Si llevas años con un Apple Watch en la muñeca, seguramente conoces la sensación: cada temporada llega un modelo nuevo, con un chip algo más rápido, algún modo de deporte extra, nuevas correas y un par de funciones de salud… pero la idea de “producto realmente nuevo” brilla por su ausencia. Mientras el protagonismo se lo reparten el iPhone, los Mac y hasta el Vision Pro, el reloj de Apple parece ir en piloto automático. Sin embargo, debajo de esa calma hay algo más: la compañía sí prepara un cambio grande, solo que podría tardar bastante más de lo que muchos esperaban.
Un rediseño importante podría retrasarse hasta 2028
Según el filtrador Instant Digital, que ya ha acertado varias veces con planes de Apple, la empresa mantendría el diseño actual del Apple Watch no solo en 2025, sino también durante 2026 e incluso 2027. 
El gran rediseño se guardaría para 2028, un año simbólico: alrededor de esa fecha se cumplen 20 años del primer iPhone. No sería raro que Apple aprovechara ese aniversario para hacer una especie de “reset” visual de su ecosistema, y el reloj sería una pieza clave de ese movimiento.
En su publicación original en la red social china Weibo, el leaker habla de unos planes “inciertos” para el Apple Watch de 2027. Dicho así suena vago, pero viniendo de una empresa que normalmente planifica productos con años de antelación, es llamativo. Esa incertidumbre podría traducirse en un modelo muy continuista, con cambios mínimos, o incluso en una generación que a ojos del usuario apenas se distinga de la anterior. No sería extraño ver un año en el que el salto sea tan pequeño que muchos ni se planteen actualizar.
De confirmarse este calendario, supondría romper con la rutina a la que Apple nos ha acostumbrado desde 2015: cada otoño, nuevo iPhone y nueva Apple Watch Series. Prolongar el mismo lenguaje de diseño hasta 2028 no encaja con la idea de simple comodidad; apunta a otra cosa. Es una forma de decir que el trabajo más importante no está en darle otra forma al rectángulo de siempre, sino en lo que no se ve: sensores, procesador, batería, algoritmos de salud y funciones inteligentes.
Por qué Apple podría congelar el diseño a propósito
Lo curioso es que los primeros rumores iban por otro camino. Durante meses se habló de un Apple Watch de 2026 con cambio de aspecto precisamente para integrar nuevos sensores de salud. En la lista de deseos de analistas y usuarios aparecen desde hace años tres grandes metas: medición de presión arterial seria desde la muñeca, seguimiento más profundo de estrés y sueño, y el sueño definitivo de la industria: controlar la glucosa sin pinchazos. Nada de eso es sencillo; son funciones que rozan el terreno médico y eso implica pruebas, estudios y reguladores extremadamente exigentes.
Ese tipo de sensores no se “atornillan” al producto y listo. Requieren ensayos clínicos, aprobación en distintos países, validación científica y una capa de software capaz de interpretar datos complejos sin alarmar al usuario por cualquier variación. Si ese bloque de funciones va retrasado, tiene lógica arrastrar también el gran rediseño externo. Sacar un chasis espectacular, muy distinto, pero con el mismo conjunto de métricas de siempre, puede lucir bien el día de la keynote, pero acaba sabiendo a poco un par de años después.
En pequeño, ya hemos visto algo parecido con el salto entre Apple Watch Series 10 y Series 11. La Series 10 adelgazó el cuerpo, amplió pantalla y afinó los bordes: un cambio visible, pero sin revolución. La Series 11, en cambio, mantuvo prácticamente la misma silueta, centrándose en rendimiento, eficiencia y retoques internos. Si extendemos ese patrón unos cuantos ciclos más, la foto encaja: Apple estira el diseño actual todo lo que puede mientras prepara algo más ambicioso para más adelante.
Mientras tanto, la competencia se atreve con formas nuevas
El problema para Apple es que el resto del mercado no se queda quieto. Samsung, por ejemplo, apostó este año por un cambio contundente con el Galaxy Watch 8: un diseño con forma de “squircle” más marcada (a medio camino entre redondo y cuadrado) y un cuerpo más delgado, que se nota a primera vista frente a modelos anteriores. En el caso de Google, la familia Pixel Watch mantiene su característica cúpula de vidrio totalmente redonda, pero en cada generación ha mejorado pantalla, rendimiento y autonomía sin tocar demasiado la identidad del producto.
En ese contexto, el Apple Watch empieza a parecer casi conservador. Rectángulo con esquinas redondeadas, Digital Crown en el lateral, un botón debajo, notificaciones, deporte, pagos y pequeños widgets: es un concepto pulido, pero también muy predecible. Para muchísima gente eso es positivo, porque lo que más valoran es estabilidad y integración perfecta con el iPhone. Para los entusiastas que disfrutan cambiando de gadget cada dos años, en cambio, la sensación es otra: el reloj de Apple funciona genial… pero ya no emociona.
Qué tendría que ofrecer un Apple Watch de 2028
Por eso la idea de un gran rediseño en 2028 divide tanto. Por un lado, darle a Apple unos años extra permite que la compañía piense en el reloj no solo como un accesorio del iPhone, sino como un dispositivo de salud y de IA personal mucho más avanzado. Por otro, en términos tecnológicos 2028 está muy lejos; para muchos usuarios, eso significa que probarán Galaxy Watch, Pixel Watch u otros modelos antes de que llegue ese supuesto “súper Apple Watch”. Si Apple va a pedir paciencia, el resultado final tendrá que estar muy por encima de una simple cara nueva.
Un Apple Watch “aniversario” en 2028 difícilmente se limitará a cambiar la carcasa. Lo más probable es que combine un nuevo paquete de sensores de salud, un chip mucho más eficiente, funciones de inteligencia artificial ejecutadas directamente en la muñeca y una autonomía que por fin pueda estirarse más allá del clásico “cargar todas las noches” sin demasiados sacrificios. También es fácil imaginar un cuerpo más ligero y delgado, quizá nuevos materiales y un sistema de correas y sensores más flexible; no sería extraño ver a Apple coqueteando con ideas modulares o piezas que se puedan aprovechar durante más años.
¿Quedarse, cambiar o simplemente esperar?
Mientras tanto, el usuario medio se encuentra con un dilema bastante práctico. Si tienes iPhone y quieres la experiencia más redonda posible, el Apple Watch actual sigue siendo la opción lógica: integración total con iOS, Apple Pay al girar la muñeca, los famosos anillos de actividad que empujan a moverse y un ecosistema de apps y accesorios muy bien afinado. Es difícil igualar esa sensación de “todo encaja” fuera de la burbuja de Apple.
Sin embargo, el tono en foros y redes está cambiando. Cada vez se lee más el comentario de “me cansé de esperar, me paso a un Pixel Watch o a un Galaxy Watch y listo”. Para quienes no dependen de iMessage ni de algunos servicios específicos de Apple, las propuestas de Android son tentadoras: diseños distintos, otra manera de organizar notificaciones y widgets, y en algunos casos mejor batería. Ya hay exusuarios de Apple Watch que cuentan que hicieron el cambio por la simple razón de querer ver algo diferente en la muñeca, incluso sabiendo que renunciaban a cierta comodidad del ecosistema.
Eso no significa que el Apple Watch esté muerto ni que Apple se haya olvidado del producto. Lo que parece es que la compañía ha decidido jugar una partida más lenta: pulir el reloj año a año, sin giros bruscos, mientras cocina un salto mayor en fondo y forma. Hasta que ese momento llegue – tal vez en 2028, tal vez un poco antes o después – , la Apple Watch será el símbolo de un mercado maduro: fiable, muy estable, un poco aburrido, pero todavía difícil de batir para quien vive en el mundo del iPhone.
2 comentarios
esperar hasta 2028 por una carcasa nueva suena a chiste, casi que me compro ya un Pixel Watch 😂
mi Series 9 sigue yendo perfecto, pero mirar el mismo rectángulo año tras año ya cansa un poco tbh