Apple lleva años insinuando que el iPhone no es solo un móvil, sino una pieza de estilo personal. Con el nuevo iPhone Pocket, la compañía directamente lo convierte en bolso: un tubo de punto elástico con correa que convierte el teléfono en un mini accesorio de hombro. 
Ya no se trata solo de proteger la pantalla, sino de llevar el dispositivo colgado como si fuera una micro bandolera de diseñador.
El iPhone Pocket nace de una colaboración con Miyake Design Studio, el estudio fundado por el mítico diseñador japonés Issey Miyake. Es el mismo universo creativo del icónico jersey negro de cuello alto que Steve Jobs convirtió en uniforme. Ahora, esa mezcla de minimalismo, tejido y gesto cotidiano se traduce en una funda tejida para un iPhone de más de mil euros.
¿Qué es exactamente el iPhone Pocket?
En términos simples, el iPhone Pocket es una funda de punto con una correa integrada. Deslizas el móvil dentro por la parte superior y el tejido, denso pero flexible, lo envuelve por completo. Cuando la funda está relajada, solo se ve el tejido y el color. Si estiras un poco la tela, el panel se vuelve más translúcido y deja entrever la luz de la pantalla, lo justo para echar un vistazo rápido a las notificaciones sin sacar el teléfono del todo.
Apple insiste en que el diseño es «universal» dentro de su ecosistema. Según la marca, el iPhone Pocket admite desde los modelos más compactos como el iPhone 17 y 17 Pro, hasta el más ancho iPhone Air y el enorme iPhone 17 Pro Max. En la práctica, cualquier gama alta actual de tamaño similar podría caber ahí: un Pixel 10, un Galaxy Z Fold plegado, o prácticamente cualquier smartphone de formato clásico. Oficialmente es un accesorio para iPhone, pero funcionalmente es casi un mini bolso para móviles.
De pieza de tejido a objeto de deseo
Lo más llamativo es el lenguaje que utiliza Apple. En lugar de hablar de resistencia a golpes o capas de protección, la compañía se centra en conceptos como textura, caída del tejido, sutileza al revelar el contenido y armonía con la silueta del cuerpo. Es un discurso mucho más cercano a una colección de moda que a una ficha técnica de electrónica.
La presencia del nombre Miyake refuerza ese enfoque. Su filosofía de diseño gira en torno a formas sencillas, repetibles, y a la importancia del tejido como protagonista. El iPhone Pocket aplica esa lógica al extremo: el objeto es casi ridículamente simple, un cilindro tejido con una correa. Lo que lo convierte en «especial» es quién lo firma, con qué marca se vende y cómo se coloca en el imaginario de estilo urbano y minimalista.
Versiones, colores y un precio que duele
Hay dos grandes configuraciones. La primera variante lleva una correa corta, pensada para llevar el iPhone justo debajo del hombro, como esas pequeñas bolsas al estilo baguette que se han puesto de moda de nuevo. Esta versión llega en ocho colores, desde tonos sobrios que pasan casi desapercibidos hasta colores vivos que gritan en medio de la calle.
La segunda versión incorpora una correa larga para llevar el iPhone cruzado al cuerpo, en modo crossbody. El teléfono queda a la altura de la cadera, moviéndose al ritmo de cada paso. Aquí la paleta se reduce a tres colores, pero el aire es todavía más minimalista, más «pieza de pasarela» que funda casual.
El problema, o la gracia según se mire, está en el precio. El iPhone Pocket con correa corta se sitúa alrededor de los 150 dólares, mientras que el modelo con correa larga ronda los 230 dólares. Es decir: más que muchos móviles de gama media, más que unos buenos auriculares, y comparable a una mochila de marca reconocida. Lo que se paga no es el punto en sí, sino la suma Apple + Miyake + aura de exclusividad.
¿Más práctico o más vulnerable?
Objetivamente, llevar el móvil colgado tiene su lógica. Queda siempre accesible, evita estar metiendo y sacando el teléfono del bolsillo, y facilita contestar mensajes o hacer fotos al vuelo. No es una idea nueva: fundas con cordón, lanyards, bolsitas para smartphone y colgantes similares llevan años circulando por festivales, metro y oficinas.
Sin embargo, el iPhone Pocket lleva esa visibilidad a otro nivel. En vez de guardar un dispositivo caro en el interior de una mochila o un bolsillo interior, lo anuncias con un tubo de colores colgando en la parte más expuesta del cuerpo. En grandes ciudades, mucha gente ve más riesgo que comodidad: un tirón rápido, una carrera y el problema está servido.
No faltan usuarios que señalan lo obvio: colgar un iPhone de gama alta en un accesorio llamativo es casi como ponerle un marco de neón. Para quien vive en zonas con carteristas y robos exprés, este diseño parece menos «solución elegante» y más «objetivo en movimiento».
¿El accesorio más raro de Apple o un paso lógico?
Las primeras reacciones en redes mezclan risas, memes y una cierta resignación. Hay quien lo describe como calcetín de lujo para el iPhone, quien lo llama condón premium para smartphones y quien simplemente lo ve como un mini bolso que solo sirve para un objeto y cuesta como un complemento de diseñador.
Aun así, pocos dudan de que encontrará su público. Influencers de tecnología, creadores de contenido de lifestyle, fans de Apple que quieren tener lo último antes que nadie… El iPhone Pocket tiene todos los ingredientes para aparecer en fotos de street style, reels de moda y vídeos de unboxing. Y en cuanto eso pase, las imitaciones baratas inundarán Amazon y marketplaces similares: misma idea, sin apellido Miyake y por una fracción del precio.
Lo que el iPhone Pocket revela sobre la Apple actual
Más allá de lo simpático o absurdo que pueda parecer, este accesorio encaja perfectamente en la estrategia reciente de Apple. La empresa ya no se concibe solo como fabricante de dispositivos, sino como marca de estilo de vida. Los AirPods funcionan casi como joyas modernas para las orejas, el Apple Watch compite con relojes clásicos y pulseras de moda, y las correas y fundas se han convertido en piezas que se combinan como si fueran parte del armario.
En ese contexto, un pequeño capullo tejido para el iPhone deja de ser una rareza y se convierte en símbolo. Habla de cómo nuestros móviles han pasado de ser herramientas a ser extensiones visibles de nuestra identidad. Que ese símbolo cueste 150 o 230 dólares es otra conversación, pero el mensaje es claro: Apple quiere que lleves su logo, literalmente, colgado del hombro.
Quizá dentro de unos años recordemos el iPhone Pocket como una anécdota cara y algo ridícula. O tal vez termine siendo el punto de partida de toda una generación de micro bolsos tecnológicos. En cualquier caso, deja muy claro hasta qué punto estamos dispuestos a convertir un rectángulo de vidrio en un accesorio de moda más.