Las compras navideñas siempre suenan bonitas en teoría: luces, villancicos, olor a café y paseos tranquilos por las tiendas. Pero para la mayoría terminan siendo otra cosa: diez pestañas abiertas en el navegador, tres listas de regalos distintas, comparadores de precios, códigos de descuento que no funcionan y esa duda constante de si la consola, la chaqueta o el set de Lego que quieres todavía existe en algún lugar del planeta. 
Google mira ese caos anual y plantea una respuesta clara: dejar que la inteligencia artificial se encargue de la parte pesada.
Con su nueva oleada de funciones basadas en Gemini, Google está intentando transformar la búsqueda clásica en un verdadero asistente de compras con IA. No se trata solo de mostrar enlaces y carruseles de productos, sino de entender qué necesitas, ayudarte a decidir, hablar con tiendas físicas por ti y, si se lo permites, hasta completar la compra automáticamente. La idea es que Google deje de ser solo una caja de búsqueda y se convierta en algo más cercano a un personal shopper digital que trabaja en segundo plano.
De palabras clave rígidas a una conversación normal
El primer cambio grande está en cómo le hablas a la búsqueda. En el modo de IA, Google quiere que escribas casi como hablarías con un amigo al que siempre consultas antes de comprar algo. En vez de poner solo “chaqueta de cuero sintético negra talla M”, puedes decir: “quiero una chaqueta de cuero sintético que se vea elegante, no barata, y que me sirva tanto para salir de noche como para el día a día”.
La IA no se queda con dos o tres palabras sueltas, sino que analiza el estilo que buscas, el uso que le vas a dar, tu presupuesto aproximado y hasta el tipo de look que te interesa. A partir de todo eso genera una selección de productos mucho más afinada que la típica lista interminable de resultados. Para categorías más complejas – como cuidado de la piel, auriculares, monitores o portátiles – el sistema puede montar tablas comparativas con detalles relevantes: ingredientes, acabado, nivel de cancelación de ruido, tipo de panel, tasa de refresco, autonomía de la batería y más, todo ordenado en una sola vista.
Detrás de este comportamiento está el Shopping Graph, la enorme base de datos de Google sobre productos, precios, valoraciones, tiendas y disponibilidad. La misma lógica se integra en la app de Gemini, de modo que puedes empezar a mirar regalos en el móvil de camino al trabajo y continuar por la noche en el portátil sin tener que explicarle otra vez al asistente qué modelos te gustaron, qué marcas descartaste o cuál es tu tope de gasto.
Dos nuevos agentes de IA: uno llama, otro compra
Lo realmente llamativo llega cuando la IA deja de limitarse a recomendar y pasa a actuar
. Google está introduciendo agentes de IA especializados, pequeños “bots” que pueden hacerse cargo de tareas concretas dentro de la experiencia de compra. En esta fase hay dos funciones que llaman especialmente la atención: Let Google Call y el llamado agentic checkout.
Let Google Call: que la IA se coma la música de espera
Si alguna vez has llamado a una tienda para preguntar si queda una talla concreta o un modelo específico, sabes que puede ser un mini infierno: te pasan de un departamento a otro, te dejan en espera, el empleado no encuentra el producto o te responde con un “creo que sí, pero no estoy seguro”. Let Google Call nació justamente para eliminar ese tramo del proceso.
Cuando encuentras un producto en la búsqueda y quieres conseguirlo en una tienda física cercana, Google puede ofrecerte la opción de llamar por ti a esos comercios. En segundo plano entra en juego Duplex, ahora reforzado con Gemini. El agente automatizado llama, pregunta por el stock, las tallas, los colores disponibles, el precio actual y las promociones, y luego devuelve un resumen claro directamente en la interfaz de Google. Tú sigues frente a la pantalla, pero alguien – en este caso, la IA – ya hizo las llamadas por ti.
Para quien se pasa medio diciembre detrás de un juguete agotado, para quien busca un electrodoméstico específico antes de que suba de precio, o simplemente para quienes odian hablar por teléfono, este tipo de función puede ser un salvavidas. No te quita la decisión final, pero sí mucho tiempo perdido entre tonos de llamada y contestadores automáticos.
Agentic checkout: cuando la IA deja de solo avisar y pasa a pagar
El segundo gran pilar es el agentic checkout, una especie de “modo compra automática, pero con cerebro”. En lugar de limitarte a guardar un producto en favoritos, le dices a Google qué quieres, cuánto estás dispuesto a pagar y en qué página se vende. A partir de ahí, la IA se encarga de vigilar la evolución del precio.
Cuando el importe baja hasta tu límite (o lo supera a la baja), el sistema puede simplemente enviarte una notificación… o dar un paso más y completar la compra por ti usando Google Pay, si le diste permiso para hacerlo. Esto tiene mucho sentido en artículos con precios volátiles o muy buscados: consolas, tarjetas gráficas, ediciones limitadas de videojuegos, zapatillas exclusivas, sets de Lego de colección. En un escenario en el que “agotado” aparece en cuestión de horas, tener a una IA esperando el momento exacto para disparar la compra puede marcar la diferencia.
Obviamente aquí entra en juego la confianza. ¿Hasta qué punto estás cómodo dejando que una IA pulse el botón de “comprar ahora” sin tu clic final? Muchos usuarios preferirán revisar manualmente todo cuando se trata de un sofá, un televisor grande o un portátil para trabajar. Pero para productos concretos que ya investigaste a fondo, con modelo, talla y especificaciones claras, esta especie de piloto automático puede ser una evolución natural de las clásicas alertas de precio.
Google contra Amazon: quién controla todo el viaje de compra
Más allá de la comodidad, hay una batalla estratégica evidente. Durante años, Amazon ha intentado ser el principio y el final de tus compras: allí buscas, comparas, pagas y recibes. Y con Alexa puedes repetir pedidos habituales casi sin pensar. Sin embargo, donde Amazon brilla es en la recompra y en lo rutinario; cuando se trata de descubrir productos nuevos, comparar matices, o saber qué hay en la tienda del barrio, la experiencia ya no es tan redonda.
Google viene del lado contrario: siempre fue la puerta de entrada a la información, no la caja de cobro. Lo que está intentando ahora es dar un salto uniendo varios activos que ya tenía: la potencia de su buscador, sus datos locales de comercios, el modelo Gemini y la tecnología de Duplex. Let Google Call es un ejemplo claro de algo que Amazon, de momento, no puede replicar: una conexión automatizada entre lo que buscas online y las existencias reales en tiendas físicas que siguen atendiendo por teléfono.
Al mismo tiempo, el agentic checkout y el modo conversacional dejan ver el verdadero plan: Google no quiere limitarse a mandar tráfico a los sitios de los comercios, quiere coordinar el proceso completo desde la intención inicial hasta el pago. Si este enfoque cuaja, el buscador se convierte en un gestor de compras invisible, que está presente en cada paso aunque tú solo veas una interfaz de chat o una página de resultados.
¿Ahorro de tiempo o futuro un poco inquietante?
Es difícil negar el atractivo de todo esto. Poder decir algo como “busca un abrigo de invierno dentro de este presupuesto, mira si hay mi talla en tiendas cercanas y cómpralo si entra en oferta”, y olvidarte del asunto, suena muy tentador. Para quien ya vive rodeado de recomendaciones de productos, listas de deseos y apps de ofertas, dejar una parte del trabajo en manos de la IA es casi el siguiente paso lógico.
Pero un poco de escepticismo viene bien. Estas funciones dependen de muchos detalles finos: el modelo exacto, el color correcto, la talla adecuada, el tiempo de envío, la política de devoluciones, los gastos adicionales. Un malentendido en cualquiera de esos puntos puede significar que te llegue a casa algo que no querías. Google tendrá que demostrar que sus agentes de compras no solo lucen bien en una demo, sino que funcionan cuando la realidad se vuelve caótica y poco perfecta, como suele ocurrir en Navidad.
Donde el valor es inmediato está bastante claro: dejar que la IA haga llamadas, espere en la línea, repita nombres de productos, confirme existencias y consulte promociones es un uso casi perfecto de la automatización. Incluso si nunca activas la compra automática, mucha gente estará encantada de delegar esa parte burocrática y tediosa del proceso.
Al final, el nuevo asistente de compras con IA de Google marca un punto de giro: los buscadores dejan de ser simples listados de enlaces para convertirse en actores activos dentro de tus decisiones de consumo. Que eso te parezca emocionante, inquietante o una mezcla de ambas cosas es otra historia. Lo que sí parece seguro es que, con una IA llamando a tiendas, vigilando precios y preparada para pagar cuando tú lo decidas, las compras navideñas ya no se sentirán igual que antes.
1 comentario
yo apenas confío en la app del banco, imagina dejar que una IA pague sola 😅