
Apple se prepara para arrebatarle a Samsung el trono mundial del smartphone
Durante catorce años, mirar la tabla de envíos globales de smartphones era casi rutina: Samsung aparecía arriba, Apple peleaba más por ingresos y beneficios que por volumen. Esa foto está a punto de cambiar. De acuerdo con nuevas estimaciones de Counterpoint Research, 2025 podría marcar el regreso de Apple al número uno también en unidades enviadas. Los analistas calculan que la compañía superará los 243 millones de iPhone distribuidos en todo el mundo, lo que se traduciría en una cuota de mercado cercana al 19,4 %. Samsung, por su parte, rondaría los 235 millones de teléfonos y quedaría alrededor del 18,7 %.
A primera vista, la diferencia parece mínima, casi un margen de error. Sin embargo, en la industria tecnológica unos pocos millones de dispositivos bastan para decidir quién encabeza los rankings y quién persigue. El posible sorpasso es aún más llamativo si se tiene en cuenta que Samsung sostiene su presencia con una gama enorme, que va desde modelos ultra premium hasta móviles muy económicos. Apple, en cambio, trabaja con un catálogo relativamente reducido, fuertemente enfocado en la gama alta y en un ecosistema de servicios que empuja el valor de cada venta mucho más allá del propio hardware.
El gran motor de este cambio de tendencia es la familia iPhone 17. Según los datos de Counterpoint, las remesas de esta generación crecieron alrededor de un 9 % interanual en el tercer trimestre, comparadas con la serie iPhone 16 del año anterior. El arranque comercial ha sido especialmente sólido en los mercados clave. En Estados Unidos, la demanda durante las primeras cuatro semanas tras el lanzamiento fue un 12 % superior a la de la generación previa. En China, un territorio dominado por marcas locales como Xiaomi, Honor u otras firmas Android muy agresivas en precio, el salto fue todavía mayor: cerca de un 18 % más en el mismo periodo.
Más allá del atractivo del nuevo hardware – mejor rendimiento, cámaras más avanzadas, funciones de inteligencia artificial y eficiencia energética mejorada – , Apple está aprovechando un fenómeno que afecta a todo el sector: el ciclo de renovación pospandemia. Entre 2020 y 2021 millones de personas cambiaron de móvil para teletrabajar, estudiar en línea o simplemente mantenerse conectadas. Esos dispositivos ya acumulan años de uso, baterías castigadas y versiones de sistema a punto de quedarse atrás. Para muchos usuarios, actualizar ahora significa dar un salto completo al ecosistema de Apple, con sincronización automática en iCloud, mensajes y fotos compartidas entre dispositivos, Apple Music, Apple TV+ y un largo etcétera.
Para Samsung, el escenario no es un desastre, pero sí una advertencia. La compañía surcoreana sigue contando con bazas muy fuertes: la serie Galaxy S, los plegables que marcan tendencia en diseño, además de una gama media que sigue siendo referencia en muchos países. Sin embargo, la presión se intensifica. Por abajo, fabricantes chinos recortan precios y ofrecen especificaciones cada vez más competitivas; por arriba, Apple refuerza su imagen aspiracional y fideliza a una base de usuarios dispuesta a repetir compra. Aunque Samsung pueda seguir liderando en determinados mercados regionales o segmentos de precio, el cómputo global empieza a inclinarse lentamente hacia Cupertino.
Las previsiones de Counterpoint no se quedan en un simple adelantamiento puntual. Si la tendencia se mantiene, Apple podría afianzarse como líder en envíos globales de smartphones al menos hasta 2029. Para el resto de la industria, el mensaje es claro: ya no basta con inundar el mercado de modelos y variantes. La batalla real se libra en la capacidad de ofrecer una experiencia coherente entre hardware, software y servicios, de construir una relación duradera con el usuario y de convertir el teléfono en el centro de su vida digital. Y, en ese terreno, Apple llega a esta nueva etapa con una posición más sólida que nunca, mientras sus rivales se ven obligados a replantear estrategias, invertir en ecosistemas propios y buscar diferenciarse más allá de la ficha técnica.