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Xbox ROG Ally: cómo ASUS convirtió un experimento portátil en un pilar de su línea gaming

por ytools
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En cosa de unos pocos años, ASUS ha pasado de experimentar con un extraño PC con mandos a convertir al ROG Ally en uno de los dispositivos portátiles más comentados del mundo gaming.
Xbox ROG Ally: cómo ASUS convirtió un experimento portátil en un pilar de su línea gaming
Lo que empezó como un proyecto arriesgado dentro del ecosistema Windows hoy es una pieza clave del negocio. Durante la presentación de resultados del tercer trimestre de 2025, el director financiero Nick Wu fue muy claro: la respuesta del mercado a la última generación del ROG Ally con marca Xbox ha sido «extremadamente positiva», con los modelos más caros volando de las tiendas mucho más rápido de lo previsto.

Wu recordó que la primera versión del ROG Ally llegó hace apenas dos o tres años, en un panorama dominado por Nintendo Switch y con Steam Deck como la novedad de moda. En aquel momento, la idea de un portátil con Windows sonaba a invento de nicho: básicamente un mini PC con sticks y gatillos pegados a los lados. ASUS, en lugar de competir a base de precio, apostó por un discurso premium: buen procesador y gráfica, pantalla rápida, refrigeración agresiva y una ventaja clara frente a las consolas tradicionales, el acceso directo a toda la biblioteca de juegos de PC.

La generación actual, conocida de forma informal como Xbox ROG Ally o ROG Ally X, refuerza ese planteamiento. Sigue siendo un PC gaming en formato portátil, pero la integración con el ecosistema Xbox es mucho más profunda: branding oficial, enfoque en Game Pass, ajustes de software pensados para que la experiencia inicial se parezca más a la de una consola que a la de un portátil con Windows recién sacado de la caja. Los críticos más ácidos dicen que ASUS simplemente puso un logo de Xbox y un fondo verde a un pequeño PC. Para ASUS y Microsoft, en cambio, es la forma de empaquetar potencia de PC en un producto que los jugadores de consola entienden al instante.

Lo que sí pilló a la compañía con el pie cambiado fue el comportamiento de la demanda. Internamente se esperaba que las versiones más baratas empujaran el volumen de ventas. La realidad ha sido justo la contraria: las configuraciones tope de gama, con precios que se acercan a los de un portátil gaming, son las primeras en agotarse. Resultado: escasez en varios mercados y prisas por cerrar acuerdos con proveedores de componentes para aumentar capacidad de producción y reducir los tiempos de espera de las variantes más caras.

En términos de negocio, el impacto tampoco es menor. ASUS calcula que la generación más reciente del ROG Ally, incluyendo los modelos Xbox, aportará entre 3 y 5 mil millones de nuevos dólares taiwaneses en ingresos, el equivalente aproximado de 96 a 160 millones de dólares estadounidenses. Para un dispositivo portátil premium es una cifra muy respetable, aunque el volumen de unidades sigue lejos de los gigantes que marcan el ritmo, como Nintendo Switch o Steam Deck. Pero ésa no es la batalla que ASUS parece querer librar: más que un producto masivo de margen estrecho, el ROG Ally está pensado como pieza de alto valor dentro de la familia ROG.

En la comunidad gamer, el debate está servido. Una parte de los jugadores ve en el ROG Ally justo lo que llevaba tiempo pidiendo: una especie de «casi Xbox» que cabe en la mochila, capaz de mover juegos de PC y aprovechar Game Pass sin renunciar a mods, lanzadores y, si hace falta, ratón y teclado. Otros miran el precio y lo tienen claro: por ese dinero prefieren montar un sobremesa potente y quedarse con un Steam Deck u otro dispositivo más barato para jugar fuera de casa. No faltan tampoco quienes comparan el movimiento con las viejas Steam Machines, solo que ahora con hardware mucho más maduro, un catálogo de PC gigantesco y servicios que ya han demostrado que funcionan.

Aun así, los hechos pesan: tercera generación en muy poco tiempo, alianza más estrecha con Xbox, escasez recurrente en la gama alta y previsiones de subir el aporte de ingresos hasta la franja de 4 a 5 mil millones de NT$ en los próximos trimestres. Todo apunta a que el ROG Ally ha dejado de ser un experimento simpático para convertirse en una plataforma a largo plazo dentro del universo ROG. Es un pilar más junto a portátiles, sobremesas y periféricos, y abre un frente serio en el segmento de portátiles gaming de gama alta.

Por ahora, ASUS puede darse por satisfecha: tiene un dispositivo técnicamente muy sólido, que en los análisis recibe palos por el precio pero también elogios por el rendimiento, y que se vende mejor de lo que muchos escépticos imaginaban. La gran incógnita será ver qué pasa cuando se apague el hype inicial: si las ventas aguantan el ritmo y si el sello Xbox basta para convencer a los jugadores más de sofá de que un portátil con Windows puede ser, de verdad, su próxima consola.

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