio general. Los primeros niveles parecen diseñados para enamorarte: enemigos suficientes para que puedas lucirte con el tag-team, ataques variados pero legibles, un par de trampas de escenario para mantenerte despierto y jefes que exigen algo de atención sin convertirse en muro. Pero según avanzas hacia el tramo final, la balanza se inclina hacia una filosofía muy clara: más de todo, todo el rato.
Oleadas cada vez más densas, enemigos con patrones de ataque que se solapan de manera poco amable, unidades voladoras que entran y salen de pantalla justo cuando te preparas para castigarlas, proyectiles que cruzan el fondo del escenario mientras tú intentas, simplemente, ver dónde estás. Y por si fuera poco, los propios niveles empiezan a llenarse de peligros: rayos láser, suelos que se derrumban, plataformas móviles, explosivos que saltan por los aires si te descuidas. En cooperativo, todo esto puede ser un festival de risas nerviosas y caos controlado; en solitario, más de una vez se convierte en un grito ahogado frente al televisor.
Hay una línea muy fina entre un juego desafiante y uno injusto. Marvel Cosmic Invasion no es injusto en el sentido clásico, porque casi siempre hay una forma de evitar el daño. Pero cuando la cantidad de información en pantalla supera lo que un ojo humano normal puede procesar, los errores dejan de sentirse como culpa del jugador y empiezan a parecer producto del ruido visual. Y eso, en un género que vive de la sensación de control y precisión, pesa más de lo que debería.
Jefes espectaculares, peleas agotadoras
Los jefes son, por definición, el momento en el que un beat’em up debería brillar. En Marvel Cosmic Invasion, brillan a medias. A nivel visual, los enfrentamientos contra Annihilus, M.O.D.O.K., Taskmaster y otros pesos pesados tienen la escala y el dramatismo que esperas: grandes sprites, ataques que parten la pantalla en dos, fases del combate que cambian la forma del escenario. Es difícil no sonreír la primera vez que uno de estos villanos entra en escena con su entrada sobreactuada.
El problema es que, mecánicamente, muchos de estos jefes se apoyan en soluciones que alargan la batalla más por desgaste que por variedad. La mayoría tiene capas de armadura especial que reducen drásticamente el daño hasta que las rompes, invocan refuerzos con mucha más frecuencia de la que te gustaría y cuentan con ataques de área que castigan cualquier intento de ponerte creativo si no has memorizado sus patrones al milímetro. Además, hay momentos en los que parecen ignorar golpes que antes sí los interrumpían, lo que genera cierta sensación de arbitrariedad que no ayuda a mantener la calma.
Con dos, tres o cuatro jugadores, esta estructura se aguanta mejor, porque el espectáculo visual compensa la duración y siempre hay alguien que puede rescatar la situación con un buen tag en el momento justo. En solitario, algunas peleas se sienten sencillamente más largas de lo necesario. No es tanto una cuestión de dificultad bruta como de ritmo: cuando ya has entendido cómo ganar, pero aún te queda medio tocho de barra de vida por taladrar, el encanto se va desinflando.
Progresión ligera, contenido medido
Para darle algo de sabor adicional, Marvel Cosmic Invasion introduce una capa suave de progresión tipo RPG. Cada héroe tiene un nivel que aumenta su vida máxima y su barra de Focus, además de desbloquear una habilidad pasiva. Estas pasivas son pequeños ajustes de estadísticas o condiciones ventajosas, como generar más recurso en determinadas situaciones o aguantar un poco mejor ciertos tipos de daño. Nunca son transformadoras, y eso es arma de doble filo: por un lado, no hay sensación de tener al personaje atado hasta que sube; por otro, tampoco existe ese momento de euforia en el que de repente tu héroe se siente completamente distinto.
En cuanto a modos, el menú es bastante directo. Tienes la campaña principal, que puedes rejugar con distintos dúos o en dificultades más altas, y un Modo Arcade que condensa todo en una sola carrera, al estilo recreativa clásica. Cada fase incluye coleccionables que desbloquean paletas de color alternativas y pequeños extras, un guiño simpático a quienes disfrutan completándolo todo. Pero no hay supervivencias infinitas, ni torres de desafíos, ni experimentos roguelike que expriman el sistema de tag-team hasta el extremo. En un mercado donde otros beat’em up ofrecen más capas de rejugabilidad por precios similares, Marvel Cosmic Invasion se siente más como un juego pensado para ser exprimido un par de fines de semana intensos que como un compañero de largo recorrido.
Pixel art de lujo y fanservice bien medido
Donde el juego apenas se equivoca es en la presentación visual. La dirección artística abraza el pixel art sin miedo, pero evita caer en el tópico de la nostalgia vacía. Los sprites de los héroes están cargados de personalidad: la postura inquieta de Spider-Man, la serenidad marcial del Capitán América, la chulería relajada de Iron Man, la presencia amenazante de Cosmic Ghost Rider sobre su moto llameante. Es de esos títulos en los que te apetece hacer capturas por puro gusto estético.
Los escenarios acompañan: Nueva York brilla con neones reflejados en charcos, las bases espaciales están llenas de pequeños detalles mecánicos, y la Zona Negativa se siente genuinamente alienígena, con geometrías que parecerían errores de diseño si no estuvieran tan claramente planificadas. Cada nivel parece pensado para contar algo del universo Marvel sin necesidad de texto, simplemente a base de fondos y animaciones sutiles.
Además, el juego se permite lujos que demuestran cariño por la licencia. Cada pareja de héroes tiene líneas de diálogo exclusivas al hacer Cosmic Swap, y muchas de esas conversaciones hacen referencia directa a historias clásicas, rivalidades de años o bromas internas que los lectores reconocerán al vuelo. No es solo acumulación de guiños; es una forma de reforzar la sensación de que no estás manejando dos muñecos genéricos, sino personajes con una historia compartida detrás.
Sonido correcto, golpes que suenan poco
En el apartado sonoro, Marvel Cosmic Invasion se queda a medio camino. El doblaje en inglés hace su trabajo con solvencia; la mayoría de las voces encajan bien con la imagen mental que tenemos de los personajes, y los intercambios de bromas durante la acción ayudan mucho a que el juego se sienta vivo. La música, sin embargo, rara vez pasa del aprobado. Son temas de acción funcionales, con suficiente energía para acompañar la pelea, pero sin ese tema principal que se te quede metido en la cabeza al apagar la consola.
Más delicado en un beat’em up es el tema de los efectos de sonido. Aquí, muchos golpes suenan más flojos de lo que deberían. En un género donde la sensación física de impacto es clave, un buen puñetazo tiene que escucharse tanto como se ve. Cuando lanzas un super en pareja que barre media pantalla, esperas un rugido sonoro que haga justicia a lo que está pasando delante de tus ojos. Marvel Cosmic Invasion se queda corto en esa traducción: las animaciones venden brutalidad, pero el audio no siempre las acompaña con la misma fuerza.
Rendimiento, cooperativo y para quién es este juego
A nivel técnico, el título se comporta sin grandes dramas. En consolas actuales y en un PC medianamente moderno el rendimiento es estable, incluso cuando la pantalla está llena de enemigos, efectos de partículas y supers encadenados. El control responde bien, las entradas se registran con precisión y la ventana de tiempo para ejecutar combos o swaps es lo bastante generosa como para que alguien sin mucha experiencia pueda sentir que hace cosas espectaculares.
El cooperativo, tanto local como online, es probablemente la mejor forma de jugar. En el salón, basta con conectar mandos, elegir parejas y lanzarse al desastre organizado. Online, como siempre, todo depende de la conexión, pero cuando va bien, el juego se transforma. De repente, esos momentos en los que en solitario maldices la cantidad de enemigos pasan a ser anécdotas divertidas que acabáis comentando entre risas. Es aquí, en ese contexto de sofá y amigos, donde se nota de verdad para quién estaba pensada la experiencia desde el principio.
Precio, valor y el eterno debate del Game Pass
Llega entonces la cuestión incómoda: ¿justifican sus 29,99 euros o dólares lo que ofrece Marvel Cosmic Invasion? Si eres fan declarado de Marvel, disfrutas de los beat’em up y tienes un grupo de amigos con quien montar partidas cooperativas regularmente, la respuesta se inclina hacia el sí. Son cuatro horas de campaña muy intensas, rejugables con distintos equipos, con un envoltorio audiovisual muy cuidado y un sistema de combate que, cuando fluye, resulta tremendamente satisfactorio.
Si, en cambio, miras el catálogo con calculadora en mano, el veredicto se complica. La duración es limitada, la progresión no ofrece demasiada profundidad, el contenido más allá de la campaña y el Modo Arcade es escaso, y el tramo final puede resultar más irritante que desafiante si prefieres jugar solo. Comparado con otros beat’em up recientes que ofrecen más modos o sistemas más ricos a precios parecidos, Marvel Cosmic Invasion se siente más como un capricho puntual que como una inversión a largo plazo.
No es casualidad que mucha gente ya lo imagine como candidato ideal para servicios de suscripción tipo Xbox Game Pass o similares. Es el clásico juego que probarías sin dudar en cuanto apareciese en tu catálogo de suscriptor, lo quemarías un fin de semana con amigos y lo recordarías con cariño. A precio completo, hay que valorar muy bien cuánto te pesan la etiqueta Marvel, el pixel art y las ganas de repartir tortas en compañía.
Conclusión: un buen golpe, pero no un KO
Marvel Cosmic Invasion es, en lo esencial, un beat’em up muy sólido que sabe exactamente lo que quiere ser. No pretende reinventar el género ni reescribir la historia de Marvel, pero sí ofrece una versión moderna de la fantasía de recreativa: dos héroes en pantalla, un ejército de enemigos por delante y un sistema de combate lo bastante profundo como para mantenerte despierto, pero lo bastante sencillo como para que cualquiera pueda subirse al carro en cuestión de minutos.
Sus mejores armas son claras: un tag-team muy bien integrado, una plantilla variada, una presentación visual espectacular y un fanservice que entiende a quién va dirigido. Sus puntos flacos, también: un diseño de movesets algo conservador, un tramo final que confunde dificultad con saturación, una progresión que no termina de enganchar y un contenido global que se queda corto frente a algunos rivales. En números, se queda en ese notable cómodo alrededor del 7,5 sobre 10; en sensaciones, es el tipo de juego que quizá no marcará un antes y un después, pero que puede regalarte un par de noches de sonrisas sinceras si lo juegas en el contexto adecuado.
Si buscas un servicio vivo, con temporadas infinitas y cientos de horas de desafíos, aquí no lo vas a encontrar. Si lo que quieres es, simplemente, volver por unas horas a la sensación de estar en un salón recreativo, solo que esta vez con Spider-Man, Lobezno y compañía repartiendo justicia en pixel art de lujo, Marvel Cosmic Invasion cumple su papel. No es el rey absoluto del género, pero sí un contendiente carismático que deja claro que hay espacio, todavía, para los buenos golpes en dos dimensiones.
1 comentario
Con todo, se nota que es de esos juegos que te ventilas en un finde, te echas unas risas buenas y luego lo recuerdas con cariño como si hubieras vuelto un rato al recreativo