Apple acaba de volver a agitar el tablero de la seguridad digital: su programa Apple Security Bounty se actualiza con pagos récord que transforman la caza de fallos en una actividad potencialmente multimillonaria. Lejos de ser un simple gesto simbólico, la nueva estructura de recompensas que arranca en noviembre de 2025 busca atraer a los mejores investigadores del mundo y adelantarse a las amenazas más sofisticadas.
El cambio más sonado es que la recompensa máxima por cadenas de explotación capaces de reproducir las capacidades de un spyware mercenario – ataques silenciosos y sin interacción del usuario – sube de 1 millón de dólares a 2 millones. 
Y eso no es todo: en casos excepcionales, por vulnerabilidades críticas como fallos en versiones beta o eludir protecciones de Lockdown Mode, el total que Apple pagará puede superar los 5 millones de dólares. Hablamos de cantidades que hasta ahora parecían propias de presupuestos estatales y empresas de ciberarmas.
Las mejoras afectan además a varios vectores de ataque prácticos. Exploits que requieren un solo clic pasarán a poder cobrar hasta 1 millón (antes 250.000). Ataques que necesitan proximidad física al dispositivo también escalonarán hasta 1 millón, mientras que el acceso físico a un iPhone bloqueado puede valer hasta 500.000. Incluso las combinaciones de ejecución de código en WebContent con fuga del sandbox llegan ahora a 300.000. En términos claros: Apple está pagando mucho mejor por encontrar los problemas más complejos y peligrosos.
¿Por qué estas cifras? En su comunicado de octubre de 2025, Apple explica que los ataques reales a nivel de sistema que se observan en el mundo suelen venir de spyware mercenario sofisticado, desarrollado con recursos millonarios y dirigido a objetivos muy concretos: periodistas, activistas o funcionarios. Apple ya implementó medidas como Memory Integrity Enforcement y Lockdown Mode para dificultar estos ataques, pero la compañía reconoce que los adversarios evolucionan. La estrategia ahora es incentivar a la comunidad de investigación para que descubra y reporte vulnerabilidades antes de que caigan en manos equivocadas.
En paralelo, la compañía amplía su programa Security Research Device (SRD) para incluir el iPhone 17, con mejoras de seguridad diseñadas para pruebas a fondo. Los investigadores con trayectoria comprobada pueden solicitar acceso hasta el 31 de octubre de 2025. Las vulnerabilidades halladas con estos dispositivos de investigación recibirán revisión prioritaria y pagos adicionales, lo que acelera la detección y la reparación de fallos críticos en el ecosistema.
Desde la perspectiva del negocio y la reputación, la jugada es doble: por un lado refuerza la imagen del iPhone como uno de los dispositivos móviles más seguros; por el otro, convierte a los investigadores externos en colaboradores remunerados. Apple no solo repara fallos más rápido, sino que también convierte la vulnerabilidad en una oportunidad económica legítima para expertos en seguridad.
Este enfoque tiene varias consecuencias prácticas. Para los investigadores, supone una motivación financiera sustancial y un incentivo para dedicar tiempo y recursos a desentrañar cadenas de ataque complejas. Para los usuarios, significa que las plataformas que usan a diario tendrán un mayor escrutinio y, en teoría, parches más rápidos para fallos críticos. Y para la industria en general, podría desencadenar una carrera donde otras grandes tecnológicas se vean empujadas a mejorar sus propios programas de recompensa.
No obstante, la medida plantea también preguntas: ¿serán suficientes estas recompensas para disuadir el mercado negro de exploits? ¿cómo se gestionarán los descubrimientos que toquen fronteras legales o éticas? Apple promete procesos de revisión y pago rápidos, y priorizará errores reportados desde los dispositivos SRD, pero el equilibrio entre transparencia, compensación y responsabilidad seguirá siendo un reto.
En términos numéricos, Apple subraya que su objetivo es proteger más de 2,35 mil millones de dispositivos activos en todo el mundo. Con el nuevo esquema, la empresa envía un mensaje claro: la seguridad no es un coste marginal, sino una inversión estratégica. Pagar millones por la detección responsable de fallos refleja la creciente importancia de la ciberseguridad en la era móvil.
Al final, esta iniciativa beneficia a todos: los especialistas son recompensados de verdad, los sistemas se vuelven más robustos y los usuarios obtienen una capa adicional de protección. Si otras compañías siguen el ejemplo, podríamos estar viendo el inicio de una nueva etapa en la que las iniciativas de bug bounty compitan en generosidad y eficacia tanto como lo hacen ahora los productos tecnológicos en características y rendimiento.
3 comentarios
¿5 millones por un bug? Me estoy planteando estudiar seguridad 😂
Ojalá otras empresas hagan lo mismo, esto beneficia a todos
Buena medida – mejor pagar por soluciones que lamentar vulneraciones