Apple vuelve a estar en el ojo del huracán, y esta vez por su servicio Apple Pay. 
La empresa tecnológica Fintiv ha presentado una demanda acusando a Apple de haber robado tecnología confidencial para desarrollar su plataforma de pagos móviles.
Según Fintiv, todo comenzó entre 2011 y 2012, cuando Apple entabló conversaciones con CorFire -la empresa que más tarde se convertiría en Fintiv- con la supuesta intención de explorar una colaboración. Durante estas reuniones, CorFire compartió información técnica sensible bajo un acuerdo de confidencialidad (NDA).
Pero Fintiv afirma que Apple usó ese acuerdo como una excusa para acceder a secretos industriales sin tener la intención real de asociarse. Luego, cortó el diálogo y utilizó esa información para lanzar Apple Pay en 2014, integrando funciones clave que antes solo existían en la tecnología de CorFire.
La demanda también sostiene que Apple construyó una narrativa pública falsa, haciéndose pasar por el único creador de Apple Pay, ocultando deliberadamente la fuente original de su tecnología.
Fintiv señala que este comportamiento no sería un caso aislado. Mencionan situaciones similares con Masimo y Valencell, dos compañías dedicadas a tecnologías biométricas, con las que Apple habría seguido la misma estrategia: iniciar una supuesta colaboración para luego apropiarse de sus desarrollos.
El abogado principal de Fintiv, Marc Kasowitz, aseguró que esta es una de las conductas corporativas más graves que ha visto en toda su carrera.
Si el tribunal confirma las acusaciones, el caso podría convertirse en un escándalo importante sobre cómo las grandes tecnológicas gestionan la innovación y la propiedad intelectual.